A los más modernos les sonarán a chino ambos enseres en plena era tecnológica. Como mucho, para la segunda nombrada en el titular les surgirá la asociación con Google Maps. Este autor tampoco puede dar muchas lecciones al respecto, pues la primera ocasión en la que escuché eso de «escritores mapa o brújula» fue en forma de pregunta que Ana González Duque suele formular a sus invitados en el pódcast El Escritor Emprendedor. Así, acabé comprendiendo de qué se trataba e incluso pude hablar de ello en Fin de Semana COPE en una interesantísima charla que mantuve con la presentadora Beatriz Pérez y el escritor Aitor Marín (interesantísima por su parte, claro) y que puedes escuchar pinchando aquí.
Eres un escritor «mapa» si antes de comenzar a escribir una sola línea lo tienes todo atado hasta el extremo. Tienes marcado perfectamente el inicio, el desarrollo y el final con un nivel de detalle, además, cercano a lo que va a constituir el resultado final en forma de manuscrito.
Por el contrario, eres un escritor «brújula» si no tienes un plan establecido y das rienda suelta a la escritura, según lo que te vaya inspirando en cada momento. Las situaciones y los personajes te van conduciendo a la construcción de la obra.
Ambas posibilidades poseen sus pros y sus contras. Si eres «mapa» tardarás más en sentarte a escribir, pero lo harás con una seguridad mayor y la lógica dicta que te demorarás mucho menos en la estricta etapa de la escritura. En cambio, si eres «brújula», se situará más rápido delante la página en blanco con el cursor tintineando, pero irás más lento en ese proceso de llenar de palabras tu libro.
Quizás como casi todo en la vida, no hay perfiles puros al cien por cien. En Acordes para un crimen yo mismo apliqué ambas técnicas. Tanto el comienzo como el final lo tenía claro. También necesité idear los primeros capítulos en forma de esbozo en una cartulina grande como una suerte de pizarra policial. Pero hasta ahí. Luego, fui tecleando con mi mente marcando por dónde debía ir la trama sin mayor plan establecido. A pesar de los atascos razonables en algunos momentos, me sentí muy cómodo con este proceso. De hecho, en la segunda novela mi intención es replicarlo —spoiler: ya lo estoy haciendo, de hecho—, aunque quiero mejorar mi organización y acercarme a un modelo como el que explicó Mikel Santiago en su presentación en la librería Luces de Málaga de La chica del lago. Según entendí, se trata de estructurar cada día de faena en tres fases básicas: escritura, repaso de lo escrito y proyección de lo que vas a escribir a la jornada siguiente.
Así que, sea de una u otra manera, si te gusta escribir, más allá de la táctica que apliques… ¡escribe!
Gracias por leer. Y, por favor, no lo dejes para otro día… Corre a tu librería favorita a por Acordes para un crimen.
Pda: Tampoco te pierdas el pódcast CRIMEN Y NOVELA NEGRA (en Spotify, Youtube, Apple Podcast , Ivoox o en tu plataforma favorita). Viernes sí, viernes no, nuevo episodio.

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