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Andalucía Información :: Últimas noticias - Andalucía Game · Aug 23, 2026

Análisis: Grim Trials

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En el mundo de los videojuegos, la muerte suele ser el punto final. En Grim Trials, en cambio, es apenas el principio. Aquí no hay una segunda oportunidad porque la primera haya salido mal: hay una nueva vida que comienza cuando todo debería haber terminado, una existencia en la que aprender a manejar una guadaña, enfrentarse a almas condenadas y descubrir qué queda de nosotros cuando ya no pertenecemos al mundo de los vivos. Y es precisamente esa premisa la que convierte la propuesta de Rolling Glory Jam en una aventura con bastante más personalidad de la que podría sugerir su estética de fantasía oscura.

Avelin ha muerto demasiado pronto y, lejos de encontrar descanso, termina convertida en una aprendiz de Segadora. Su objetivo parece sencillo sobre el papel: superar las pruebas, dominar sus nuevas habilidades y convertirse en una auténtica representante de la Muerte. Pero bajo esa estructura de acción y roguelite se esconde una historia mucho más humana, porque Avelin no combate únicamente para sobrevivir a las criaturas del Más Allá, sino también para volver a encontrarse con la persona que ama y comprender los secretos de la vida que dejó atrás. Esa combinación entre acción, progresión, exploración y drama personal es una de las claves que hacen que Grim Trials tenga algo que contar más allá de sus combates.

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Y aquí aparece una de sus grandes virtudes. Grim Trials entiende que un roguelite necesita algo más que repetir partidas. Necesita que cada intento tenga sentido, que cada derrota aporte algo y que el jugador tenga la sensación de estar avanzando aunque haya vuelto a caer. La Academia funciona como ese refugio entre expediciones, un espacio donde Avelin puede relacionarse con otros Segadores, conocer mejor a sus mentores y descubrir poco a poco una historia que utiliza la muerte como punto de partida en lugar de como desenlace.

La estructura jugable se apoya en arenas de combate organizadas sobre una cuadrícula hexagonal, un detalle que aporta una personalidad especial a unos enfrentamientos que, de entrada, podrían parecer los habituales de cualquier roguelite de acción. Los escenarios se llenan de enemigos, trampas y almas impuras, obligándonos a movernos constantemente y a decidir cuándo atacar, cuándo alejarnos y cuándo aprovechar nuestras habilidades para cambiar el curso de una batalla. La sensación de avanzar por una sucesión de desafíos cada vez más exigentes funciona especialmente bien cuando empezamos a comprender que la movilidad es tan importante como la potencia de nuestras armas.

Avelin cuenta con dos grandes herramientas para enfrentarse al inframundo: la guadaña y la ballesta. La primera es perfecta para el combate cercano y permite lanzarse directamente sobre los enemigos, mientras que la segunda ofrece una alternativa a distancia que resulta fundamental cuando la pantalla empieza a llenarse de amenazas. La gracia está en que ambas armas no funcionan como simples opciones independientes, sino que forman parte de un sistema que recompensa alternarlas y aprender a sacar partido de sus posibilidades.

Esto convierte los enfrentamientos en algo más interesante que un simple machacar botones. Hay que observar el campo de batalla, identificar las amenazas más peligrosas y utilizar nuestro arsenal con cierta cabeza. Cuando la combinación de movimientos, ataques y habilidades comienza a salir de manera natural, Grim Trials encuentra ese punto de satisfacción que todo buen roguelite necesita, ese momento en el que dejamos de luchar contra el sistema y empezamos a dominarlo.

Grim Trials.
Grim Trials.

La personalización tiene además un peso considerable. Durante nuestras expediciones podemos conseguir materiales que posteriormente sirven para fabricar y mejorar equipamiento, mientras que las diferentes Bendiciones permiten construir configuraciones capaces de cambiar notablemente nuestra forma de jugar. No se trata únicamente de conseguir un arma más poderosa, sino de descubrir qué combinación encaja mejor con nuestro estilo y con las circunstancias de cada partida.

Es aquí donde aparece otra de las características más interesantes del título: la construcción de builds. Cada partida puede convertirse en un pequeño experimento en el que probamos diferentes habilidades, armas y Bendiciones para comprobar hasta dónde somos capaces de llegar. Una configuración centrada en el combate cuerpo a cuerpo puede ofrecer una experiencia completamente diferente a otra pensada para aprovechar los ataques a distancia, y esa variedad resulta esencial para mantener el interés cuando las derrotas comienzan a acumularse.

Además, el juego no se limita a colocar enemigos cada vez más resistentes delante del jugador. Las arenas incorporan trampas y diferentes amenazas que obligan a prestar atención al entorno, mientras que los siete grandes jefes representan auténticas pruebas de fuego para comprobar si todo lo aprendido durante las partidas anteriores ha servido realmente para algo. Los enfrentamientos contra ellos funcionan como momentos de tensión dentro de una estructura que, por naturaleza, apuesta por la repetición.

Y esa repetición está bien planteada porque morir forma parte del aprendizaje. En Grim Trials no deberíamos interpretar una derrota como tiempo perdido, sino como otro paso dentro de la evolución de Avelin y del propio jugador. Cada intento permite comprender mejor a los enemigos, descubrir nuevas posibilidades de equipamiento y experimentar con combinaciones que quizá no habíamos considerado anteriormente. Es una filosofía muy reconocible dentro del género, pero el juego intenta envolverla dentro de una aventura con identidad propia.

Grim Trials.
Grim Trials.

Visualmente, Grim Trials apuesta por una estética 2D dibujada a mano, oscura y con un marcado espíritu de fantasía, aunque lejos de buscar un tono exclusivamente lúgubre. Hay una personalidad muy particular en sus personajes, escenarios y criaturas, y ese contraste entre el inframundo, la temática de la muerte y determinados momentos más desenfadados ayuda a que la experiencia no termine resultando excesivamente uniforme.

El componente heavy metal también forma parte de su identidad. No está ahí únicamente como una etiqueta comercial, sino como una manera de reforzar la actitud de Avelin y el carácter de un mundo donde convertirse en Segadora implica aceptar que la muerte puede tener reglas propias. El juego mezcla fantasía oscura, acción y una sensibilidad bastante más cercana de lo que podría parecer inicialmente, especialmente cuando empieza a profundizar en la vida que Avelin dejó atrás.

Porque quizá la parte más sorprendente de Grim Trials está precisamente ahí. Entre combates, materiales, armas y jefes existe una historia sobre pérdida, vínculos y segundas oportunidades. La Academia no es únicamente un menú disfrazado de zona de descanso: sirve para conocer a otros personajes, fortalecer relaciones y comprender mejor el universo que rodea a Avelin. Esa dimensión social consigue que el jugador tenga motivos para regresar después de cada expedición más allá de conseguir mejores estadísticas.

En Nintendo Switch 2, además, la propuesta encaja especialmente bien con la filosofía de la consola. Su estructura basada en partidas y progresión gradual funciona perfectamente tanto para sesiones largas como para jugar durante periodos más cortos, mientras que su apartado visual 2D permite que el juego conserve una imagen limpia y atractiva en pantalla portátil. Es uno de esos títulos que se beneficia de la flexibilidad de la máquina porque no necesita que reservemos horas y horas cada vez que queremos avanzar.

También resulta interesante que Grim Trials no pretenda reinventar el género, porque su principal virtud está en combinar elementos conocidos con suficiente personalidad como para construir una experiencia reconocible. Hay ecos evidentes de otros roguelites de acción, de los hack and slash y de determinados RPG de progresión, pero la mezcla entre Academia, historia personal, combate basado en dos armas, Bendiciones y estética de fantasía oscura consigue darle un carácter propio.

Después de varias horas, lo que queda es la sensación de estar ante un juego que sabe exactamente qué quiere ser. No busca convertirse en el roguelite más complejo del mercado ni necesita hacerlo. Su apuesta consiste en ofrecer combates rápidos, progresión constante, posibilidades de personalización y una protagonista con una historia que proporciona contexto a todo lo que estamos haciendo. Y cuando esas piezas encajan, la fórmula funciona.

Grim Trials.
Grim Trials.

Grim Trials tampoco olvida algo fundamental: la diversión debe estar por encima de la dificultad. Sus partidas están diseñadas para que queramos volver a intentarlo después de morir, no para castigarnos gratuitamente. Siempre queda alguna mejora por conseguir, una nueva combinación que probar o una relación que continuar desarrollando en la Academia. Ese pequeño impulso de "una partida más" es, probablemente, el mejor indicador de que su estructura funciona.

Hay algo especialmente apropiado en que una aventura sobre la Muerte consiga transmitir precisamente lo contrario: ganas de seguir adelante. Cada derrota de Avelin abre una nueva posibilidad, cada arma puede convertirse en el principio de una estrategia diferente y cada regreso a la Academia aporta un pequeño fragmento de información sobre la persona que fue antes de convertirse en Segadora.

Grim Trials es, en definitiva, un roguelite de acción con personalidad, un combate constante contra criaturas y jefes que encuentra su mejor argumento cuando deja espacio para que conozcamos a Avelin y su mundo. Su combinación de acción, creación de equipamiento, builds, exploración y relaciones funciona especialmente bien cuando dejamos de contemplarlo como una sucesión de arenas y empezamos a verlo como el viaje de una joven que intenta encontrar un motivo para continuar incluso después de haber muerto.

En Nintendo Switch 2, esa mezcla adquiere además una dimensión especialmente cómoda gracias a una estructura que se adapta muy bien al juego portátil. Puede que la Muerte sea inevitable, pero en Grim Trials morir no significa terminar la aventura. Significa regresar a la Academia, afilar la guadaña, cambiar nuestra estrategia, conocer un poco mejor a quienes nos rodean y volver a lanzarnos al combate. Y cuando un juego consigue que una derrota nos haga pensar inmediatamente en cómo afrontar el siguiente intento, probablemente ha entendido una de las reglas más importantes del género: el verdadero triunfo no siempre consiste en sobrevivir, sino en tener ganas de volver a intentarlo.

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