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antonella en cdmx · Apr 11, 2025

Una chica hedonista

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Antonella Parolini Arroyo · antonella en cdmx

“Eres muy hedonista”, alguien me respondió tras decir que prefería vivir una vida en la que fumo cigarro que intentar dejarlo.

¿Soy hedonista? El concepto que tengo sobre esto es alguien que busca el placer de forma inmediata. Que no se preocupa por las ganancias a largo plazo o tiene una aversión a la frustración ¿Será eso lo que quería decir esta persona de mí?

No sería la primera vez que alguien me señala mi gusto por los placeres de la vida. Con un tono menos condescendiente, una de mis mejores amigas constantemente señala mi auténtica preocupación por vivir una vida cómoda como uno de mis mayores atributos.

Encontré un libro que usando una combinación de numerología, tarot y astrología, da una descripción sobre cada persona dependiendo del día de su cumpleaños. Acá el título del mío:

Febrero 11, El día de la comodidad mejorada

Me provocó algo de risa que de todas las cosas que se podían decir de mí, este libro señala lo que parece ser un motif en mi vida desde que me independicé.

Empezaré explicando a qué me refiero con los placeres de la vida: Me encanta comer. Mi mamá siempre recuerda que cuando era chica, me comía la cebolla a mordidas. Esto no es evidencia de mi buen gusto, sino de que siempre he tenido paladar de señor cantinero. Nunca pedí del menú infantil. Cuando era chica, comí tanto brócoli que vomité. Mi cosa favorita siempre han sido los pepinillos y las cebollitas encurtidas. Si estás preocupadx por a qué me huele la boca, no te preocupes, lo tengo bajo control.

Recuerdo una vez que mi papá pidió Rocky Mountain Oysters. No sabía qué era pero los probé sin miedo. Él se rió, revelando que eran testículos de toro. Yo no entendía el por qué de la risa, estaban buenos.

He probado cosas que no volvería a comer, como cuyo o pancita, y tengo gustos culposos que podría repetir infinidad de veces, como los cueritos o los encurtidos (me encantan los encurtidos). Pero si me invitas a comer, probaré lo que sea sin preguntar dos veces. Solo así he podido encontrar lo que me gusta y lo que no.

Cuando comencé a vivir sola, empecé a experimentar con la cocina. Ya no era realista salir a comer cada vez que se me antojaba algo y también quería aprender a hacer las cosas que me gustan. Después de varios intentos fallidos (pollo crudo, sopa salada, verduras aceitosas) comencé a agarrarle la onda a lo básico para hacer una comida que considerara rica. Hasta hoy en día, el mejor platillo que sé hacer es la bolognesa. Si te invito a cenar a mi casa, probablemente sea lo que vayas a comer. También empecé a hacer mis propios encurtidos, moviéndome entre los pepinillos, el kimchi y la madre de jengibre.

Otra cosa que disfruto es la fiesta. Como ya he mencionado varias veces en mi blog, las fiestas en mi adolescencia fueron simultáneamente un caos y de los momentos que recuerdo con más felicidad. Si te conocía en esa época probablemente nos besamos o estuvimos en algún tipo de reto para tomar shots de forma desmesurada. Hasta hoy en día no puedo tomar tequila porque me recuerda al olor de mi propio vómito.

Al crecer, empecé a notar como la peda ya no era tan emocionante. Tomar por el simple hecho de tomar se volvía cada vez más aburrido y solo me daban ganas de dormir. Esto me llevó a desarrollar un gusto más sofisticado por el alcohol, como los diferentes tipos de mezcal o la cerveza artesanal (¡Qué puedo decir! Soy una chica hipster en mi corazón). Pero incluso ahí, me empecé a desconectar.

Mi consumo de alcohol se volvió algo problemático y decidí que haría un reto de sobriedad: Dejaría de tomar durante seis semanas para ver qué sale del otro lado. Voy en la semana tres y me sorprende lo bien que me siento. Estoy más lúcida, tranquila y contenta en mi día a día. Lo que necesitaba para sentirme mejor era dejar de tomar, entonces me comprometí con hacerlo. Esto no ha hecho que deje de ir a fiestas o a planes donde la gente toma, y lo puedo hacer hasta reconocer mi propio límite.

Otro de mis más grandes gustos es la expresión creativa. Cuando era chica hacía baile, teatro, coro, pintura. Lo que fuera necesario para sacar esa parte de mí que me pedía expresarme.

Crecí y estudié psicología, porque no veía mi expresión creativa como algo más que un hobby. Pero ese impulso siempre estuvo ahí. Pasaba días de mal humor, sabiendo que había algo que debía estar haciendo pero no estaba saliendo. Tomé clases de pintura, escribía en privado, pero nada era suficiente para saciar mi hambre por crear.

Después de varios años, entendí que lo que quería era escribir de forma profesional. Para poder hacerlo, me metí a un diplomado que me dio las bases del guión y empecé a trabajar todos los días hacia mi objetivo de escribir de la mejor forma posible. Junto con esto, comencé a explorar la creatividad desde un lugar más espiritual, entendiendo el origen de las ideas como parte de un todo y mi proceso creativo como una obligación a rendirme.

Esto conllevó un proceso de aprender a vivir en un estado de juego, observación y diversión. El placer se volvió también en una herramienta para mi creatividad. Cuando mejor escribo es cuando mi pozo está lleno de experiencias nuevas y emocionantes, en vez de cuando intento exprimir un texto desde un lugar de insatisfacción.

Me encanta la ropa, el arte, el café, viajar, los videojuegos, las películas, la música, y muchas otras cosas que conforman quién soy. Cuando hablo de estos gustos, quiero decir que a cada uno le he dedicado tiempo y cariño para refinar lo que me significan de forma personal. Los he explorado desde diferentes lugares, he aprendido de ellos y hoy tengo un concepto más o menos claro de cómo me suman.

Entonces, regresando a la pregunta, ¿Soy hedonista?

A diferencia de lo que el uso cotidiano de la palabra indica, la filosofía hedonista no busca un placer inmediato, sino un placer guiado por la razón. Es decir, busca un estado general de placer, por lo que las conductas extremas no son propias del hedonismo.

Después de una buena peda, viene una cruda ojete. Después de comer desmesuradamente, viene una indigestión. Después de coger con el fuckboy guapo, viene una cruda moral. Estas conductas, a las que obviamente he accedido, no son hedonistas, porque traen consigo sufrimiento, y el hedonismo es la evitación del sufrimiento a toda costa. Los hedonistas practicaban algo llamado ataraxia o tranquilidad del ánimo, como una forma de placer estático. Buscaban que el día a día fuera placentero (sí, voy a repetir la palabra placer muchísimas veces), no solo en momentos aislados.

Uno de los grandes opositores al hedonismo fue el cristianismo. Este dice que el cuerpo es un vehículo pasajero y que más bien debemos preocuparnos por las vivencias del alma. Caer en los placeres del cuerpo es caer en pecado. El placer se asoció al egoísmo.

Yo no quiero tener hijos. Una de mis razones principales para ello es que prefiero ausentarme de la frustración, complejidad y gasto que requiere criar a un humano. Hay más razones pero, sí, una de las más grandes es que tener hijos es caro y difícil, y prefiero dedicarle mi tiempo en este planeta a otras cosas.

Esto se ha recibido por algunas personas como individualista. Me han dicho que el único sentido de la vida es tener hijos, o que no sabré qué hacer a los ochenta años cuando no haya alguien cuyo trabajo es cuidarme. A mí me parece eternamente más emocionante vivir una vida de jugar, conocer lugares nuevos y adquirir habilidades interesantes que una vida de criar. También, con lo que me ahorraré por no tener que pagarle la vida a un niño, podré pagarme una casa de retiro en la costa siciliana con vista al mar mediterráneo. Podrá ser individualista, pero a mí me parece más individualista tener unx hijx con el único objetivo de que me cuide a futuro o cumplir algún tipo de profecía personal.

El resto de la descripción de mi cumpleaños dice esto:

Muchas personas nacidas el 11 de febrero hacen una contribución para mejorar la calidad de vida de quienes están a su alrededor. Estas mejoras pueden ser de naturaleza conceptual o inventiva, o de un tipo claramente hedonista. En cualquier caso, el bienestar físico de quienes los rodean probablemente no solo será atendido, sino también mejorado. El concepto clave para las personas del 11 de febrero es la mejora, ya que creen que las cosas nunca son tan cómodas o eficientes como podrían ser.
Aunque los esfuerzos de estas personas pueden resultar en comodidades y lujos, la mayoría de quienes nacen el 11 de febrero no son hedonistas. Solo los individuos menos desarrollados nacidos en esta fecha se entregan a una búsqueda constante del placer. Esto puede funcionar bien durante un tiempo, pero inevitablemente conduce a decepciones, celos, actitudes posesivas y dolor. Para las personas más evolucionadas del 11 de febrero, mejorar la vida de los demás es una tarea creativa que persiguen con gran entusiasmo y dedicación.
Al contribuir a la calidad de vida de otros (estándares de vida, alimentación, entretenimiento), es posible que no solo busquen hacer la vida más fácil y placentera, sino también más significativa. Las mejoras prácticas pueden ser solo un medio para liberar tiempo y energía para temas intelectuales, creativos o espirituales. De hecho, los nacidos en esta fecha son notables porque pueden disfrutar de los placeres de la vida sin quedar atrapados en ellos ni perder de vista lo que realmente importa.

He caído en ese patrón “menos evolucionado” del hedonismo. He besado muchxs sapxs, he tomado muchos licores, he fumado mucha mota y cigarro, he dejado el ejercicio, me he saltado clases y he soltado la creatividad. Siempre llego a la misma conclusión: Ese placer no es para siempre, y quiero acceder a una forma estable y feliz de vivir mi vida.

Esto me ha llevado a aprender a cocinar, luchar contra mi ansiedad social, hacer yoga, trabajar mi relación de pareja, mis amistades, ir a terapia, buscar una carrera que me llene y escribir ficciones que nunca imaginé posibles. Cuando soy realmente hedonista me vuelvo una mejor persona, porque estoy en contacto conmigo misma: Mis intereses, mis miedos, mis sueños, mis defectos y mis virtudes.

A la pregunta, ¿Eres hedonista? Yo respondería, ¿Tú no?

No concibo otra forma de vivir la vida, no encuentro otra razón para existir a parte de la de sentirse bien de forma constante, pausada y trabajada.

Porque la búsqueda de placer también implica trabajo. Conocerme a mi misma lo suficiente cómo para saber cuándo estoy excediendo mi consumo de sustancias, cuáles son mis gustos, con quién disfruto estar, las prácticas sexuales que van conmigo, y el trabajo creativo que gozo ha sido un trabajo de años. La ataraxia es un estado al que llegué como una forma de hacerle justicia a mi alma.

Entonces ¡Sí! ¡Soy hedonista!

La meditación final que viene en la descripción de mi cumpleaños

Goldschneider, G. (1994). The secret language of birthdays: personology profiles for each day of the year.

Read the original on antoparolini.substack.com

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