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Alberto Mera de UPSB · Aug 2, 2026

La única guerra que nunca acaba

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Alberto Mera · Alberto Mera de UPSB

La tragedia de Coldcard me ha tenido algo ocupado estos días. Por suerte no parece que haya afectado a muchos de vosotros (o al menos no me lo habéis hecho saber). La semana próxima publicaré un vídeo sobre el tema y un artículo. Ahora voy con otra historia totalmente distinta, o quizás no…

En los últimos días se ha descubierto una intervención en el mercado de la divisa japonesa. Algo común estos días pero con dos diferencias que hicieron esta intervención curiosa.

La primera, que no fue Japón quien la ejecutó, lo que es lo típico cuando alguien interviene en su propia divisa, sino EEUU. Y la segunda, quizás más sorprendente, es que para hacerlo Estados Unidos no usó dólares, sino euros.

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Scottie, qué tipo tan solemne

Es algo interesante de por sí. Nos invita a hablar y a pensar sobre las divisas y las guerras de capital. Guerras en las que se enfrentan unas divisas contra otras. Unas son más fuertes, otras más débiles. Las fuertes tienen unas ventajas, las débiles tienen otras. Unas benefician a los particulares, otras benefician a los gobiernos.

Pero las guerras de capital también escapan a las divisas en sí mismas, y se pueden pelear con activos y reservas, como por ejemplo el oro.

En este sentido salió otra noticia relevante: en los próximos cinco años China podría superar las reservas de oro de Estados Unidos, el principal tenedor del metal en el mundo. Eso, si asumimos que las reservas de China son las que dice y no muchas más, que es la teoría que mucha gente comparte.

Via Goldfix (sí, leo a los del oro, el enemigo cerca)

Esto, obviamente, colocaría a China en una posición de tener más capital en metal que el principal tenedor, lo cual le daría poder en una hipotética guerra de capitales.

Pero si algo tienen de particular estas guerras es que no son como las guerras cinéticas, sino que su impacto va mucho más allá del campo de batalla. Cuando dos divisas se enfrentan, cuando dos activos en reserva compiten, las consecuencias para el comercio global, para el orden global, para la seguridad de las sociedades, son enormes.

Y hace poco descubrí un ejemplo histórico en el que vemos una guerra de capitales desencadenada por Alemania -en principio en defensa propia, como todo lo que ocurre en Alemania-, pero a consecuencia de la cual Francia sufrió, y su agonía se trasladó y tuvo impacto en todos los rincones del mundo.

Esta fue una guerra en la que lucharon dos capitales: el oro y la plata. Y detrás de ella encontramos a un personaje singular, Otto von Bismarck, el entonces “jefe” de Alemania. Lo ocurrido en esta guerra, vivida en los mercados monetarios, es clave para comprender lo que puede pasar en los próximos años.

Read the original on albertomeraupsb.substack.com

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