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Estamos de vuelta inesperadamente en este verano que nosotros hemos llamado verano si amalan ya lo habéis visto y es Una excusa realmente para reencontrarnos con Julio Prieto, que ha estado ausente un montón de tiempo. Pero espera, Julio, que también quiero decir que está conmigo el hombre confuso. Hola. Y ahora sí, Julio. Hola, ¿qué tal? Encantado de volver. Has vuelto. Has estado abducido por el mundo laboral un montón de meses. Mucho menos de lo que yo quisiera. O sea, mucho más de lo que yo quisiera, perdón. Pero bueno, al final... Eso es lo que me permite también vivir, ¿sabes? Si no, a ver qué hago. Ojalá fuera yo como Tamara Falcó, ¿sabes? Claro. Bueno, yo veo que lo has aguantado muy bien porque no todo el mundo resiste esa rutina y lo que es secuestrar tu mente y tu flujo vital tanto tiempo. Sí, la verdad que los dos talleres que se han montado he estado súper cómodos los dos. O sea que también ha sido eso, el personal que había, la gente, ha sido guay.
Se me ha hecho como más ameno. Pues sí. Bueno, pues en Vigilante te hemos echado mucho de menos. Tenemos pendiente ponernos al día y traer aquí mierda de la buena de películas que se han ido acumulando de estas que para sibaritas, como tú, del terror. Y bueno, entre tanto... Os cuento a vosotros porque hay cosas que habéis venido al programa y no las sabéis. Ah, bueno. A ver, a ver. Ya grabar en agosto ya es raro, ¿eh? Porque vigilantes siempre descansan verano. Sabéis que... Shyamalan es un director que le gusta mucho el riesgo, que parece que le gusta hacer sus películas siempre en una cuerda floja, que se lanza y las hace, luego la gente, pues la audiencia las recibe bien o las pone a caldo. Perdona que te corte un segundo, es un poco un cineasta sin prejuicios, que eso es muy difícil de... De que la gente lo encaje. Sí, la gente no compra luego. Y eso hace que siempre polarice bastante el recibimiento que tienen sus películas.
Pero yo siempre defiendo que el paisaje con un director así es siempre mucho más animado y divertido. Luego la gente, incluso lo ves en las redes, en Letterboxd y todo eso. Bueno, en otras redes que odian mucho. La gente los pone a parir. Y bueno, pero es que incluso una película como la última, esta de la trampa, es que es un divertimento, ¿sabes? Es que tampoco ha estado él tratando de hacer ahí El Padrino o yo qué sé. Menos mal. No ha estado intentando hacer arte o basura de premios. Ha estado haciendo un divertimento y además un public reportaje para su hija. Para su hija, oye, pues muy bien. Para algo es millonario. Bueno, y está bien encajado. La muchacha ocupa bien el sitio que le dan. Y yo creo que chapo por él. Porque además lo hace a cara descubierta. Bueno, pues yo quería un poco que tuviéramos algo de ese espíritu de riesgo. Entonces digo, ¿y cómo hacemos esto? Porque también sabéis que nosotros en el programa siempre preparamos un montón cada programa, lo cual está muy bien, pero termina siendo un poco agotador.
Y como que al final, pese a que el guión es un poco como según fluye, me apetece siempre, tengo la fantasía de venir a hacer un programa nada preparado. Bueno, yo no me lo creo eso. Libre y todo eso, pero eso al final siempre es muy difícil. La cosa es que yo tenía una idea antigua de cuando estuve un poco obsesionado con unas ideas que tenía Lars von Trier sobre las obstrucciones, de cómo tenerlo todo demasiado fácil hace que tu producto sea peor, que hay que tener obstrucciones que te imposibiliten, como ponerte palos en las ruedas. Y de ahí yo saqué la idea de, ¿me vais a llamar pretencioso? Me da igual. De hacer lo que yo llamo un vigilante preparado. Uy, qué pretencioso. ¿Cómo? ¿Cómo? Un vigilante preparado es lo que hacía John Cage con su piano, que le echaba trastos y basura dentro del piano para que cuando tocase las melodías sonara no se sabe cómo. ¿Vale?

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