Guau, este 25/26 me ha puesto a prueba de todas las formas posibles y hay veces que he conseguido salir airosa y otras que he sido brutalmente aplastada. Digamos que he conseguido mantener el tipo ,real y figurado, por los pelos.
El curso empezó fuerte con la compra de una casa, en un mercado absolutamente desquiciado y con una reforma enorme en el horizonte, 6 meses si todo iba sobre ruedas. Esto implicaba vender nuestra casa actual, ya que el dinero no crece en los árboles, y pedir hipoteca, visitar notarios, pagar impuestos y por supuesto empezar una obra con un proyecto que me he sacado de la manga.
En paralelo ZUBI entraba en una nueva fase vital, cuánto menos retadora, en la cual nos disponíamos a volver a la esencia y dejar de hacer lo que hay que hacer para ser más felices. Por supuesto dejar de hacer esas cosas implicaba una cosa que ya sabíamos y que se llama travesía por el desierto y por supuesto dejar cierta facturación por el camino.
Nada se regala en esta vida, como decía la de Fama, aquí habéis venido a sufrir, y tanto que a sufrir!
La premisa del curso era buena, nueva casa, nueva vida, nueva evolución de marca. Pero todo esto era y es un espejismo de lo que de verdad ha habido detrás.

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