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ALL THAT SHE WANTS · Jul 16, 2026

Qué es el method dressing y por qué Zendaya lo hace mejor que nadie

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Zendaya no ha ido a promocionar La Odisea. Zendaya ha bajado del Olimpo, ha mirado a cámara y nos ha dicho: “sí, soy Atenea, ¿algún problema?”.

Zendaya no ha ido a promocionar La Odisea. Zendaya ha bajado del Olimpo, ha mirado a cámara y nos ha dicho: “sí, soy Atenea, ¿algún problema?”.

Y esto, básicamente, es el method dressing.

El method dressing es cuando un actor o una actriz se viste durante la promoción de una película siguiendo el universo, el personaje o la estética de esa película. No es simplemente “voy guapa a una alfombra roja”, que también, sino “voy vestida como si la película hubiera continuado fuera de la pantalla”.

Es como el method acting, pero con ropa. En vez de meterte tanto en el personaje que empiezas a hablar como él en tu casa, te metes tanto en el personaje que tus looks de prensa parecen parte del guion. La alfombra roja deja de ser solo una alfombra roja y se convierte en otra escena de la película. Una escena con flashes, joyas prestadas y probablemente alguien gritando “Zendaya, over here!”.

Esto no lo inventaron Zendaya y Law Roach, aunque a veces lo parezca. La idea existe desde hace mucho. Uno de los ejemplos más citados es Geena Davis en 1992, cuando llevó un vestido con costuras de béisbol para promocionar A League of Their Own.

La diferencia es que ahora esto se ha convertido casi en una estrategia de comunicación. Antes era un guiño. Ahora puede ser una campaña entera.

Y ahí es donde entran Law Roach y Zendaya.

Porque lo suyo no es ponerse “algo inspirado en”. Lo suyo es construir un relato. No parece que Zendaya se vista para promocionar una película, parece que la película la ha poseído durante tres semanas y ha decidido hacerlo en alta costura.

Para La Odisea sus últimos looks han ido por esa línea: blanco, dorado, drapeados, siluetas escultóricas, trenzas, alas, joyas, una mezcla entre estatua griega, diosa mitológica y editorial de moda. Porque no se trata de disfrazarse de Atenea en una fiesta temática sino Atenea parezca clienta de Schiaparelli.

Y esa es la clave del buen method dressing: no puede ser demasiado literal. Si es demasiado literal, parece un disfraz.

Con Dune pasó lo mismo, pero en versión ciencia ficción. Zendaya no apareció simplemente con vestidos bonitos: apareció como si viniera directamente de Arrakis, con siluetas futuristas, metales, archivo, armaduras y ese famoso traje robot de Mugler que hizo que, sobre todo los amantes de la moda fliparamos. Era absurdo, era brillante, era exactamente lo que tenía que ser.

Con Challengers, en cambio, el juego fue otro. Tenis, pero no “me he comprado una falda de tenis en Zara”. Tenis convertido en moda: verdes de pista, blancos deportivos, vestidos con plisados, tacones con pelotas de tenis…

También lo ha hecho con Spider-Man, con vestidos de telarañas y guiños al universo arácnido. El Galliano con esa espalda es una auténtica maravilla.

La cuestión es que Law Roach entiende algo que muchas marcas no entienden: que la moda en una promoción no debería limitarse a decorar. Puede contar algo. Puede añadir una capa. Puede hacer que la gente hable de una película incluso antes de verla.

Y en una época en la que todas las alfombras rojas se parecen un poco, eso es oro.

Porque el method dressing funciona muy bien en redes por una razón muy sencilla: nos encanta entender la referencia. Nos encanta ver un look y pensar “ah, claro”. Es moda, pero también es un pequeño acertijo cultural. Te hace sentir parte del chiste. Parte del club. Parte de la conversación.

Eso sí, también tiene un peligro: cuando todo se convierte en tema, la cosa puede cansar. Hay una línea muy fina entre construir un universo y parecer el stand promocional de una película. Que es un poco lo que en mi opinión acabó pasando con Margot Robbie y la promo de Barbie.

Por eso Zendaya y Law Roach lo hacen tan bien. Porque casi siempre se quedan en el lado correcto de la fantasía. No están copiando el vestuario de la película. Están traduciendo su atmósfera. No están diciendo “mirad, voy de tenista”. Están diciendo “esto es lo que pasaría si el tenis, la mitología griega o un planeta desértico tuvieran presupuesto ilimitado y acceso al archivo de Mugler”.

Y claro, así cualquiera.

Bueno, no. Así cualquiera no.

Porque para hacer buen method dressing hace falta cultura visual, sentido del humor, archivo, timing, dinero, contactos, una estilista —perdón, un “image architect”— con visión y una actriz que entienda que una alfombra roja también puede ser una performance.

Zendaya no se pone ropa. Zendaya entra en personaje.

Y Law Roach no la viste. Le construye un universo.

Por eso les dedico un capítulo en mi libro: Iconos de estilo, de Cleopatra a Zendaya.

Besos,

Erea.

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