El viernes pasado fui infiel.
Lo reconozco.
Sin ambages, sin excusas ni explicaciones.
Tenía una necesidad imperiosa que cubrir y no vacilé. Fui puntual a mi cita de las doce. El lugar era acogedor y luminoso, pero la música ya comenzó a inquietarme…maldito reguetón. La conversación… una sucesión de «bro» elevada a la máxima potencia: «bro» esto, «bro» lo otro…
Pero, cuando por fin llegó mi turno, escuché aquellas palabras demoledoras:
—Caballero, ¿qué se va a hacer usted?
Caballero.
¿Es que yo no soy su bro»?
Caballero…. Bueno peor hubiera sido un «máquina», o un «figura»
El viernes pasado fui a una peluquería de jóvenes…. Y así es como me sentí…
Mal Cortado, mi peluquero (hay que tenerlos bien puestos para ponerle así a tu pelu), estaba de vacaciones y yo necesitaba cortarme el pelo urgentemente para grabar una asignatura online, así que decidí ir a Jhon Studio. Y, para que lo sepas, esta vez mi dislexia no me ha jugado una mala pasada con la hache.
Me dieron cita con José María, un chico que nació cuando yo ya era fisioterapeuta.
Para compensar el golpe del caballero, me dijo que mi cara le sonaba. Me había visto en un pódcast.
Aquello me devolvió cierta sensación de vivir en su mismo Universo, durante aproximadamente siete segundos.
José María me explicó que le encantaba aprender cosas nuevas y que, por eso, se pasaba la noche viendo pódcast… hasta que llegaba la hora de acostarse… en TikTok.
—¿Pódcast en TikTok? —pregunté, confirmando definitivamente mi condición de señor… por resultar malsonante la expresión que me viene a la cabeza.
Para él, un pódcast era, en esencia, una sucesión de vídeos cortos en vertical. Le pregunté si nunca había sentido curiosidad por escuchar un episodio completo, a lo que respondió que no tenía tiempo y que prefería quedarse con las partes más importantes, condensadas en pequeños vídeos.
Algo así como leer El Quijote a través de sus mejores frases, pero con música de fondo de Bud Bunny o como demonios se escriba y un pavo reaccionando con gestos histriónicos a cada palabra (seguro que pavo me habría hecho ganar algún punto con Chemita)
Te prometo que sentí mucho más la brecha generacional con aquella afirmación que con el ustedeo del principio.
La conversación prosiguió. De los pódcast pasamos a Dragon Ball, de ahí a los GTA y después a Oliver y Benji, con aquel campo de fútbol que parecía tener la misma curvatura que la Tierra. Nostalgia para mí, vintage para él. Finalmente, acabamos hablando de mis libros.
José María me confesó que le encantaría leer para expresarse mejor, aunque —admitió en un tono algo avergonzado— no le gustaba hacerlo. En ese momento me vino a la cabeza aquella famosa frase sobre que lo que la gente quiere es haber leído, no leer.
Yo le respondí que quizá la cuestión no era que no le gustara leer, sino que todavía no había encontrado algo que le gustase leer.
Le pregunté por su gran pasión.
—Los coches —me respondió.
—¿Y si probaras con una biografía de Ayrton Senna?
Increíblemente, mi nuevo amigo era un admirador incondicional del mítico piloto de Fórmula 1. Me contestó, emocionado, que nunca se le había ocurrido, pero que le encantaría conocer la vida de Senna.
Sentía que acababa de recomendarle su primer libro y eso me gustó. No sé si llegará a leerlo. Quizá lo compre. Quizá lo empiece. Quizá termine viendo en TikTok un carrusel titulado: «Las cinco cosas sobre Ayrton Senna que cambiarán tu vida. La cuarta te sorprenderá».
Pero la semilla fue sembrada y con ella la posibilidad.
Hay algo de nuestra conversación sobre los pódcast y TikTok que todavía no te he contado.
José María me explicó que los chavales apenas tres o cuatro años menores que él ya no eran capaces de mantener la atención durante varios vídeos cortos sobre un mismo tema. Saltaban de una cosa a otra, sin detenerse demasiado en nada, buscando continuamente una nueva dosis de dopamina.
No me jodas…., lo decía alguien que ve pódcast en TikTok.
Pero supongo que los bros de unos siempre son los carrozas de otros.
Así es la vida.
Por cierto, el corte quedó de locos. Salí de allí fresh, el chaval cocinó. Aunque me ha quedado claro que, a pesar de, usar su argot no dejaré de ser un señor.
Con cariño.
De tu Bro.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.