Mi Dios,
en ti yo confiaré.
A ti recurriré de rodillas: llamándote, escribiéndote, adorándote cuando el mundo quiera implantarme las ideas de un bienestar que no viene de ti.
Porque solo así sé que estaré bien.
Viviendo el proceso. Dejando atrás aquello que algún día quiso vendarme los ojos.
Lejos de ti encontré mi camino hacia ti.
De vuelta a ti.
Mi único clamor es ser llevada a ese lugar donde el dolor disminuye y tu voz susurrando reconforta. Donde las lágrimas desaparecen. Donde eres el antídoto para todo lo que siento y pienso.
Porque me encuentro queriendo escuchar tu voz, tan solo tu voz.
Corro buscándote, porque sé que también llegará la seguridad de tus brazos. Lo que tanto he esperado.
Casa, mi añoranza.
Así que Abba, eres mi tesoro.
Todo lo que poseo.
Todo lo que sueño.
Todo lo que quiero.
Todo lo que me recuerda por qué estoy viva.
En palabras más simples: te amo.
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