¡Holiii! 🤍 Feliz lunes. Espero que hayan tenido un muy buen fin de semana.
Hoy me pasé el día grabando y editando esta receta para ustedes y tengo que decirles que estoy oficialmente en mi era de los postres de limón. 🍋 Me ENCANTAN. Siempre han sido de mis postres favoritos, y estas Lemon Meringue Cookies ya se ganaron un lugar entre mis recetas de limón favoritas.
La semana pasada hice pruebas de la receta y hoy quería grabarla, pero antes resolver dos últimas dudas que tenía.
La primera era si el lemon curd quedaba mejor horneándolo junto con las galletas o agregándolo al final, una vez horneadas.
La segunda era si prefería estas galletas más suaves o con los bordes un poquito más dorados y crujientes.
Pues... hice ambas pruebas y terminé igual de enamorada de las dos versiones. 😂 Así que en vez de obligarlos a escoger una sola, decidí explicarles cómo hacer ambas para que ustedes elijan la que más les guste. En el video también les muestro ambas opciones.
También me divertí demasiado decorándolas. Probé varias formas de hacer el merengue con distintas boquillas hasta que terminé enamorada de una espiral hecha con una boquilla de estrella. Después de darle un toque de soplete, me pareció que era la que más linda se veía.
En cuanto a la receta, lo primero que les recomiendo preparar es el lemon curd, para darle tiempo de enfriarse bien en la nevera. A mí me gusta pasarlo a un recipiente amplio y poco profundo para que se enfríe mucho más rápido. Mientras tanto aprovecho para pesar todos los ingredientes de las galletas y del merengue, y dejar que la mantequilla y los huevos lleguen a temperatura ambiente.
Cuando llegue el momento de hornear las galletas, aquí es donde tienen dos opciones.
La primera es hornearlas durante 7 minutos a 180°C, sacarlas del horno, volver a darles forma, hacer el huequito del centro (como les muestro en el video), rellenarlas con el lemon curd y devolverlas al horno 5 minutos más.
La segunda opción es hornearlas esos mismos 7 minutos, sacarlas, volver a darles forma, hacer el huequito, regresarlas al horno 6 minutos más (encendiendo el broiler durante los últimos 1–2 minutos si quieren un borde un poco más dorado) y, una vez fuera del horno, presionar nuevamente el centro porque durante esos últimos minutos suele inflarse un poquito. Ahí sí rellenan con el lemon curd.
¿La diferencia?
Si hornean el lemon curd junto con la galleta, queda un poco más firme. Sigue siendo cremoso, pero ya no se mueve tanto ni se derrama si levantan o inclinan la galleta. Eso sí, pierde un poquito de intensidad en el color.
Si lo agregan después de hornear, el color queda mucho más vivo y brillante, pero el relleno conserva una textura mucho más fluida. Si inclinan la galleta, es posible que el lemon curd se deslice un poquito. A mí, personalmente, eso no me molesta en absoluto.
Creo que, si tuviera que escoger, me inclinaría apenas por la versión donde el lemon curd no se hornea simplemente porque el color queda precioso. Pero, sinceramente, las dos me fascinaron y cualquiera de las dos opciones queda deliciosa.
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