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Es bonito ver cómo nos emocionamos por el fútbol, pero también es bonito que nos emocionemos por la palabra del Señor, por Dios. Cada vez que nos reunimos acá, cuando cantamos, cuando alabamos a Dios, es una oportunidad. Quizás no vas a gritar gol, pero sí vas a gritar cuando estamos cantando aquí el gran yo soy. Tú, Señor, eres mi Dios. Tú, Señor, eres todo para mí. Tú, Señor, de verdad eres quien llena todo lo que soy, todo mi ser. Y eso es realmente la razón por la que nos reunimos hoy acá. Y de eso quiero hablar un poquito el día de hoy. Yo creo que a veces como cristianos nos perdemos en el rumbo o tenemos un rumbo claro y a veces pensamos que ese caminar por donde vamos está perfecto y es correcto, pero muchas veces no es así. De hecho, a veces cuando un barco se desvía apenas un metro o se desvía un poquito de hacia donde va puede terminar kilómetros. distinto a donde realmente debería llegar el barco. Y por eso es muy importante que mantengamos siempre la línea y el norte. De hecho, Charles Spurgeon dice que a veces el discernimiento Realmente no es separar el bien del mal, sino extinguir la verdad de lo que casi es verdad.
Y yo creo que la mayoría de los que estamos aquí conocemos que es el bien y que es el mal. Pero a veces creemos que estamos haciendo las cosas bien y realmente estamos haciendo las cosas más. Porque pensamos que culturalmente todo lo que yo hago está bien. Yo no mato, yo no robo, yo no hago esto, yo no miento. Pero a veces pensamos que... Todo eso que nosotros hacemos está bien. Y para eso estamos aquí hoy en día en la iglesia. Es para que el Señor nos ayude a caminar por el camino correcto y nos enseñe las cosas buenas. Y hoy les voy a hablar de una historia de un profeta. Este profeta es un profeta conocido, un profeta menor. Es un profeta que quizás normalmente, gracias a Dios, ya están los niños. Porque esta es una historia que le gusta mucho a los niños. Es una historia... que a veces la gente piensa, no, eso fue una fábula, y de paso si ves toda la historia, es una historia que parece de Hollywood, por todo lo que sucede. Y no me acordaba que iban a estar los niños hoy, así que voy a tratar de hacerlo bien ameno para los niños, para los que no recuerdan esta historia. Y voy a hablar del profeta Jonás. Vamos a hablar un poquito del profeta Jonás.
Antes de empezar, oremos rapidito. Gracias, Señor. Gracias, Padre, porque tú eres bueno, maravilloso. Tu palabra, tu Espíritu Santo está en este lugar. Yo te pido, Señor, que tu Espíritu fluya con poder. Señor, podamos sentirte. Seas tú revelando palabras. Seas tú, Señor, transformando nuestros corazones. Y seas tú mostrándonos el bien y el mal. Y ayúdanos a verte el día de hoy. Permite, Señor, que nos salgamos igual como entramos el día de hoy. y que asimismo podamos caminar en el propósito que tú tienes para nosotros. Podamos caminar en lo que tú nos has llamado a hacer y podamos seguir el norte que tú nos has entregado. Gracias, Padre, te doy en el nombre de Jesús. Amén y Amén. Para los que no conocen la historia de Jonás, no me da tiempo de pasar toda la historia, todos los versos y verlo todo, pero se la resumo muy sencillo. Simplemente Dios le da una palabra a este profeta, a Jonás, y le dice, Jonás, hay una nación, hay un pueblo que está haciendo lo malo. Necesito que vayas, que prediques, para que las personas se arrepientan. Jonás, ¿qué hizo? Escuchó esto, pero dijo, no, yo no voy a hacer esto, me da miedo, quiero huir, esto está muy grande. Y huyó.
Dice la palabra que mientras está huyendo, vino una gran tormenta. y un pez se lo tragó. O sea, un pez en el agua, con azca del agua, y un pez se lo traga. Luego de que el pez se lo traga, pasa tres noches, tres días y tres noches, en la barriga del pez. Cuando está en la barriga del pez, él se arrepiente. Bueno, no digamos que se arrepiente, pero digamos que en la barriga del pez, él reconoce lo que está mal, le pide perdón a Dios, y Dios, ¿qué hace? Lo escupe en una tierra cercana a Nínive, que es esta tierra, y él va, y predica a la nación de Nínive. Nínive se arrepiente y al final Jonás se molesta mucho con el Señor porque el pueblo se arrepintió. Eso es básicamente, en pocas palabras, toda la historia. Se lo estoy resumiendo en algo muy corto. De hecho, de niño, me gustaba mucho esta historia y hay una canción que se me quedó pegada en la cabeza. Cuando estaba haciendo el bosqueo, me vino a la mente y yo, wow, qué hermoso eres, cómo el Señor te recuerda todas esas cosas. Y no sé si aquí en esta nación se cantaba, pero a mí me marcó, me marcó mucho. Y decía algo como, Jonás no le hizo caso a la palabra de Dios, por eso el mar profundo la gente...

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