Conozcan esta fórmula: «mientras más personas tengo, más dinero puedo pedir en su nombre».
Una fórmula que conocen muy bien las agencias de las Naciones Unidas (con sus socios) que dicen ser punta de lanza en la lucha y defensa de los derechos de los migrantes.
Pero esa «lucha y defensa» no es barata, así que, por ejemplo, el Grupo de Trabajo para Refugiados y Migrantes (GTRM) que conforman la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela o la R4V, tienen que pulir anualmente esos numeritos de cuántos migrantes venezolanos hay en los países de acogida -en especial en América Latina y el Caribe- para poder pedir más dinero a sus donantes.
Los que estudiamos contabilidad y estadística en algún momento de nuestras vidas -sí, a pesar de que estudié Comunicación Social, también estudié contabilidad y estadística- sabemos lo complicado qué es que un balance nos cuadre para obtener los resultados que queremos.
Eso es lo que hace el GTRM.
¿Cómo puedo pedir 10, 20, 30 o 40 millones de dólares más de los que pedí el año pasado, si se me fueron tanta cantidad de personas?
Una pregunta fundamental.
No es la primera vez que expreso mi disconformidad -y créanme, no soy el único- sobre la falta de transparencia que tienen los organismos internacionales de asistencia humanitaria en el uso y manejo de sus recursos.
Y dentro de esa disconformidad también está la falta de explicaciones claras y concisas -cada vez que le preguntas, siempre se van por las ramas- sobre el uso de sus datos y cifras poblacionales de migrantes.
Un ejemplo claro de esto es Colombia.
María Gabriela Trompetero, migrante venezolana y académica de la migración, me lo explicó:
Migración Colombia publicó en su página WEB, en febrero de 2023, un PDF donde se indicaba que la cantidad de venezolanos en ese país era de 2.894.593.
Un PDF que «misteriosamente» desapareció y que desde la dirección de migración colombiana se hicieron los locos sobre esa desaparición para poder decir que en ese país en realidad habían 2.477.588 migrantes venezolanos.
De un plumazo borraron a un poco más de 417 mil personas.
Con esta, repito: «misteriosa desaparición» del PDF, llegó un cambio de narrativa desde Migración y Cancillería Colombia cuestionando la veracidad de los datos sobre cuántos venezolanos había en los países de acogida. Indicando que «somos menos» los que hemos salido de Venezuela.
No es un secreto que desde el gobierno de Gustavo Petro se ha tratado de lavar la imagen del régimen de Maduro, y disminuir la migración masiva de venezolanos es un primer -importante- paso.
Pero eso es otro tema.
El gobierno de Colombia no pudo mantener a raya una realidad que se palpa en sus principales ciudades: que ese país es el que más venezolanos migrantes ha recibido en el mundo, y en la última actualización de las cifras de la Plataforma R4V (brazo estadístico del GTRM) regresaron a la cifra de casi 3 millones de venezolanos.
Pero lo hicieron con un disclaimer: «La actualización de Migración Colombia aclara que los valores reportados se encuentran en proceso de <consolidación, depuración y estandarización>, lo que implica que se pueden presentar nuevas actualizaciones o ajustes.»
Tal parece que no hemos visto el fin de este juego matemático.
Ya sea para lavarle la cara a un autoritarismo o para poder seguir pidiendo dinero: en la migración, las matemáticas dan para todo.
Otro ejemplo es Ecuador.
Para finales de 2022, el GTRM Ecuador indicó que al menos unos 100 mil venezolanos se habían ido del país, lo que desmontaba esa cifra de un poco más de 500 mil viviendo en Ecuador.
Luego, el Ministerio del Interior de Ecuador realizó un censo de venezolanos entre agosto de 2022 y agosto de 2023 donde indica que somos 193.264 en este país.
Una cifra muy por debajo de los casi 500 mil que siguen insistiendo que somos en Ecuador desde la Plataforma R4V.
Y es que en la última actualización de la R4V dicen que en Ecuador hay 474.945 venezolanos y que sólo se han ido 27.269.
Entonces, ¿cuál es la verdad?
Otro dato interesante es que las agencias de las Naciones Unidas (OIM y Acnur, por ejemplo) con sus socios, pedían para 2023 un poco más de 300 millones de dólares para atender a los venezolanos migrantes en Ecuador.
Casi 12 millones de dólares de lo que pedían en 2022.
Es lamentable este juego matemático porque los que lo juegan creen que uno no se dará cuenta.
Nos envuelven con sus tecnicismos y palabras rimbombantes para, con la condescendencia que les caracteriza, disminuir nuestras preocupaciones y decir que «todo está bien».
No, todo no está bien.
Miles de venezolanos (y los números del cruce por el Darién lo demuestran, por ejemplo) están haciendo una segunda migración porque en los primeros países de acogida de América Latina y el Caribe fallaron en su integración.
Una integración que era el gran mensaje de esperanza que vendieron agencias de las Naciones Unidas y los gobiernos de acogida para los migrantes.
Una máxima dentro de la migración establece que si yo estoy bien en un país, no me arriesgo a migrar a otro.
Pero, desde luego, este año seguirán dando sus números, sus matemáticas, sus realidades numéricas difíciles (o imposibles) de verificar para seguir pidiendo dinero en nombre de un gentilicio.
Visa a Cualquier Parte, participará en la III Cumbre Global sobre la Desinformación.
Esto me tiene muy contento.
No sólo presentaremos este newsletter sino que también develaremos detalles sobre la Red de Periodistas Migrantes en contra de la Desinformación.
Un proyecto que he trabajado con colegas de Colombia, Perú y Chile para desmontar bulos sobre la migración en los países de acogida.
Espero verlos por ahí y, como siempre, anotar sus recomendaciones.
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