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Yago Franco / Magma-Comunidad · Aug 25, 2026

El Presidente Javier Gerardo Milei: un estudio psicológico

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Yago Franco / Magma-Comunidad · Yago Franco / Magma-Comunidad

Un estudio psicológico del presidente Javier Gerardo Milei resulta pertinente no solo por lo que él es, sino también por lo que representa para buena parte de quienes lo eligieron y que todavía aprueban y sostienen su gestión.

Ese análisis puede realizarse a partir de sus escritos —sobre todo, de sus publicaciones en X—, de sus discursos, de los comentarios de personas cercanas y, también, de sus actos y de las consecuencias que producen. También a partir de los testimonios recogidos por Juan Luis González en su libro. (1) Un estudio psicológico no equivale a un diagnóstico psicopatológico. Su objeto no es establecer una categoría clínica, sino intentar comprender ciertas modalidades de subjetivación y de liderazgo, sobre todo cuando pueden conducir a un colectivo a sufrir daños profundos.

La historia del siglo XX ofrece numerosos ejemplos de liderazgos de ese tipo. Se trata de figuras que condensan y expresan una subjetividad presente en una parte significativa de sus seguidores. En el caso que nos ocupa, esa subjetividad venía formándose con anterioridad y se manifestó con claridad en respuesta a las restricciones impuestas durante la pandemia. Entre otras consecuencias, aquellas restricciones interrumpieron pasajes y proyectos identificatorios de muchos de los jóvenes que luego eligieron a Milei.

No tiene sentido analizar a Milei desde la psicopatología. Además de no ser posible ni ético, ese procedimiento dejaría de lado un dato decisivo: precisamente aquello que algunos consideran su “locura” constituye, para muchos de sus adeptos, un motivo de elección e idealización.

Desde el punto de vista político, resulta relevante comprender y desenmascarar la modalidad psicológica de un liderazgo por la identificación que produce. Las explicaciones políticas, económicas e históricas son indispensables, pero resultan insuficientes para dar cuenta tanto del estado del colectivo como de su elección. No puede dejarse de lado la dimensión social, económica e histórica; tampoco la dimensión de la causalidad psíquica.

Para hablar del presidente Javier Gerardo Milei, nada mejor que remitirnos al estudio que William C. Bullitt y Sigmund Freud realizaron del presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, quien gobernó los Estados Unidos entre 1913 y 1921. Ese estudio permite observar algunas semejanzas notorias con el actual presidente de Argentina.

Wilson y la misión providencial

Wilson aseguraba haber sido elegido por Dios para cumplir la misión de liderar a los Estados Unidos y conducirlo al éxito. Supremacista blanco confeso, tanto en sus palabras como en sus actos, llevó al país a involucrarse en la Primera Guerra Mundial con el proyecto de convertirse en un “Príncipe de la Paz” y obtener el Premio Nobel correspondiente.

Según la Wikipedia, Wilson ocultó información relativa al origen de la mal llamada gripe española, que en realidad era una virosis desatada al interior de un cuartel estadounidense y, aun conociendo la gravedad de la situación, y enfrentándose a la negativa de autoridades militares, envió soldados estadounidenses a Europa. La pandemia se transformó así en una de las mayores catástrofes sanitarias del siglo XX. Pese a ello, Wilson obtuvo el Premio Nobel de la Paz.

¿Qué sostuvo Freud acerca de la psicología de Wilson?

“Un hombre capaz de tomarse las ilusiones de la religión tan al pie de la letra y tan seguro de tener una especial intimidad personal con el Todopoderoso, no es apto para mantener relaciones con los comunes hijos del hombre”.

Según Freud, Wilson no lograba separar su realidad psíquica de la realidad compartida. Las consecuencias de sus actos y los hechos del mundo exterior parecían carecer de significación cuando entraban en conflicto con sus esperanzas y deseos. Esto lo llevaba a “ignorar los hechos del mundo exterior real, aun hasta el punto de negar que existieran si estaban en conflicto con sus esperanzas y deseos”.

Wilson, dirá Freud, obtuvo exactamente lo contrario de lo que se había propuesto. Su pretensión de librar al mundo del mal constituía “una nueva prueba de lo peligroso que es un fanático para el bienestar común”. Wilson deseaba el bien, pero producía el mal. Era uno de esos personajes que “sube por un estrecho paso la montaña de la grandeza, balanceándose entre el abismo de la neurosis por un lado y el de la psicosis por el otro”.

Su decisión de llevar a los Estados Unidos a la guerra fue posible porque, según Bullitt y Freud, “consiguió embriagar a América con el espíritu de autosacrificio”.

La guerra de Milei

En el caso de Milei, se trata de una guerra contra la inflación, contra el Estado —se ha autodenominado un topo que va a destruirlo desde adentro—, contra el socialismo y el comunismo, que cree ver a cada paso, contra la justicia social y contra aquello que designa como “la casta política”.

Milei manifiesta un odio de carácter destructivo y, mientras afirma buscar el bien, promete llevar a la Argentina nuevamente al primer lugar entre las naciones —un lugar que, por otra parte, nunca ocupó de la manera idealizada en que él lo presenta—. Blande la libertad como promesa, aunque, en los hechos, esa libertad se revela como una falacia: parece estar destinada, sobre todo, a quienes ya poseen poder económico.

Así, mientras promete una restauración nacional, va produciendo víctimas a su paso. No aspira al Premio Nobel de la Paz, pero ha manifestado su deseo de obtener el de Economía. Se ha informado que últimamente trabaja denodadamente en la escritura de un libro destinado a exponer su pensamiento y contribuir a esa aspiración.

Una subjetividad traumatizada

Otro nivel de análisis permite observar que, desde hace por lo menos tres décadas, una parte considerable de los sujetos transita una vida traumática. Ese proceso se desarrolla bajo el influjo del neoliberalismo, el surgimiento de la vida digital, la aceleración de la temporalidad y la institución de un Otro que demanda lo ilimitado en todos los campos de la existencia. De ese modo se producen modelos identificatorios imposibles de alcanzar.

Este proceso ha erosionado funciones centrales de la vida psíquica —en particular, funciones del yo—, en medio de una agitación pulsional difícil de ligar y que libera pulsión de muerte. Se ha generado una disforia generalizada y un déficit de atención colectivo.

Nos encontramos ante un psiquismo que, en muchos sujetos, presenta notorias dificultades cognitivas. Algunas manifestaciones de este fenómeno pueden observarse en el incremento de la violencia, en las dificultades generalizadas para comprender textos y en diversos modos de pasaje al acto, como el feminicidio y el abuso sexual infantil.

Se trata de un psiquismo roto, fragmentado por el trauma de la pandemia. La pandemia habría cumplido, en ese sentido, el papel de un Desencadenante universal que precipitó el estado actual de las cosas. La pandemia rompió cadenas simbólicas y, en el lugar de los eslabones faltantes, surgió —entre otras respuestas posibles— el proyecto de las ultraderechas que hoy gobierna.

También se instituyó una nueva normalidad en la que la tecnología digital ocupa un lugar central. Esa tecnología tiende a confundirse con la realidad psíquica y contribuye, en buena medida, a formatearla. Impide tomar distancia de sí misma mediante la invasión permanente de estímulos bajo la forma de imágenes, así como mediante las certezas que ofrece en una época dominada por la incertidumbre.

Es el reino de las fake news, los trolls, las granjas de bots y los algoritmos producidos por unos pocos magnates tecnológicos que, en general, se sitúan en el campo de las derechas y las ultraderechas.

Aventuras y desventuras del General AnCap (2)

Tomando como punto de partida lo que Juan Luis González sostiene en su libro El loco —donde realiza un trabajo extraordinario que llega a rozar algunos aspectos del psiquismo de Milei—, hay una cuestión que no puede eludirse: la relación del presidente con su perro-hijo Conan, al que él mismo llamó Conan Milei.

En el libro de González, este sostiene que Milei ha dicho:

“Mi gran fuente de inspiración es Conan Milei, quien me ha empujado a descubrir los límites de lo posible, aventurándome a lo ‘imposible’”.

Y sigue diciendo que es sabido que, para Milei, Conan es su “hijo de cuatro patas”. El perro murió en octubre de 2017, aunque Milei lo niega públicamente y también ante sus allegados más cercanos. Todavía hoy se refiere a él como si estuviera vivo.

Según sus propias declaraciones y las reconstrucciones periodísticas retomadas por González, Milei sostiene que puede comunicarse con Conan, que su hermana Karina también puede hacerlo y que ambos mantienen contacto con otros animales. Afirma, además, que Conan fue clonado y que uno de esos clones murió.

González relaciona la convivencia de Milei con Conan con la necesidad de combatir una profunda soledad: el bullying sufrido en las escuelas, su desierto vincular y amoroso y, en el fondo, la crueldad paterna descargada reiteradamente sobre él.

Continúa González: gracias a que Conan se sentó junto a Dios, Milei pudo establecer un contacto directo con la divinidad, que le habría encomendado una misión.

También que Milei sostiene que Cristo lo visitó en tres ocasiones y que decidió no hacer públicas esas experiencias por temor a que los demás lo consideraran loco.

Y continúa González diciendo que Milei

“Cree que los perros lo acompañan donde va. Y no solo eso, sino que cada uno lo ayuda en una tarea particular. El nuevo Conan es el que le da ideas ‘sobre la estrategia general’; Robert es el que le hace ‘ver el futuro’ y ‘aprender de los errores’; Milton se encarga del ‘análisis político’ y Murray, de la economía”.

Un discurso perverso

Milei demanda, de manera evidente, un espíritu de sacrificio. Ahora bien, el sacrificio solo puede aceptarse como promesa de una finalidad. Lo que permanece oculto es que esa finalidad no existe: el fin es el sacrificio por el sacrificio mismo.

Ese sacrificio ya está presente en los medios utilizados para alcanzarlo. El fin se encuentra desde el comienzo y, precisamente por eso, el discurso adquiere eficacia.

Para sostener este proyecto, Milei, junto con sus ministros y legisladores, emite un discurso perverso. ¿Qué es un discurso de ese tipo? Es aquel que le da la espalda a la ley, se burla de ella y enarbola una ley propia. Es el discurso de quien cree ser la Ley.

Ese discurso enuncia sofismas de manera continua y masiva, con el objeto de impedir el juicio crítico. También amenaza a quienes no adhieren a aquello que define como “el bien”.

El perverso es consciente de haber elegido el mal y del goce que le produce el sufrimiento ajeno, pero se desentiende de sus consecuencias. Esta es su locura: una locura que fascina y seduce mediante la promesa de crear un nuevo orden situado más allá de la castración, un orden en el que sería posible satisfacer sin freno el mundo pulsional.

Se trata de un deseo reprimido que anida en todo sujeto. La perversión se justifica mediante la promesa de que produce un plus de placer.

¿Cuándo está Milei?

Además del análisis de la ideología que porta, hay una cuestión relevante: dilucidar cuándo está Milei.

¿Está en el pasado? ¿Es una anticipación de lo que vendrá? ¿Constituye una nueva metamorfosis del capitalismo? Dicho de otro modo: ¿en qué configuración de la Matrix se encuentra?

Si tuviera éxito en su empresa —la misión que, según su relato, le fue encomendada por el Uno a través de Conan Milei— y el mileinato llegara a estabilizarse, estaríamos ante un nuevo período histórico, imprevisible en su desarrollo.

Se trataría de una creación ex nihilo apoyada en elementos previamente existentes, pero transfigurados. Otro mundo, otra subjetividad, tal vez otro período histórico.

La institución de una nueva matriz simbólica implicaría la aparición de nuevas significaciones imaginarias sociales y el pasaje de una identificación de masas de adherentes a una ideología aún inscripta en la forma de vida capitalista, aunque se denomine anarcocapitalista.

De ese modo, el General AnCap habría alcanzado su objetivo. Habría cumplido su misión y nos habría conducido a la Tierra Prometida de la mano de Karina-Moisés. (3)

Si esto sucediera, nos encontraríamos ante algo para lo cual, al igual que ahora, nuestras herramientas de análisis resultarían insuficientes.

(1) González, J. L., (2023), El loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina. Buenos Aires, Planeta

(2) AnarcoCapitalista: así se ha autodenominado Milei. Sus videos encarnando el personaje –ataviado de superhéroe- pueden verse en YouTube.

(3) Para Milei, su hermana es Moisés, mientras que él se considera Aarón, según manifiesta Juan Luis González en su libro.

Bibliografía citada

Franco, Y.

(2021) Transfiguraciones. Psicoanálisis de la pandemia. Psicoanálisis en la pandemia. Buenos Aires, Magma.

(2025) Todo lo que querías saber sobre las ultraderechas pero no te atrevías a preguntarle a H. P. Lovecraft, Buenos Aires, Prometeo

Freud, S. y Bullitt, W. C. (1973) El presidente Thomas Woodrow Wilson: un estudio psicológico, Buenos Aires, Letra Viva.

González, J. L., (2023) El loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina, Buenos Aires, Planeta.

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Read the original on yagofranco.substack.com

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