La ciudad de Málaga volvió a vivir este domingo una de las celebraciones religiosas más significativas del calendario litúrgico con la solemnidad del Corpus Christi, una jornada en la que el Santísimo Sacramento recorrió las calles del centro histórico acompañado por Nuestra Señora de los Reyes y arropado por cientos de malagueños que no quisieron faltar a la cita con una de las tradiciones más arraigadas de la diócesis.
La procesión partió desde la Catedral y avanzó por las principales calles del casco histórico entre muestras de respeto, oración y devoción popular. El cortejo estuvo integrado por niños que este año han recibido la Primera Comunión, hermandades sacramentales, corporaciones de gloria y pasión, congregaciones religiosas, seminaristas, diáconos, sacerdotes y representantes del Cabildo Catedralicio.
Día para un mensaje social
La celebración tuvo además un marcado carácter social gracias al mensaje difundido por el obispo de Málaga, José Antonio Satué, coincidiendo con el Día de la Caridad. Bajo el lema de Cáritas “Elige amar. Elige comunidad”, el prelado invitó a los fieles a convertir la fe en compromiso activo con quienes más sufren.
Satué recordó que los datos recogidos por Cáritas en su memoria anual reflejan una realidad preocupante en Málaga y Melilla, donde miles de personas afrontan dificultades para acceder a una vivienda digna o a un empleo estable. Ante esta situación, el obispo pidió no acostumbrarse al sufrimiento ajeno ni permanecer indiferentes ante las injusticias sociales.
Durante su reflexión, subrayó que el amor cristiano “no se queda en palabras”, sino que impulsa a acompañar a quienes viven situaciones de vulnerabilidad y a trabajar por una sociedad más justa. También defendió el valor de la comunidad como espacio de acogida y apoyo mutuo, recordando que la Iglesia está llamada a ser un hogar donde nadie quede excluido.
Un vistoso recorrido
El recorrido estuvo jalonado por trece altares eucarísticos instalados por hermandades, parroquias y colectivos cofrades de la ciudad, que contribuyeron a realzar una celebración especialmente cuidada en lo organizativo. Entre las novedades de este año destacó la simplificación visual del cortejo, con los participantes portando únicamente cirios blancos encendidos, así como una representación más reducida de las corporaciones participantes para favorecer la fluidez y evitar interrupciones.
La Banda de Cornetas y Tambores de Bomberos abrió la procesión, mientras que la Banda Municipal acompañó a la Virgen de los Reyes y la Agrupación Musical San Lorenzo Mártir hizo lo propio tras la carroza del Santísimo Sacramento.
Con la bendición final en la Catedral concluyó una jornada que volvió a convertir las calles de Málaga en testimonio público de fe, fraternidad y compromiso con los más necesitados.

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