RSS Amplifier

La vida y sus cosas · Jan 19, 2024

Nada es para siempre

0
Sign in to vote or save

Amaya Villanueva · La vida y sus cosas

“En realidad, voy comprendiendo que siempre sucede lo que tiene que suceder.

Lo que sucede es siempre lo mejor de lo que podría haber sucedido.

El devenir es mucho más sabio que nuestras ideas o planos”

Pablo D’Ors “Biografía del silencio”

Ayer recibí por fin el burofax que tanto esperaba, el de mi despido.

Sonará raro que me alegre por ello, pero la realidad es que estaba intentando salir de la empresa desde el mes de julio.   

Tenía un puesto muy dinámico, estaba feliz hasta que empezaron a tomarse decisiones poco o nada alineadas con mis valores, así que decidí abandonar el barco. Delegué la salida en mi abogada y hoy, por fin, puedo gritar que soy LIBRE.

Para ser libre basta con decidir que, pase lo que pase, vas a seguir el camino que diga tu corazón.

A lo largo de estos ciento ochenta días he sentido, creo, todas las emociones y sentimientos negativos que una persona puede llegar a sentir: tristeza, decepción, miedo, impotencia, enfado, impaciencia, estrés, frustración, angustia, intranquilidad, desconfianza, ira, ansiedad…y seguro que se me olvida alguna más.

Pero lo mejor de todo es que cada vez que aparecía una emoción, trataba de escucharla, la abrazaba y se quedaba conmigo un tiempo, hasta que finalmente se iba.

Por alguna extraña razón sentía que la vida me estaba parando, me estaba frenando para que pusiera atención en mí y en vivir a mi favor.

La gran lección ha sido descubrir que la vulnerabilidad es un super poder.

De nada sirve aislarte o encerrarte en tu dolor. Tampoco sirve negarlo.

La fruta que madura hacia dentro se devora a sí misma.

Los budistas dicen que hay que prestar atención al dolor para que sea más ligero.

Es mejor ablandarse que endurecerse, conectar que desconectar, reencontrarte, aprender a conocerte. Avanzar despacio. Cuidar a quien te cuida.

Mirar hacia dentro, mirar hacia afuera y mirar también al cielo.

Somos vulnerables cuando nos dejamos arropar, cuando nos mostramos indefensos y buscamos cobijo, cuando abrazamos y nos dejamos abrazar.

La vulnerabilidad ha sido el arco iris que aparece después de cada tormenta. 

El aprendizaje ha sido tan enriquecedor, que ha compensado con creces cada momento de angustia, desasosiego o impotencia.

Cuando estaba baja de energía, bastaba con regalarme alguno de los remedios más efectivos: un paseo mañanero, un desayuno especial, escuchar música bonita, una escapada al cine, leer o escribir junto a la luz de una vela, un café con personas bonitas, un entreno de fuerza, un podcast inspirador, un ratito de yoga…he descubierto que el autoamor me impulsa y me ayuda a recuperar la energía como por arte de magia. Y no es egoísmo, es amor propio.

Escribir y leer también me han salvado de muchos días grises.

Cuando necesitaba evadirme, leía. Cuando necesitaba entender, escribía.  

Confié, supe que también esto iba a pasar. Y pasará, claro que pasará.

No hay que perder nunca la esperanza, aunque como decía Václav Havel “La esperanza no es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, salga como salga”

Y cuando el ego regrese con su angustia, con sus miedos, siempre podré volver al texto de Elizabeth Gilbert en su libro “Come, reza, ama”:

“Deja que las cosas se rompan, deja de esforzarte por mantenerlas pegadas.

Deja que la gente se enoje.

Deja que te critiquen, su reacción no es tu problema.

Deja que todo se derrumbe y no te preocupes por el después.

¿A dónde iré? ¿Qué voy a hacer?

Lo que está destinado a irse se irá de todos modos.

Lo que tenga que quedarse, seguirá siendo.

Lo que se va siempre deja espacio para algo nuevo, esa es la ley universal.

Y nunca pienses que ya no hay nada bueno para ti, solo tienes que dejar de contener lo que hay que dejar ir”  

En esas estamos. Veremos qué nos depara la vida.

¡Nos leemos!

Gracias por estar al otro lado 🩷

Sin posts

Read the original on amayavillanueva.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.