“Desde que me alcanza la memoria siempre he tenido un don para quedar mal”, Lucía Berlín en Manual para mujeres de la limpieza.
Cada lugar tiene su cosa. Detalles que lo hacen singular, único, a veces producidos por el comportamiento de una sociedad pautada históricamente por hechos concretos, por su condición geográfica, densidad de población o particularidades climáticas: no debe ser igual el toque que uno tiene siendo de Tarifa criado bajo las rachas de una levantera continúa al miarma trianero de genética esencial educado sobre el fervor cofrade de su Esperanza. Ambos, probablemente, apuntados seriamente. El caso es que todos pensamos que vivimos en un lugar diferente a los demás y es por esto la frase habitual de que aquí, sea donde sea ese aquí, las cosas funcionan distinto.
La singularidad de Cádiz radica en su personalidad, ocho poblaciones que se acercan y/o sobrepasan los 100.000 habitantes, una capital que no es la más poblada y tres núcleos poblacionales como son Bahía de Cádiz, Campo de Gibraltar y Campiña de Jerez. Solo Málaga ofrece una estructura similar con una gran capital, Costa del Sol, Axarquía y Serranía, una provincia toda ella espectacular. Sin desmerecer a ninguna otra porque es evidente que todas tienen su aquél, Cádiz y Málaga tienen moldes muy concretos y similares dentro de una Andalucía brillante y muy reclamada por el visitante europeo.
Pero en una cosa Cádiz es insuperable: saben matarse mejor que en ningún otro sitio, con normativa vigente, estilo y hasta ciertos códigos no escritos en su particular manual de limpieza. Llevan tantas décadas de adelanto y minucioso estudio en ello que para las demás provincias resulta altamente improbable competir, las refriegas gaditanas son bien conocidas en el pasilleo político desde que sus clanes tomaron forma y fama. Y no es que en otras provincias no se cuezan habas, que se cuecen, es solo que en Cádiz la olla está permanentemente humeando.
La herida que dejaron las listas al Congreso hace bien poco no es solo el último capítulo del desencuentro permanente en el que vive el PSOE, partido en dos y, a la vez, sub-partido en tantos trozos que para armar el puzzle hay que ser muy habilidoso. La tensa negociación que elevó a Juan Cornejo a la cabeza de lista cuando Montero, María Jesús, quería poner a López Gil no ha hecho más que agudizar la crisis y ahora ésta eleva a Nando a la mesa del Parlamento sin haber consensuado con el secretario general de Cádiz, Juan Carlos Ruix Boix, que se enteró cuando estaba hecho. Aceptó a López Gil de tres y a Irene García de cuatro, que ha quedado fuera del Parlamento y a la que ahora se busca acomodo de cierto peso para nuevo desgarro en la dirección provincial.
No falta quien recuerde que el PSOE de Cádiz lleva cinco elecciones consecutivas perdiendo y, durante ese proceso, haya dejado caer la Diputación de Cádiz, no siendo alternativa posible de gobierno en ninguna de las grandes poblaciones de la provincia: en Jerez el único debate es si Pelayo conservará o hasta qué punto lo hará la mayoría absoluta que obtuvo, lo mismo que Bruno García en Cádiz. Lo de Algeciras es otro asunto, a tratar tres párrafos abajo.
Solo mantiene opciones en Rota, donde Ruiz Arana mantendrá el gobierno, San Fernando, mayoría absoluta sin fisuras de una Patricia Cavada muy sólida, ya se verá en Chiclana, donde a Román las cuentas se le complican por la necesidad de sacar una mayoría absoluta compleja y donde le ha salido un grano con José Alberto Cruz, que fuera concejal suyo y ahora se presentará por 100x100 y todos apuntan a que algún concejal va a sacar y puede ser decisivo en una suma final a la contra, o San Roque, población del propio Ruiz Boix que domina con serena amplitud y, de hecho, conserva con mérito el principal porcentaje de afiliados de la provincia. Hay otras menores, como Alcalá o Villaluenga, donde el Supremo ha abierto una causa contra el alcalde y Senador Alfonso Moscoso por nombrar a su esposa como juez de Paz llevado, pudiera ser, por una sobredosis de Payoyo en vena.
El PSOE no es ni lejanamente competitivo en El Puerto, donde Beardo se aburre como un oso hibernando mientras se relame las pezuñas y, por eso, se entretiene ahora con Puerto Real porque está expandiendo sus dominios cual Netanyahu gadita, Sanlúcar -hay un plan en marcha-, Chipiona, buena parte de la Sierra, Barbate, La Línea… O Jerez, que tal y como están las cosas podría perder otro diputado y, así, no estar el PSOE ni cerca de recuperar la diputación. Que de darse sería, en principio, para Javier Pizarro, siempre que Ruiz Boix superara el impulso de ser él, nada fácil, ante su otra idea de encabezar las listas al Congreso como cabeza de cartel seguido, según acuerdo íntimo, por Mamen Sánchez, que lo tiene claro clarinete.
Uno de los puntos clave para este año que culminará en elecciones municipales y, de ellas, en el gobierno de la Diputación estará en Algeciras, tanto porque su partido judicial será clave como por lo que allí pasa. Y lo que pasa es lo que pasa, lo que todo el mundo sabe que pasa, nadie se atreve a relatar porque el asunto es delicado y porque difieren las versiones de los tres senadores del PP en un taxi por Madrid. Dos de ellos alcaldes. Y como no hay denuncia firme más allá de comentarios de índole interno, no hay hecho, solo una mezcla de inquietud de unos, precaución de otros y ganas de darle al ventilador de todos los que están enfrente.
El caso es que el PP, sobre todo el gaditano, también buena parte del otro, asegura que aunque no es firme, Landaluce no será candidato con ellos en las próximas porque, entre otras cuestiones, alguien tendría que hacerse responsable de esta decisión y de sus posibles consecuencias y ya sabemos cómo funcionan las cosas cuando hay el menor riesgo de fuego, a lo que el alcalde de Algeciras insinúa que se presentará por un independiente y en esas aguas revueltas pretenden pescar tanto el PSOE, que no tiene peso alguno allí, como 100xx100, que trabaja para lograr un tercer diputado y en tiempos coqueteó con la idea de que Landaluce liderara lo suyo. Pero Juan Franco, tras hacerse unos huevos fritos, reposó el alimento y pensó en que mejor no. Landaluce lo niega y, mientras, espera que gestos como el que tuvo haciendo campaña por Moreno Bonilla le sirvan para acondicionar su regreso, pero en estos tiempos que vivimos donde un comentario sin denuncia es un hecho consumado y la presunción de inocencia no existe, nadie parece que vaya a admitir pulpo como animal... Ya en su día se filtró que el PP barajaba como alternativa de poner de candidato a Javier Ros, subdelegado del Gobierno en el Campo de Gibraltar. Y salvo que el riesgo de perder la Diputación sea elevado, la ruptura final, una vez atravesadas las elecciones de Juanma, es un hecho con desenlace que bien pudo escribirse de otro modo pero que pinta será a las bravas.
Los de 100x100 están atentos porque se juegan mantenerse de bisagra cuatro años más y no es para ellos vital que sea con el PP. Al otro lado, Beardo lame un tercer diputado por su partido judicial para encumbrar su figura y permitirse, cien por cien, ser imprescindible en el sumario final al punto de optar a la presidencia. Se ha llevado al Cádiz CF al Madrugador provocando una seria crisis interna en La Línea y ahora, alimentado, quiere más. Lo quiere todo.
Cádiz Herzegovina, en definitiva, es una tierra de la península ibérica al sur de Europa, sus zonas de campo tienen multitud de restos de otras culturas, desembocadura de ríos, lagunas y mucho litoral, con vientos recios que la cruzan en barridos de este a oeste y gente tan alegre como resuelta en la disputa.
Bomarzo

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