Bienvenida a 30 minutos yo.
Como cada domingo, este es tu espacio para regalarte 30 minutos contigo. No para cambiar tu vida. Solo para volver a ti un rato.
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Si leíste mi último artículo sobre semillas y flores y todo lo que pasa entre medias, hoy vamos a aterrizar eso.
Porque pensar “tengo que confiar en el proceso” está bien. Pero sentarte a mirar qué estás sembrando de verdad — eso es lo que cambia las cosas.
El jueves hablamos del cometa Halley, del polvo que dejó hace 40 años y que esta semana se convirtió en estrellas. Hoy quiero que mires tu propio polvo cósmico. Tus semillas invisibles. Lo que estás regando sin ver.
Porque todas tenemos un jardín invisible. Solo que no solemos pararnos a mirarlo.
Como siempre, coge papel y boli. O las notas del móvil. Lo que tengas a mano.
Empecemos por escribir: 3 a 5 cosas en las que estás invirtiendo tiempo, energía o fe ahora mismo y que todavía no dan frutos visibles.
No tienen que ser cosas grandes. Pueden ser:
Un proyecto que empezaste y que todavía no despega
Tu cuerpo: el gimnasio, la alimentación, el descanso
Una relación que estás construyendo despacio
Tu salud mental: terapia, meditación, journaling
La búsqueda de algo (un embarazo, un cambio de trabajo, un hogar)
Tu rutina de autocuidado que mantienes aunque nadie la vea
Esta newsletter que escribes cada semana
Ahora, para cada una, responde estas tres preguntas:
¿Cuánto tiempo llevas regando esto?
(Semanas, meses, años. Sin juzgar. Solo mirar.)
¿Qué te dice la impaciencia?
(Escribe la frase exacta. “Ya debería haber pasado algo.” “Las demás ya lo lograron.” “Quizás no es para mí.” Lo que sea que te diga tu cabeza cuando miras esta semilla y no ves nada crecer.)
¿Qué te diría la confianza?
(Si pudieras hablarle a esta semilla desde la calma, desde la confianza, desde la certeza de que está creciendo aunque no se vea, ¿qué le dirías?)
Tómate tu tiempo. No hay prisa. Esto es solo para ti.
Mira tu lista. Elige “la semillla” que más te importa ahora mismo. La que más te duele que no crezca. La que más impaciencia te genera.
Ahora vamos a escuchar dos voces. Las dos viven dentro de ti. Las dos tienen algo que decir.
La voz de la impaciencia dice:
“Ya debería haber pasado algo.”
“Estás perdiendo el tiempo.”
“Mira a las demás — ellas sí lo lograron.”
“Quizás no eres suficiente para esto.”
“Déjalo. No funciona.”
Escribe qué te dice a ti. Con sus palabras exactas. Sin censurarla. Déjala hablar.
La voz de la tierra dice:
“Todavía no. Pero ya está pasando.”
“Las raíces van primero.”
“No todo lo que crece se ve desde arriba.”
“Tu ritmo no es el de nadie más.”
“Sigue. Yo estoy haciendo mi parte.”
Escribe qué te diría la tierra a ti. Sobre tu semilla. Sobre tu proceso. Sobre tu espera.
Y ahora pregúntate: ¿a cuál de las dos le estás haciendo más caso últimamente?
No para juzgarte. Solo para verlo. Porque a veces, solo con darte cuenta de que estás escuchando a la impaciencia, ya empiezas a elegir la tierra.
Mira tu jardín invisible. Elige una semilla. Solo una.
Y esta semana, haz UNA cosa para regarla. Sin esperar resultado. Sin medir si “funciona”. Solo regar. Y confiar.
Puede ser:
Ir a esa clase aunque no te apetezca
Enviar ese email aunque el anterior no tuvo respuesta
Hacer tu rutina de skincare el martes gris
Escribir una página de tu proyecto aunque nadie la lea
Llamar a esa persona aunque no sepas qué decir
Simplemente: seguir
Y si lo haces, cuéntamelo. Responde a este email o déjalo en los comentarios. Quiero saber qué semilla regaste.
Este es mi ejercicio favorito del ritual de hoy.
Imagina que estamos en noviembre. Han pasado 6 meses. Y tu yo del futuro ya recogió lo que hoy estás sembrando. Esa semilla que elegiste en el ejercicio anterior — ya dio frutos. Quizás no como esperabas. Quizás mejor. Pero algo creció.
Ahora escríbele una carta. Desde aquí. Desde el hoy. Desde la parte invisible del proceso.
Puedes empezar con:
“Querida yo de noviembre...”
Y contarle:
Qué estás sintiendo ahora mismo
Qué te cuesta creer
Qué quieres que recuerde de este momento — de la espera, del esfuerzo, de los días en los que no veía nada
Qué le pedirías que no olvide cuando ya tenga lo que hoy estás sembrando
Guárdala. En algún sitio donde la puedas encontrar en noviembre. Y cuando llegue ese momento — ábrela. Y mira cuánto polvo cósmico se convirtió en luz.
📖 “El poder de confiar en ti” de Curly Velásquez. Sobre fe en el proceso cuando no ves resultados. Sobre soltar el control y dejar que las cosas lleguen a su tiempo. Lo leí en un momento en el que necesitaba exactamente eso — y subrayé medio libro.
🎵 “Flowers” de Miley Cyrus. Porque a veces las flores te las das tú. Y a veces las flores eres tú. Ponla mientras escribes tu carta. Funciona.
🧘 Meditación “Patience & Trust” en Insight Timer — 10 minutos. Para los días en los que la impaciencia grita más fuerte que la tierra. Búscala antes de empezar el ritual o después de terminarlo.
Espero que estos ‘30 minutos’ contigo te sirvan para seguir conociéndote, aprendiéndote.
Nos leemos el jueves.
Mucho love,
Ce. 💌
Si conoces a alguien que está en la parte invisible de su proceso y necesita que le digan que siga regando, llévaselo.
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