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¿Y qué hacés acá? · Aug 23, 2025

Razón 11: festivales

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Adam Tully · ¿Y qué hacés acá?

No está disponible”, decía la voz del otro lado del teléfono.

En el 2000 los llamados internacionales se hacían con una tarjeta de teléfono y gasté varias tratando de dar con el maestro Juan Falú.

Yo era un joven guitarrista que había grabado su primer CD y sentí que me entregaban un tesoro cuando me dieron el teléfono de Falú. Alguien le había hecho llegar mi disco —de eso estaba seguro aunque jamás supe si lo escuchó o no— y quería que me invitara a tocar en su festival, Guitarras del Mundo. Tenía varios de sus discos, y también los de su tío Eduardo Falú. Y en mi colección estaba el compilado de grabaciones en vivo de una de las ediciones del Festival. En él tocaban ídolos de la guitarra argentina como Carlos Martínez y Aníbal Arias, quien fuera mi primer maestro de tango. Ellos eran gigantes, héroes, y yo comenzaba mi carrera.

Con 26 años, estaba lleno de ganas de triunfar y de inocencia. En aquella época aún no tenía tantas experiencias en toparme con esas puertas que no se abren. Así que llamaba y llamaba, pero Falú “no está disponible”.

Casi 20 años después estaba yo en un camarín, preparándome para pisar mi primer escenario del Festival Guitarras del Mundo. ¿Con quién compartía la noche? Con Juan Falú. Así que allí entre mates y limadas de uñas le conté la anécdota, la de las llamadas de dos décadas atrás. “Uy, no, ¡perdón!”, me dijo.

Lo que mi yo del 2000 no sabía es que así tenía que ser.

Para mí era importante estar en el festival, pero ahora me doy cuenta que ese no era el momento que correspondía. Las canas me dieron el porqué: ese primer disco no tenía un solo tema original; hoy hago discos cien por ciento con mi música y esto es realmente lo que quiero regalarle al mundo.

Así que por eso, otra razón para mudarme era tocar en los grandes festivales en Argentina. Y este año se me cumple otro sueño del pibe.

Es mi sueño tocar acá, así como para muchos colegas es importantísimo conquistar los festivales de Europa y los escenarios de Nueva York.

Cuando estaba recién mudado, tenía una gran necesidad emocional: que me aceptaran en el ambiente del tango. El día que presenté el Adam Tully Trío por primera vez en Buenos Aires, explotaba de ansiedad. Había formado una nueva versión del ensamble, y cuando íbamos al pequeño centro cultural donde compartíamos la fecha con otro grupo (y en total había más músicos que público) estaba tan ansioso que Sol me dijo “no te podés poner así cada vez que vas a tocar”. En realidad fue un poco más dura, pero el mensaje era sé consciente de tu estado.

Venía de ser un pez grande en una laguna, a ser otro pez en el océano. A lo mejor pensás que Nueva York, con toda su potencia y glamour, es un lugar híper importante para el tango, pero no. Allá hay 10 músicos de tango (todos muy buenos) y un contexto, que más allá de la milonga, es muy limitado. Si te sabés 15 tangos podés triunfar. No es una crítica, es una observación.

Sería como tocar bluegrass en Eslovenia y sentirte muy capo, hasta que un día te mudás a Nashville y salís a tocar por primera vez. De repente estás rodeado de músicos que se criaron con la tradición, estás viendo los lugares icónicos donde nació el género, y dándote cuenta de que además están innovando, tocando cada vez mejor y componiendo cosas que desafían los límites del género.

Y así todo, me fui sintiendo cada vez más cómodo acá. Me aflojé.

Mi trío esotérico de guitarra, piano y contrabajo fue llenando de sonidos distintos escenarios. Una limitación autoimpuesta me decía que esta formación era para escenarios chicos, importantes pero chicos.

Así es como pasaron nueve años y nunca (¡chan!) toqué (¡¡hasta el 30 de agosto!!) en el Festival de Tango.

“No me van a dar bola” pensé, “no me entienden”. Sin bandoneones ni violines no es tango para ellos. No es lo que buscan para el Colón, La Usina del Arte. Todo eso es el tango con “T” mayúscula, para escenarios grandes.

Hasta que un día me invitaron.

Y con emoción te cuento que, entre otras cosas enormes que tiene este 2025, también está que ¡¡voy a tocar en el festival BA Tango!! y en el ¡Centro Cultural Recoleta!

Otro hito que no tenía que llegar antes, sino en el momento correcto.

Y otra vez la vida mostrándome que es acá donde tengo que estar.

Es acá y ahora.

Te espero entonces, con mi trío íntimo y esotérico, en uno de los grandes escenarios de esta ciudad el sábado 30 de agosto a las 19:30 horas.

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Read the original on adamtullyar.substack.com

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