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ALL THAT SHE WANTS · Apr 4, 2026

Todos tienen una respuesta

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Siempre han existido los gurús.

Siempre han existido los gurús. Personas que parecen tener claridad donde los demás solo vemos ruido. La diferencia es que ahora no hay que buscarlos. Aparecen solos.

Abres Instagram y, casi sin darte cuenta, hay alguien que sabe exactamente lo que te pasa. Cómo vestirte mejor, cómo comer mejor, cómo organizar tu vida, cómo trabajar, cómo pensar, cómo sentirte bien. Siempre hay alguien con una solución.

Desde lo más pequeño (como ordenar tu armario y quitar la mitad de la ropa que te gusta porque “esos colores no te van”) hasta promesas mucho más grandes: emprender, invertir, sanar, encontrar propósito.

Y claro que entre todos ellos habrá gente válida, profesionales de verdad, personas que ayudan. Pero eso no cambia lo esencial: la saturación es total. No es solo que existan, es que no puedes dejar de verlos. Basta con detenerte en un vídeo unos segundos para que todo cambie. El algoritmo interpreta algo de ti y decide que eso es lo que necesitas. A partir de ahí, todo se llena de lo mismo. Consejos, métodos, rutinas, soluciones. Como si tu vida fuera un problema constante que necesita ser arreglado.

Y ahí está el punto incómodo: muchas de esas soluciones no existen porque sí. Existen porque hay alguien dispuesto a consumirlas. Porque hay una industria entera que vive de una idea muy concreta: que tú no estás bien como estás. La triste realidad es que a todos nos pasa algo.

No es solo internet. Fuera ocurre lo mismo, pero de forma más silenciosa. Alguien cercano te dice que conoce a una nutricionista que le cambió la vida, o a un especialista que le ayudó muchísimo, o a alguien que tiene un método que funciona. Y tú escuchas, y dudas, y acabas probando. No porque seas ingenua, sino porque sería absurdo no intentarlo.

Yo lo he probado todo. Tomo suplementos cada día, hasta el punto de necesitar un pastillero para no perderme. He hecho dietas, he eliminado gluten, lactosa, procesados. He intentado arreglarlo desde el cuerpo: deporte, rutinas, disciplina. He ido a médicos claro, a los mejores, a los más caros. Me he gastado todo mi dinero buscando respuestas. Y muchas veces lo único que he encontrado es contradicción. Unos dicen una cosa, otros dicen lo contrario.

También he ido a varios psicólogos y he cruzado líneas que nunca habría pensado cruzar, como la acupuntura. Y, por si llevas tiempo aquí, sabes que hasta fui a una meiga, a pesar de no creer en nada de eso.

Y, aun así, nada ha funcionado.

Y aquí es donde todo se vuelve más difícil de aceptar.

Porque quizá el problema no es que no haya encontrado al profesional adecuado.
Quizá el problema es que seguimos creyendo que alguien ahí fuera tiene una respuesta cerrada para algo que no la tiene. Pero habrá que intentarlo ¿no?

Así que seguimos. De un método a otro. De una promesa a la siguiente. Siempre a punto de encontrar la solución definitiva. Pero esa promesa es exactamente lo que mantiene todo en marcha.

Sobre todo sus negocios.

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