—Salomé, la vida es bella.
—Sí, Abba. A tu lado, la vida es bella.
Me encuentro riendo en las pequeñas cosas y tú susurras una vez más:
«Esta es la vida que quiero mostrarte».
Luego, en otros momentos, mis ojos se llenan de lágrimas y vuelves a hablarme:
«Esta es la necesidad que quiero mostrarte».
Y entonces entiendo por qué la vida es bella.
Porque, en ambos escenarios, tú eres la vida. Mi vida.
Y voy en pos de lo que tú ves y del anhelo de tu corazón.

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.