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Los DM de la Nori · Apr 16, 2026

Refugios para mi corazón

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Eleonora Aldea Pardo · Los DM de la Nori

Estoy deprimida. La sospecha que apareció los últimos días de febrero ha terminado, a mediados de abril, por convertirse en un facto, como dicen los jóvenes. Todas las noches me cuesta quedarme dormida porque, en cuanto cierro los ojos, me atormentan demonios implacables como el saldo de mi cuenta corriente, la guerra, celebridades anoréxicas, los problemas grandes de tener hijos grandes, Donald Trump, los dolores que se multiplican a diario desde que cumplí cuarenta y la existencia de la frase “Presidente Kast”, entre otros.

Pero la depresión, como casi todas las cosas ahora, es un espectro. Y reconozco que mi depresión no necesita de medicamentos ni terapia, no todavía por lo menos. Puedo levantarme en la mañana y hacer loncheras, cumplir plazos, cuidarme el pelo y seguir adelante, pero con ayuda.

Acá un listado de cosas que me han ayudado:

  • El disco nuevo de Harry Styles. Se llama Kiss All the Time, Disco Occasionally y puedo dejarlo correr de principio a fin sin saltarme ni una sola canción, mientras lavo la loza y ordeno la cocina. Es bailable pero también un poco triste, como todo el buen pop. Carla’s Song, la que cierra el disco, es mi favorita porque se trata sobre presentarle una canción buena a alguien que no la conoce y ver su reacción. Veo todos los días la versión en vivo en el Live Lounge de la BBC. Me hace sentir que, efectivamente, it’s all waiting there for me.

  • El otro día un amigo que no veía hace mucho tiempo me describió como “brillante” y, aunque probablemente no fue lo que él quiso decir, yo lo atribuí a haber descubierto una combinación de productos de maquillaje que me hacen ver luminosa.

  • Cuando estoy en un concierto, tengo el mal hábito de buscar el último setlist del artista para saber qué canciones esperar. Lo hice mientras veía a Lorde en Lollapalooza, así que me tomó por sorpresa absoluta escuchar los primeros acordes de “If she could see me now”, mi favorita de su último disco, y una que no había tocado en su concierto anterior en Argentina. Vuelvo a ese momento cuando necesito una microdosis de dicha irrestricta.

  • Mi adicción a la serie de Entrevista con el Vampiro que vino a llenar el vacío que dejó mi adicción a Heated Rivalry. La belleza trágica de Louis y Lestat es una droga dura para mi corazón tóxico.

  • Que los astronautas de la misión Artemis II volvieran a la Tierra diciendo que sus mayores aprendizajes, ¡después de diez días de estar investigando en el espacio!, tenían que ver con la hermosura de ser humanos todos juntos, ahora y aquí en este planeta.

  • Este video de Raye cantando “I know you’re hurting” sentada en el piso con una orquesta impresionante en uno de los mejores estudios del mundo. Cuando dice close your eyes and let this music get to working, puedo sentir literalmente la música entrando en mis venas como medicina.

  • Mis papás en el teléfono invitándonos a almorzar bife con arroz, papas doradas y palta, un clásico de nuestra familia. Luego los potes con sobras que me pasó mi mamá para no tener que cocinar al otro día. Luego comerme mi pote sola y en una oficina fría, pero abrazada por dentro.

  • El disco nuevo de James Blake. Se llama “Trying Times” y si bien no es raro que yo llore escuchando música, es muy raro que llore la primera vez que escucho una canción, pero con la que le da el nombre al disco fue eso mismo lo que pasó.

  • Con mi marido siempre nos cuesta mucho decidir qué escuchar mientras cocinamos, pero hace poco llegamos al acuerdo de poner “Las Cruces”, el disco de Protistas. Cuando terminamos, me metí a revisar las historias de mi mejor amigo y descubrí que había compartido el mismo disco, al mismo tiempo que nosotros estábamos escuchándolo. Lo tuve que llamar y decirle que nuestra conexión desafía al tiempo y al espacio.

  • Había visto que la gente que gusta de Lost y The Leftovers (dos de mis series favoritas) recomendaba mucho From, así que usé la prueba gratis de Universal+ en Prime Video y vi el primer capítulo. Y el segundo, y el tercero y así hasta que terminé en tres días las tres primeras temporadas. Es increíble. Me sentí extra bendecida cuando descubrí que la cuarta temporada (por la que los fans originales tuvieron que esperar ¡DOS AÑOS!) se estrena este domingo. From y Lost tratan sobre personas atrapadas en un lugar tenebroso, del cual no pueden salir y en el que suceden cosas inexplicables, o sea, básicamente todos nosotros en este momento.

  • El otro día fui a una fiesta en la que el DJ mezclaba vinilos y bailé, lo suficientemente curadita y voladita para que me diera lo mismo levantar los brazos y que se me viera la guata, “Can’t get you out of my head” de Kylie Minogue, al lado de un parlante gigante que sonaba increíble. Qué más se puede decir.

  • El resurgimiento de Lena Dunham y GIRLS. Si puedo seguir disfrutando e inspirándome con el arte de hombres funados, puedo hacer lo mismo con esta mujer problemática y, objetivamente, genial.

  • Con mis hijos tenemos un montón de dichos y sonidos que me recuerdan que somos una unidad con nuestro propio lenguaje. Últimamente nos decimos “wiwiwi”, en honor al video del gatito que come, para despedirnos, saludarnos o porque sí no más. Mi hijo menor lo ocupó el otro día para terminar una conversación que estábamos teniendo por SMS y ver ese “wiwiwi” escrito me conmovió profundamente.

  • En la intro de este texto mencioné mi saldo en la cuenta. Uno de mis refugios más atesorados es comprarme cosas chicas e innecesarias en las que sé que no debería gastar plata (una coquita zero, un snack, un almuerzo afuera aunque haya comida en la casa) pero lo hago igual. ¡NO ME VAS A ROBAR EL DISFRUTE, SALDO!

  • Mi marido no toma CocaCola y no es tan bueno para demostrar su amor en las maneras que yo prefiero (demostraciones públicas en redes sociales, por ejemplo), pero un par de fines de semana atrás, mientras yo cocinaba tallarines y él volvía de ir a buscar a nuestros hijos que habían llegado de campamento, abrí el refrigerador y descubrí que había comprado una coquita zero para nosotros, sin habérsela pedido como siempre lo hago.

Reconozco que es una lista larga, pero ¿qué suerte, no? porque la lista de demonios también lo es. Comparto mis refugios por si a alguien allá afuera les sirve alguno, pero también para poder volver a ellos en el futuro, que espero sea mejor. Les abrazo fuerte.

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Read the original on aldeapardo.substack.com

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