La teoría del cabello que explica la metamorfosis de nuestro “yo” con la persona que amamos (o creemos amar).
Una de mis películas favoritas de la vida es “How to Lose a Guy in 10 Days”, si me preguntan hasta la fecha creo que es una de las mejores romcoms que existen y un clásico definitivo, por muchas razones con las cuales podría escribir un ensayo, pero el día de hoy quiero usarla de ejemplo para la teoría del cabello.
How to Lose a Guy in 10 Days es la historia de una chica llamada Andie quien deberá escribir un artículo sobre cómo hacer que un hombre la deje en 10 días y Ben, quien realizó una apuesta para hacer que una mujer se enamore de él en exactamente la misma cantidad de tiempo. La ironía de todo es que ambos se eligieron como el objetivo del otro. Andie se comporta como la novia “perfecta” que poco a poco va desquiciándose y trata de hacer lo posible para irritar a Ben hasta que este la deje, Ben por el contrario trata de demostrarle que es el hombre perfecto para ella, soportando hasta el último arranque de locura por parte de Andie para hacer que ella lo elija y se enamore.
El trabajo de Andie es ser la escritora de una columna para mujeres y desea con desesperación que su trabajo sea tomado más en serio, es por ello que no duda en aceptar el gran reto que le ofrece su jefa al escribir ese artículo, sin importar que pudiera salir lastimada emocionalmente o lo desgastante que puede llegar a ser fingir alguien que realmente no eres.
Andie está en un entorno en donde la belleza y la perfección siempre se deben de mantener para sostener el ideal femenino y delicado que se pinta en mujeres que trabajan en grandes editoriales de revistas. En la primera mitad de la cinta podemos ver al cabello de Andie siempre liso, sin un solo rizo a la vista. Creando esta imagen de perfección, pulcritud y belleza cotidiana que existe alrededor de una cabello lacio.
Mientras ella trataba de enamorar y conseguir que Ben la amara (antes lograr que la dejara), su cabello siempre estaba perfectamente estilizado, hasta la segunda mitad de la película, cuando comienza a dejar sus rizos libres, mostrando una cabello con frizz, despeinado y encantador a su propia forma. ¿Qué fue lo que cambió? Fácil, llegó un punto en que Andie ya no trataba de ser perfecta, ya no sentía la necesidad de pulir a su persona porque ya se encontraba en un entorno de confianza y comodidad donde sencillamente ya no le interesaba cómo la veía Ben, ella era simplemente ella. Sin necesidad de embellecer sus bordes o tratar de adornar su persona.
Lo que comenzó como un juego en que el que ella actuaba lo más loca posible, poco a poco dio paso a que su subconsciente notara que Ben no se iría a ningún lugar sin importar qué hiciera, es por ello que comenzó a bajar sus muros: actuando como ella misma, expresando sus gustos, miedos y aspiraciones, utilizando la ropa con la que se sentía cómoda y no la que debía de usar, su cabello era la mejor prueba visual de este cambio. Andie ya no tenía que fingir alguien que no era, porque el hombre que amaba ya conocía sus peores y mejores partes, y la amaba por ellas no a pesar de ellas.
Mi teoría quizá parezca loca y ridícula, quizá las lacias ni siquiera la entiendan pero para las rizadas puede llegar a tener más sentido.
Desde que era pequeña siempre me enseñaron que mis rizos eran sinónimo de desastre, si usaba mis rizos no estaba peinada y no me veía como una señorita debía verse. A lo largo de mi vida desde que tenía 10 años aprendí a odiar mi cabello y a tener que cambiar esa parte de mí para que los demás me aceptaran y quisieran. Está demás decir que las herramientas de calor se hicieron mis mejores amigas, no recuerdo como era mi cabello pero extraño lo libre que me sentía al usarlo al natural, sin tener que pasar por el proceso de aplicar calor todos los días inmediatamente después de bañarme o lo frustrante que es ver lo débil que está y lo mucho que se cae por maltratarlo tanto.
Y la pregunta podrá parecer obvia, ¿por qué solo usas tu cabello natural? Porque no puedo, simple y llanamente. He pasado años perfeccionando el arte de pulir mis piezas raras que no encajan en el estereotipo perfecto que ahora la mera idea de no verme como me enseñaron que debía de lucir, me aterra, me da ansiedad y hace que mis inseguridades crezcan.
Algo que aprendí a la mala es que para poder tener una relación y enamórate de alguien, primero tienes que amarte a ti misma. Tienes que perdonar todos tus errores y quererte con ellos, abrazar tus defectos y dejar de tratar de cambiar quien eres. Si no te amas no puedes amar libremente.
Con mis parejas anteriores nunca me sentí lo suficientemente cómoda para mostrarme con mi cabello rizado, nunca los dejé verme sin máscara de pestañas y con mis gafas de lectura, con mi pijama favorita que no combina o con mis labios agrietados por el frío. Nunca les hablé de que me gustaba escribir artículos de sentimientos que en ocasiones me desbordan o que me encanta leer libros de romance bobos que no me aportan nada. Ellos nunca me conocieron, solo conocían de mí la parte pulcra que yo les mostraba, la muñeca de aparador prefabricada perfecta para mostrar alrededor.
Y yo nunca los amé, porque cuando me enamore, esa persona me verá a través de un cristal, me verá preguntando las cosas más estúpidas y raras mientras tomamos vino, escuchará mis canciones favoritas mientras él prepare la cena y yo finjo ayudar mientras pellizco la comida, le hablaré del libro que me tiene atrapada y por qué el protagonista me tiene tan estresada, leerá mis escritos mientras muero de vergüenza pero decido que quiero que conozca cada versión de mí. No volveré a utilizar maquillaje cada vez que salimos porque habrá días en que simplemente no quiero usarlo y él me dirá lo linda que luzco, cuando salgamos a citas usaré mi cabello rizado y lleno de frizz porque ya no tengo que fingir alguien que no soy, porque él ya conocerá cada parte de mi, que conocer mi cabello al natural es lo de menos.
Gracias por leerme <3 te invito a suscribirte para seguir leyendo mis escritos 🧚🏻
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