El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:
—Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.
Y sentenció:
—Pero rasca donde no pica.
(Eduardo Galeano)
1. El informe.
La semana pasada la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal publicó el Spending Review sobre “Incapacidad Temporal” (IT). El documento analiza la evolución de la incapacidad temporal en España entre los años 2017 y 2024, plantea los posibles factores determinantes de dicha evolución y plantea algunas acciones de mejora.
Sobre los determinantes de la IT, el informe señala los siguientes:
Fallo de supervisión y seguimiento de los procesos de incapacidad temporal.
Evolución normativa más garantista y mejoras de los convenios colectivos.
Ciclo económico expansivo.
Aumento de la demanda de atención primaria.
Incremento de las listas de espera.
Dicho de otra forma, como recogía en el resumen de la semana pasada:
El informe deja muy claro que el incremento de la IT es multifactorial, con algunos aspectos no modificables (envejecimiento de la población trabajadora, auge de las enfermedades crónicas), otros modificables pero cuya existencia es deseable (ciclo económico expansivo y más derechos laborales, de modo que aumentar el complemento retributivo del 50% al 100% supone un aumento del 40% en la probabilidad de iniciar una IT, y también se observa que una mayor estabilidad laboral en forma de contrato indefinido incrementa un 30% la probabilidad de iniciar una IT) y otros modificables no deseables (aumento de las listas de espera, principalmente).
2. Las propuestas.
Si ese es el análisis que admitimos como correcto, entonces las propuestas de actuación es lógico que discurran en el marco de las que propones la AIReF: I) mejora de los sistemas de información, II) refuerzo de las capacidades del INSS para dotarlo de una mayor capacidad de control e intervención, III) apoyo a los médicos de atención primaria, IV) promover la implicación de las empresas (vía salud laboral y programas de reincorporación gradual, especialmente) y V) evaluar las listas de espera.
Salvo la parte dedicada a los médicos de atención primaria, que creo que es más floja y que parte de una visión demasiado idealista (no entendido como perfecta, sino como teórica) de la situación, el resto no me cabe duda de que pueden ayudar a mejorar el objetivo fundamental, que no es el de reducir el impacto económico de la IT, sino el de asegurar que las personas en situación incompatible con asistir a su puesto de trabajo pueden disfrutar de la protección ligada a la IT para mejorar su salud, a la vez que no se ven forzados a alargar los tiempos de IT por situaciones de ineficiencia del sistema (a nivel sanitario o de Seguridad Social).
3. Cambiar las respuestas.
Sin embargo, a mi parecer el problema del informe y, en general, de las propuestas que suelen plantearse en el ámbito de la IT, es que, como dice Galeano en el relato que abre este artículo, rascan donde no pica. El medio Expansión publicó hace unos días un artículo titulado “El absentismo no empieza en la Incapacidad Temporal: empieza en la organización del trabajo”, en él se refleja un abordaje bastante inusual en la prensa (y mucho más en los medios especializados en el ámbito económico y empresarial), y que creo que ayuda a abrir un poco el foco:
Al preguntar directamente a trabajadores por los motivos de sus ausencias, emerge una realidad más compleja: una parte relevante de las horas no trabajadas no responde exclusivamente a enfermedad clínica, sino a causas personales, familiares y emocionales.
Obligaciones de cuidado, dificultades de conciliación, agotamiento emocional, estrés acumulado o ansiedad aparecen de forma recurrente. No se trata de cuestionar las bajas médicas justificadas, sino de reconocer que muchas situaciones que acaban derivando en Incapacidad Temporal tienen su origen en dinámicas organizativas sostenidas en el tiempo.
El contexto social actual intensifica esta tensión. España envejece, aumentan los hogares monoparentales y se prolongan las necesidades de cuidado, mientras el mercado laboral exige disponibilidad constante. Cuando estas variables confluyen en estructuras laborales rígidas, el conflicto resulta casi inevitable. La vida no se detiene durante la jornada laboral, aunque el modelo organizativo a menudo funcione como si así fuera.
La IT, al igual que la sanidad, es el continente en el que acaban contenidos muy diversos; algunos de ellos tienen que ver con la enfermedad, otros con padecimientos físicos y psíquicos carentes de diagnóstico claro pero que parece claro que no son ajenos a lo sanitario, y otros, aunque acaben siendo etiquetados con una codificación diagnóstica para poder sobrevivir en el maremagnum de la legislación pertinente, no dejan de ser un modelo (social, laboral, organizativo o como lo queramos llamar) que no funciona.
Sin darle a esto el peso que merece en la elaboración de las respuestas, estas podrán mejorar el sistema de la IT (como se ha hecho en los últimos años, por cierto) sin que esta desaparezca del cuestionamiento continuo.
4. El ruido impotente (y preparatorio).
Tras la publicación del artículo se han sucedido dos tipos de acciones: la del gobierno y la empresarial.
El gobierno anunció la creación del Observatorio de la Incapacidad Temporal como lugar donde aunar el estudio, debate, propuestas y evaluación de las acciones enmarcadas en este asunto.
Por otro lado, la patronal catalana de las PYMES, Pimec, pidió dos cosas fundamentalmente: I) que las mutuas se encarguen de dar las bajas y altas de la IT también en los procesos de enfermedad común y accidente no laboral y II) que los trabajadores y trabajadoras vean reducida significativamente la protección económica durante los días que están de IT (más aún de lo que ya la tienen).
Sobre estas propuestas de Pimec merece la pena detenerse para destacar algunos puntos especialmente relevantes (recomiendo, así mismo, la lectura de este informe de Pimec del que emanan las propuestas):
Es evidente que la pregunta a la que responden estas propuestas de la patronal empresarial no es la de la mejora de la salud de los trabajadores, sino la de la reducción del impacto económico de la incapacidad temporal. Reducir la protección financiera de los trabajadores en situación de IT da por hecho que existe una gran elasticidad de la demanda de la IT respecto a la protección financiera de la misma, pero obvia las repercusiones de eso sobre la salud (y, diría, sobre la productividad, pero bueno).
El estudio de la AIReF evidencia que una mayor protección laboral y un ciclo económico expansivo favorecen el incremento de la incapacidad temporal (mayor estabilidad en los contratos, más personas trabajadoras,…). En vez de asumir que esto son externalidades de un fenómeno netamente positivo para la sociedad y la economía, parece que Pimec decide ver de qué manera contrapesar esos fenómenos, reduciendo los efectos positivos del ciclo expansivo.
Pensar que las mutuas laborales pueden hacerse cargo de la incapacidad temporal, especialmente en el caso de las contingencias comunes, sin que esto suponga, a día de hoy, un menoscabo en los derechos de los trabajadores, muy especialmente de los que se encuentren en una situación de mayor vulnerabilidad, creo que es algo que solo se hacer no habiendo hecho seguimiento clínico de ninguna incapacidad temporal jamás. Con el actual modelo de gobernanza de las mutuas, estas siguen ejerciendo un papel que supone un ejercicio de presión, en muchas ocasiones, hacia el trabajador. La incapacidad temporal es una herramienta clínica y, por ello, ha de ser utilizada (y gestionada) por quien realiza el seguimiento clínico real y completo del paciente/trabajador.
Sin embargo, estas propuestas no han de ser vistas solamente como un intento de implantar políticas socialmente regresivas en un contexto de crecimiento económico, sino que son, además, un borrador de peticiones a un eventual gobierno de derechas que pudiera querer entrar con el cuchillo entre los dientes en el ámbito de la IT con la excusa de su peso para las arcas (las públicas y las empresariales). En la legislatura de Mariano Rajoy ya se dieron pasos en el sentido que señala Pimec, así que no es raro pensar que las voluntades de acción podrían ir por ahí.
5 Cierre.
La incapacidad temporal es una herramienta de protección de la salud de los trabajadores y de protección financiera de estos. Sus determinantes son variados y las respuestas que se plantean ante los incrementos del impacto de la IT sobre el sistema también.
Sin embargo, tanto los análisis de las causas como las acciones que se pueden llevar a cabo se derivan de dos elementos en constante disputa: I) la pregunta que ha de ser respondida y II) si el abordaje clásico de la IT da respuesta a la realidad actual de las personas trabajadoras.
En la resolución de esos dos elementos estará el futuro de la IT.

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