Siento que todas las personas que conectan conmigo, y yo con ellas, estamos viviendo en el mismo espacio cuántico. Últimamente he tenido muchas coincidencias, sincronicidades, números, llamadas, mensajes, frases, visualizaciones que se hacen realidad, y creo que no soy la única. Además de que este mes de julio, es mi cumpleaños dentro de poco y es un mes cargado de nostalgia, por eso, mi recomendación estrella es no tomar decisiones arriesgadas, y lo digo como persona que estaba a punto de tomarlas, pero considero que debemos seguir recibiendo respuestas, y puede ser que también es buena idea volver a retomar objetivos o proyectos que hemos dejado a medias y les volvamos a dar un ojo.
Puede ser que hayas experimentado pensar en alguien y que esa persona te escriba, o empezar a ver números de manera muy repetida, en mi caso, estoy viendo mucho el número tres, que siempre fue mi número de la suerte, y también estoy viendo mucho el número dos, y el uno. También, me bajo la regla después de 10 meses sin tenerla a los 10 minutos de escribir en mi diario que algo sorprendente que no me iba a esperar ese día, me iba a pasar, y pasó. Tenéis el podcast completo aquí y en mi canal de yt.
Y lo dejaría en un plano espiritual y seguir viviendo de una manera más mágica, que es la clave cuando cultivas la fe y el momento presente, pero me gustaría darle una vuelta a esto y darle un poquito de explicación, para que sepáis que no estamos solos y que hay algo más grande que nosotros que nos está guiando, todas las respuestas están dentro de nosotros.
Hay un poder divino superior que está conspirando a nuestro favor, esperando a que lo notemos dándonos pistas que van a indicar qué camino tomar para alinearnos con nuestro mayor potencial, llamémosles sincronicidades, te prometo, van mucho más allá de los números angelicales.
Hoy veremos:
Qué es la sincronicidad según Jung
El experimento que Jung llevó a cabo para detectar sincronicidades
Qué dice la física sobre la conexión entre interior y exterior
La realidad te responde
Cómo transformar una creencia limitante
También necesitas entrenar la percepción
Tres prácticas para empezar
Hay que actuar pero sin obsesionarse
Para seguir leyendo
Qué es la sincronicidad según Jung
Carl Jung fue uno de los primeros en darle nombre a esto, sincronicidad, y lo definió como un principio de conexión acausal, algo ocurre fuera de ti que se corresponde con un pensamiento, una emoción o un presentimiento que estaba ocurriendo dentro de ti, sin que haya ninguna conexión causal evidente entre ambas cosas.
Para mí, las sincronicidades son mensajes de tu yo superior, tu yo cuántico o tu versión más consciente, la parte de ti que todo lo sabe y que te ayuda a recordar quién eres, por eso te manda mensajes, pueden venir en forma de números, sí, pero no son los únicos mensajes que existen.
Las sincronicidades pueden venir en formas que no notamos y por eso os voy a contar la historia de Hawkins, que estaba preparando una adaptación cinematográfica del libro “La chica de Petrovka“, en 1973, un director de cine buscaba desesperadamente un libro que quería adaptar, no lo encontraba en ninguna librería ni biblioteca de su ciudad, el se rindió, tomó el metro de vuelta a casa, y al sentarse encontró el libro exacto en el asiento de al lado. Hizo la película, que se convirtió en un éxito y años después, en la celebración del estreno, conoció a alguien que le dijo, “perdí mi ejemplar de ese libro en el metro hace años y nunca supe qué pasó con él”
Puede que en tu vida también esté apunto de pasar algo así, puede que quieras empezar un proyecto y que de repente empiecen a llegar oportunidades que te van a ayudar a soltar a tú y yo actual para que puedas dar el paso que necesitas para avanzar. O dejar un trabajo y esperar la contratación de otro, y que no te cojan, eso también puede ser una sincronicidad. Este es el momento en el que el universo empieza a hablarnos, lo puedes llamar como quieras, pero a mí me gusta decir que nuestro yo superior empieza a hablarnos para entender cómo dirigir nuestro camino.
Quiero que pienses en tu vida , todo lo que te ha pasado hasta este momento ha tenido alguna razón detrás, toda la situaciones incómodas, estresantes, cuando pensabas que todo se acababa, han contribuido a la persona que eres hoy, ahora mismo.
Pero quiero parar un momento porque creo que hay algo importante que decir antes de continuar. Podemos hablar de sincronicidades como pequeños toques de transformación personal, señales que nos guían, herramientas para crecer, y es válido, la magia siempre está en el camino. Pero la sincronicidad para el mundo occidente es interpretar la realidad como racionalistas, donde la causalidad es la única ley que organiza la experiencia humana, y al hacer eso, estamos negando una dimensión de la realidad que trabaja detrás de todo lo que podemos percibir con nuestros ojos, y eso tiene consecuencias muy concretas en cómo vivimos y en cuanto poder creemos tener sobre nuestra propia vida.
El experimento que Jung llevó a cabo para detectar sincronicidades
En la década de 1950, Jung junto al físico Wolfgang Pauli, publicó el libro Sincronicidad y llevó a cabo uno de los experimentos para detectar manifestaciones sincronísticas utilizando la astrología, la lectura de cartas natales, mapas de las posiciones planetarias en el momento del nacimiento de una persona, preguntándose si la sincronicidad existe.
Siempre se ha dicho que cuando la Luna y el Sol, o la Luna y el Ascendente, aparecen en posiciones muy cercanas en el cielo en la carta natal de dos personas, indica una conexión que lleva al matrimonio. Lo que le interesaba a Jung era si esos patrones aparecían en las cartas de parejas con más frecuencia de lo que el azar podría explicar, y eso significaría que algo estaba conectando el mundo interior con el exterior, es decir, que la sincronicidad era algo real. Para comprobarlo, pidió a conocidos de ciudades como Zúrich, Londres, Roma y Viena, las fechas de nacimiento de cientos de parejas casadas, obviamente, no les dijo para qué, porque si lo hubiera hecho, sus amigos podrían haber elegido parejas que encajaran bien con la teoría y eso habría afectado a los resultados.
Con esas fechas, Jung calculó las cartas natales de cada pareja y buscó si los aspectos planetarios asociados al matrimonio aparecían con una frecuencia inusual, tomó a esas mismas 180 mujeres y 180 hombres y los emparejó aleatoriamente entre sí, con todas las personas con las que no estaban casadas. Con todo eso, creó más de 32.000 parejas ficticias que funcionaron como grupo de comparación.
Jung usó una analogía para ilustrarlo, imaginando tres cajas, cada una llena de hormigas negras y una sola hormiga blanca. Haces un agujerito en cada caja y preguntas ¿cuál es la probabilidad de que la primera hormiga en salir de cada caja sea la blanca?, casi imposible verdad, pues eso, los aspectos más raros y específicos fueron los que aparecieron primero, en los tres grupos con una frecuencia que el azar no podía explicar.
Ante algo así, el equipo reunió más parejas hasta llegar a casi 500 matrimonios en total, a medida que pasaban los meses y el entusiasmo del equipo disminuía, los resultados también empezaron a normalizarse, y las cifras se fueron acercando a lo que el azar esperaría y no encontraron nada mágico. Jung llegó a la conclusión de que el entusiasmo, la expectativa y la emoción con la que él y su equipo llevaron a cabo el experimento al principio, habían influido en los resultados.
Lo que nos dice este experimento es que nuestra disposición emocional interior, lo que sentimos y esperamos no es neutral, y que afecta en cómo nos proyectamos emocionalmente al mundo exterior.
Qué dice la física sobre la conexión entre interior y exterior
Jung dice que la sincronicidad está influida por la psique, por el inconsciente, y observó que el entusiasmo y la expectativa positiva producían buenos resultados, mientras que el aburrimiento y la falta de interés generaba peores resultados.
Y aquí es donde entra David Bohm, uno de los físicos más influyentes del siglo XX, propuso que la realidad existe en dos órdenes, el orden explicado, el mundo que percibimos, con objetos separados, personas separadas, eventos separados, es el mundo que vemos y tocamos. Pero debajo de ese mundo visible existe lo que llamó el orden implicado, un orden donde todo existe como un todo interconectado, donde la separación es una función de nuestra percepción y no una característica de la realidad.
El utiliza el océano como analogía, en la superficie vemos olas distintas, de tamaños y velocidades distintas, pero debajo de la superficie hay un solo cuerpo de agua expresándose de diferentes formas, por lo tanto, hay separación a nivel de la experiencia pero es una ilusión a nivel de la estructura profunda.
La separación es una ilusión generada por nuestra percepción y la realidad más profunda es una unidad expresándose como diversidad, eso quiere decir que cuando tu interior y tu exterior se correspondan es la estructura de la realidad haciéndose visible por un momento, y las sincronicidades son esos momentos en los que la parte invisible de la realidad se hace visible.
Los científicos han demostrado que es posible hacer que dos partículas interactúen de tal manera que queden vinculadas, y que después de eso, sin importar la distancia que las separe, cuando se influye sobre una, la otra responde en el mismo instante y de la misma manera. Y esto tiene que ver con nuestras vidas, porque la materia puede permanecer conectada a través de distancias inimaginables, y lo mismo puede ocurrir con la consciencia.
Imagínate un pájaro volando por encima de un bosque, el puede ver el bosque entero, sabe lo que hay más adelante, puede ver los caminos que se abren y los que se cierran. La persona dentro del bosque solo puede ver los árboles que la rodean, tiene un punto de vista más limitado, está es la diferencia entre nuestra perspectiva consciente y la de esa inteligencia mayor que parece estar trabajando a través de las sincronicidades, y por eso confío en ellas, hay que pedir lo que queremos, no buscarlas, pero estar atentas a cuando llegan para trabajar con ellas.
La realidad te responde
Hay que cambiar el concepto de que las cosas que nos pasan durante el día a día simplemente nos pasan, pero no, la realidad nos está emitiendo respuestas, lo que emitimos en forma de pensamientos, emociones, creencias y la identidad que hemos construido con los años, es lo que estamos recibiendo de vuelta.
Napoleon Hill dice que el ser humano es un sistema de transmisión, que somos radiactivos, y lo que transmitimos es una frecuencia específica relacionada con nuestros sistemas de creencias, y que toda la realidad recibe esa transmisión y se organiza para crear experiencias que la reflejan, por eso, la realidad es un espejo de nuestra frecuencia.
La frecuencia puede describirse como un estado interno que integra nuestros pensamientos, emociones, creencias, sistema nervioso y, sí, nuestra identidad. Cada pensamiento y emoción es una señal que emitimos al exterior.
Brian Tracy habla de la ley de reversibilidad, conseguir cierto nivel de éxito y que ese logro cree un estado emocional, como ganar un premio que te hace sentir ganadora, o enamorarte, que te hace sentir amada. Pero la ley de reversibilidad dice que puedes crear artificialmente ese estado emocional interior, y eso activa un principio de correspondencia que trae a tu vida las personas y circunstancias necesarias para crear la realidad relacionada con tu estado interior.
Jung dijo que no deberíamos descartar que nuestra psique puede tener influencias en la realidad, y que la afectividad, el conjunto de emociones, sentimientos y estados de ánimo, permanece en los instintos. Por lo tanto, nuestra disposición emocional es la puerta de entrada a lo que llamamos casualidad.
Las sincronicidades te llevan primero por un camino que no entiendes, que incluso puede parecer un retroceso, pero que en realidad te está dando exactamente las herramientas o la claridad que necesitas para lo que viene después. Hay mucha gente muy rica, famosa, con mucho dinero, siéndose vacíos porque aunque lograron sus sueños físicos, no lo hicieron desde un lugar de plenitud interna, lo hicieron desde la mente, desde el ego, y cuando consiguieron todos esos objetivos materiales se quedaron completamente vacíos.
Tu plenitud siempre va a venir de hacer algo para otros, de usar tus talentos, tus dones, tus pasiones para impactar al todo, la sincronicidad te lleva hacia lo que realmente eres, y eso, siempre, siempre es mucho más alineado y satisfactorio.
La mayoría interpretamos las circunstancias externas como la causa de lo que sentimos, si llega una noticia de fracaso o éxito sobre algún proyecto que estamos construyendo, pensamos que eso es lo que nos genera angustia o entusiasmo. Pero lo que está pasando por debajo de eso es que llevamos tiempo pensando y sintiendo desde esa angustia o desde ese entusiasmo, y esa frecuencia es la que ha organizado la circunstancia, y el fracaso o el éxito es el reflejo de nuestro estado interno.
Y no, no somos culpables de todo lo que nos pasa, pero sí que tenemos más poder de lo que creemos, y tenemos capacidad de respuesta para interrogar la reacción interna, porque nuestra reacción ante lo que no nos gusta es la creencia limitante haciéndose visible, y una creencia que se hace visible es una creencia que puede transformarse.
Cómo transformar una creencia limitante
El primer paso es identificar un patrón recurrente en tu vida, algo que se repite, y en lugar de analizar la circunstancia, preguntarte qué creencia explicaría que ese patrón siga apareciendo, es observar el problema y saber qué piensas sobre él, ya que lo que piensas, la reacción automática que se crea dentro de ti, es la creencia.
El segundo paso es tomar la decisión opuesta. Si la creencia es que el dinero es difícil de conseguir, la decisión es que el dinero es fácil de conseguir. Si la vida nunca me funciona, la decisión es la vida siempre me funciona. Y el tercer paso es buscar evidencia en tu propia vida actual que respalde esa nueva decisión y encontrarla, porque siempre está ahí y no nos paramos a mirarla.
A nivel neurológico lo que pasa cuando haces esto de manera consistente es que las redes neuronales que representan la antigua creencia se van debilitando cada vez que te detienes, recuerdas la nueva decisión y buscas la evidencia que la respalde, y que así las nuevas redes neuronales se vayan haciendo cada vez más fuertes.
Y cuando te conviertes en una persona diferente, la realidad que experimentas cambia porque lo que emites ha cambiado y el espejo (realidad/matrix/3D) nos responde.
También necesitas entrenar la percepción
Nuestro querido sistema reticular activador, esa red que filtra la cantidad de información que reciben tus sentidos y trae a tu consciencia lo que considera importante, es la razón por la que cuando decides comprarte algo específico, de repente lo ves por todas partes, ya que tu cerebro lo considera importante y lo filtra hacia tu consciencia, igual pasa con las sincronicidades, cuanto más las buscas con intención, más van a aparecer, porque tu sistema reticular ha recibido la orden de filtrarlas hacia tu atención.
La atención convoca, y no paranormalmente, no penséis mal, combinado esto con lo comentado sobre física cuántica, que demuestra que las partículas se comportan de manera diferente según sean o no observadas, quiere decir que nuestra presencia y nuestra manera de prestar atención, afecta directamente en lo que experimentamos, somos co-creadoras de nuestra realidad.
Las sincronicidades ocurren en el momento presente, y la mente consciente vive en el pasado o en el futuro, planificando, recordando, anticipando, y precisamente por eso las perdemos. (Jung usaba los sueños para comunicarse con su mente más profunda y entender qué cambiar en su vida)
Tres prácticas concretas para empezar
Lo primero es trabajar en estar menos distraídas, nos cuesta meditar, especialmente al principio, porque no estamos acostumbradas a tener la mente en silencio. Nuestra mente consciente vive en el futuro o en el pasado, haciendo planes o recordando, y por eso nunca está en el momento presente, que es exactamente donde ocurren las sincronicidades. Lo primordial es estar en el momento presente lo máximo posible, y cuando notamos una sincronicidad, por favor no la ignoremos ni descartemos como coincidencia porque estamos distraídas.
Desde mi punto de vista personal, creo que todo está organizado de manera que nuestra mente nuestros sentidos no pueden comprender del todo. Por eso, lo que hacemos cuando descartamos una sincronicidad, es lo mismo que, cerrar la puerta a una posible nueva realidad, y dios, el universo, o esa inteligencia, ese yo superior, no nos ofrece realidades porque le dé la gana, lo hace para alinearnos con la persona que realmente somos.
Lo segundo es escribir cada “casualidad“, cada número que se repite, cada frase que aparece varias veces en contextos distintos, cada sueño simbólico, cada alineación que no puedes explicar ahora mismo, ya que con el tiempo, eso es el registro de tu diálogo con la realidad y puedes ver los patrones, coherencias, entrenas la percepción y eres capaz de ver cosas que antes no veías.
Y lo tercero es comprometerse con una práctica espiritual, ya sea meditación, imaginación, o cualquier otra práctica que cultive la presencia y la sensibilidad de nuestro interior. La meditación también es ser consciente de tu cuerpo, de las puntas de tus dedos, de tus pies, e ir subiendo esa conciencia lentamente mientras respiras, enfocándote solo en la respiración. Cada vez que la mente se va, la traes de vuelta al cuerpo, y puedes volver a ti misma y no dejarte llevar por todo el ruido mental que tenemos.
Hay que actuar pero sin obsesionarse
Una señal observada es información y una señal sobre la que se actúa es transformación.
Cuando respondes a las guías del universo con acción, es un diálogo que cada vez es más profundo, cada pequeño acto de confianza, hacer la llamada, tomar la decisión, cambiar de dirección, envía una señal de vuelta que quiera decir que estás escuchándolo, y todo lo que quieres, según en lo que te enfocas, llega a ti.
Y también es importante estar abierta a lo desconocido, a veces empiezas a desmontar esa idea de lo que pensabas que querías, y eso puede ser un poco incómodo, pero a mí me gusta creer que si le pides al universo un camino alineado con quien realmente eres porque no estás viviendo una vida alineada, ábrete a la posibilidad de que lo que viene es mejor y que estás a salvo, guiada y protegida, más plena o pleno que nunca.
Pero también no hay que obsesionarse con entender las sincronicidades, ir por ese camino puede llevarte a la hipervigilancia, por eso las sincronicidades no deben de tener sentido, solo deja que se sincronicen.
Recibes la información y actúas en coherencia con lo que sientes, es sincronizar tu vida con ellas, alinea tu frecuencia, tu energía, y suéltalo.
La sincronicidad no encaja bien en la visión racionalista que la mayoría hemos crecido.
Pero quiero que os quedéis con que cuando empiezas a alinear tu vida con las sincronicidades que te rodean, te abres a un campo infinito de posibilidades de quien realmente eres y de todo lo que podrías llegar a ser, eres potencial infinito.
Prueba, puedes empezar ahora mismo, hoy, presta atención a lo que te rodea, yo voy a publicar esto el 3 de julio mi número de la suerte, sin tenerlo planeado, coincidencia, no, sincronicidad, sí, me siento guiada y eso me mantiene en pie.
Por cierto, me encantaría leeros y saber si también estáis viviendo alrededor de señales, números, situaciones o personas que aparecen y os alinean más a la persona que realmente sois. Os mando un abrazo y os deseo alineaciones profundas y llenas de amor con la persona que estáis construyendo, con mucho amor,
Anyka❤️
Para seguir leyendo
Sobrenatural de Joe Dispenza, está en español y combina neurociencia, física cuántica y meditación de una manera que se entiende bien
Para el marco físico desde la fuente, Wholeness and the Implicate Order de David Bohm es donde desarrolla todo el concepto del orden implicado que he mencionado.
Y Synchronicity: The Bridge Between Matter and Mind de F. David Peat, que fue colaborador directo de Bohm, es el libro que conecta la física cuántica con la sincronicidad jungiana.
Para leer a Jung directamente, Sincronicidad, la fuente original de todo lo mencionado
Para la parte más neurológica, La biología de la creencia de Bruce Lipton explica desde la biología celular cómo las creencias del subconsciente reprograman nuestra biología.
The Power of Awareness de Neville Goddard, que aunque es de mediados del siglo XX, anticipa prácticamente todo lo que hoy se habla sobre identidad y realidad.
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