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Ale Inversor · Aug 2, 2026

Elige bien la cola del súper

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Ale Inversor · Ale Inversor

Estás en el supermercado. Sábado, hora punta.

Dos colas. Una está parada: carro hasta arriba, la señora buscando el monedero, la cajera esperando a que le traigan el precio de unas manzanas. La otra avanza sola. Pip, pip, pip.

¿A cuál te pones?

A la que avanza. Obvio. No hace falta ser un genio.

Reconócelo: en el súper eres un crack.

Lees la sala en tres segundos y te metes en la cola buena sin pensarlo. Tu ego lo sabe.

Y luego llegas a la bolsa y haces exactamente lo contrario.

Te metes en la cola parada. La acción “barata”, la que lleva dos años cayendo, la que “tiene que rebotar ya”. Y ahí te quedas, promediando a la baja, mirando cómo el de al lado gana dinero con la acción aburrida que simplemente… seguía subiendo.

Y encima te sientes bien haciéndolo. Porque comprar lo caído te hace sentir listo, contrarian, un cazador de gangas que ve lo que el rebaño no ve. El problema es que a veces el rebaño no compra algo… porque ese algo es malo. Y punto.

El otro día un suscriptor me habló de un método que va justo de esto.

Se llama fuerza relativa (relative strength), y lo popularizó William O’Neil hace ya unas cuantas décadas. No es ninguna moda de TikTok: llevan usándolo profesionales toda la vida. Me pareció lo bastante interesante como para pararme a contrastarlo en serio, con datos, y no de oídas.

Porque me conocéis: yo soy inversor a largo plazo. De los de comprar buenos negocios y dejarlos trabajar durante años. Para mí un año en bolsa no es nada, es un parpadeo. Así que que nadie venga ahora a colgarme el cartel de analista técnico, porque ni lo soy ni pretendo serlo.

Pero una cosa es tener un estilo y otra muy distinta cerrarse en banda. Si existe una forma de poner las probabilidades un poco más de mi lado —de entrar en un buen momento en lugar de en el peor—, siempre midiendo el riesgo contra el beneficio, ¿por qué no iba a mirarla? Me pareció lo bastante interesante como para profundizar y no descartarla por prejuicio.

Mi estilo sigue siendo 90% largo plazo y el resto, algo de corto. Pero seamos honestos: al final aquí estamos para ganar dinero, no para llevar el carnet de una secta ni de la otra. Y toda herramienta que me ayude a decidir mejor, es bienvenida. Esto es una más. Ni una religión ni un botón mágico.

Dicho esto, vamos al lío.

En vez de buscar lo que está barato y caído, busca lo que ya lo está haciendo mejor que el mercado. La cola que avanza. Porque —y esto acojona un poco— la fuerza suele atraer más fuerza. Lo que lidera, tiende a seguir liderando.

No es magia. Es momentum.

Y va en contra de todo lo que te han contado. A ti te han enseñado a buscar chollos, a comprar lo caído, a llevarle la contraria al mercado sintiéndote más listo que nadie. A veces aciertas, y esa vez se te queda grabada a fuego y la cuentas en todas las comidas familiares. Las otras veces —las que no cuentas— te comes una acción que cae, y cae, y cae, mientras repites “es que está barata” como un mantra. Y encima promedias a la baja, que es la forma más elegante que ha inventado el ser humano de tirar más dinero a un pozo.

Barata puede estarlo, sí. Y seguir bajando otro 40%. Las dos cosas a la vez. A eso los veteranos lo llaman “coger un cuchillo cayendo”. Ya sabes cómo acaba con los dedos.

Comprar una acción que ya ha subido un 300% da un yuyu tremendo. Todo tu cuerpo te dice “he llegado tarde, esto se da la vuelta seguro”.

Bien. Pues por eso funciona.

Si comprar líderes fuese cómodo, lo haría todo el mundo y dejaría de dar ventaja. La única razón por la que sigue funcionando después de décadas es que a la mayoría le resulta psicológicamente insoportable. Prefieren la comodidad de “compré barato” al mal rato de “compré caro y siguió subiendo”.

Tu ventaja en bolsa casi nunca es saber más que los demás. Es aguantar hacer lo que a los demás les da pereza o miedo.

Aquí viene lo bueno.

Imagina que pones a las 6.000 acciones de Estados Unidos en fila, de la que peor lo ha hecho a la que mejor. Y a cada una le pones una nota del 1 al 99 según su puesto.

  • Un 99 NO significa que haya subido un 99%. Significa que está en el 1% más fuerte de todo el mercado.

  • Un 50 es justo la media.

  • Un 5 es de las más flojas de la clase.

Es tu nota comparada con las demás, no tu porcentaje. La misma lógica del boletín del cole: da igual que saques un 7; lo que importa es si el resto sacó un 4… o un 9.

Y esto importa más de lo que parece, porque los números en bruto engañan. Un +30% suena de maravilla. Pero si ese trimestre TODO el mercado hizo +45%, resulta que tu acción es de las flojas: se quedó atrás. El percentil te quita la venda de los ojos.

Volvamos al súper. No es lo mismo la cola que va rápida justo ahora que la que lleva avanzando toda la mañana. Una puede ser un espejismo de dos minutos; la otra es la buena de verdad.

Con las acciones, igual. Por eso no me quedo con una foto. Saco cinco: cómo lo ha hecho cada acción en la última semana, el último mes, 3 meses, 6 meses y 1 año. Cinco notas del 1 al 99, una por plazo.

Y ya que estamos: para un inversor a largo plazo como yo, un año es corto, casi anecdótico. Pero incluso mirando ese marco tan cortito, entrar cuando algo ya funciona pesa a tu favor frente a entrar cuando se está desangrando. No es cambiar de estilo. Es afinar el momento de entrada dentro de mi estilo de siempre.

Cuando pones las cinco notas en fila, la historia se cuenta sola:

  • Fuerte en los cinco plazos (95, 99, 98, 99, 99) → líder consolidada. Sube y sigue subiendo. La cola que lleva rápida toda la mañana. Las reinas del mercado.

  • Floja a 1 año pero disparada esta semana y este mes → algo se acaba de despertar. Puede ser el principio de una tendencia nueva… o un petardo de un día.

  • Fuerte a 1 año pero cayéndose a corto → estaba fuerte, se está apagando. La cola que iba rápida pero acaba de encasquillarse. Ojo.

  • Fuerte en los extremos, floja en el medio → montaña rusa. Emoción, pero para el estómago.

Con un solo número no ves nada de esto. Con cinco, ves si tienes delante a una campeona de fondo o a un sprinter que se ahoga en la segunda curva.

Porque para ordenar 6.000 acciones de fuerte a floja necesitas un número, no cinco. Una nota global. ¿Y cómo la calculas? Depende de lo que busques. Así que te dejo elegir. Tres estrategias:

1. Equilibrada. La media de los cinco plazos, sin favorecer a ninguno. Una foto general de “¿esto es fuerte o no?”. La neutral, la de la casa. Si no sabes cuál elegir, esta.

2. Momentum reciente. Pesa más lo de ahora mismo (semana y mes). Busca lo que está arrancando hoy, antes de que salga en las noticias. Para el que quiere pillar las cosas temprano… asumiendo que a veces se comerá un petardo volátil que se apaga en dos días.

3. Tendencia sólida. Pesa más el largo plazo (6 meses y 1 año). Busca las campeonas de fondo, las que llevan un año liderando sin dar sustos. Esta es la que más me pega a mí por estilo: para subirse a tendencias asentadas, asumiendo que reacciona más lento a los giros.

¿Por qué me molesté en meter tres? Porque me topé con una trampa: una acción que pegó un pelotazo hace un año y desde entonces va de lado te puede aparecer como súper líder cuando ahora mismo no lo es. Con la estrategia equivocada te cuela un fantasma; con la que toca, cada acción cae en su sitio. Tú eliges el cristal con el que miras.

Porque la fuerza relativa tiene un agujero enorme, y prefiero decírtelo antes de que te pegues la torta.

La fuerza relativa te dice QUÉ está subiendo. No te dice si MERECE seguir subiendo.

Y ahí entra lo de siempre, lo que llevamos haciendo toda la vida por aquí y lo que de verdad manda en mis decisiones: el análisis fundamental.

Porque una acción puede tener un RS de 99 en los cinco plazos y ser puro humo. Una moda, un chicharro de foro, algo sin beneficios que se desinfla en cuanto acaba la fiesta y te deja a ti con el vaso vacío. La historia está llena de acciones que fueron un 99 en todos los plazos… justo antes de perder el 80%.

Y otra puede tener un 95 y además ganar dinero de verdad: márgenes, caja, deuda controlada, un negocio que crece porque vende más, no porque lo diga un tuit.

Para mí, que pienso a años vista, la fuerza relativa no me dice qué comprar. Me ayuda a encontrar candidatas y a no entrar a destiempo. La decisión de meter dinero la toman los fundamentales, como siempre. La fuerza es la linterna; el negocio es el motivo.

Así es como lo montaría en la práctica, y es hacia donde voy:

  1. Filtras por fuerza relativa (con la estrategia que quieras) para quedarte con las que baten al mercado. De 6.000, a lo mejor 200.

  2. Pasas esas 200 por el filtro fundamental de siempre: que ganen dinero, que crezcan, que no estén ahogadas de deuda, que no coticen a un múltiplo de locos.

  3. Y te quedas con el cruce: fuertes por fuera y sanas por dentro. Ahí, y con el riesgo/beneficio medido, es donde merece la pena mirar con lupa.

Fuerza para encontrarlas y para afinar la entrada. Fundamentales para decidir. Riesgo/beneficio para no jugártela. Ese es el plan.

Ni un botón de “hazte rico”. Que nos conocemos.

La fuerza relativa mira el pasado. Te dice quién ha ganado la carrera hasta hoy, no quién la ganará mañana. El líder puede darse la vuelta la semana que viene sin avisar.

No es una señal de compra. Es una linterna: ilumina el rincón del mercado donde están pasando cosas para que no pierdas el tiempo mirando las 6.000 una a una. El trabajo de verdad —entender la empresa, ver si el precio tiene sentido, medir el riesgo— sigue siendo tuyo.

Cogí las 6.000 acciones de EE. UU., medí lo que ha hecho cada una en esos cinco plazos, las ordené todas y les puse su nota del 1 al 99 en cada uno.

Esto es lo que salió 👇

(aquí va la tabla / captura)

De 6.000, solo un puñado aparecen fuertes en todos los plazos a la vez. Esas son las líderes del mercado ahora mismo. Justo las que la mayoría no mira porque “ya han subido mucho”. Ya sabes lo que pienso de eso.

De momento la he metido en Acción → Técnico: entras en cualquier empresa y ves de un vistazo si está batiendo al mercado, en qué plazos, y con su línea de fuerza relativa dibujada. Eso ya lo puedes usar hoy.

Pero la idea gorda es esta tabla, llevada al screener de aleinversor.com: eliges tu estrategia (equilibrada, momentum reciente o tendencia sólida) y filtras por número —”enséñame solo las que tengan un RS por encima de 90”—. En dos segundos, las acciones más fuertes del mercado, listas para pasarlas por el filtro fundamental de siempre.

Fuerza para encontrarlas. Estrategia para elegir el enfoque. Fundamentales para decidir. Las tres patas, en el mismo sitio. Una funcionalidad más para un inversor a largo plazo que, de vez en cuando, quiere las probabilidades de su lado.

¿Lo veis útil? ¿Lo meto en condiciones en la web como una herramienta más, o me lo guardo para mis cosas?

Contestadme, que esto lo construyo con vosotros. Si le veis sentido, le doy caña; si no, me ahorro el curro. Vuestro voto manda.

Yo, mientras, dejo de ponerme en la cola parada.

Venga, que sé que te está picando.

Ahora mismo, ahí fuera, hay un puñado de acciones que llevan un año entero dándole una paliza al mercado. Sin descanso. Las campeonas de fondo. Y hay otras que están arrancando justo esta semana, moviéndose antes de que salgan en ningún titular.

¿No te apetece saber cuáles son?

Pues no hace falta que te fíes de mí. Míralas tú mismo. Eliges la estrategia que te pegue —las líderes de todo el año o las que están en su mejor momento ahora—, subes el listón del RS a 90, y te quedas solo con lo más fuerte de todo el mercado. En dos clics.

Read the original on aleinversor.substack.com

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