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Familias Sólidas · Aug 24, 2026

Rinda sus motivos de preocupación a Dios

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Fernando Alexis Jiménez · Familias Sólidas

Es hora de renunciar a los diálogos internos dañinos y entregarlos en manos de Dios. Él nos ayuda en el proceso.

La ansiedad es silenciosa, pero demoledora. Poco a poco va minando nuestro vida emocional, espiritual y física, produciendo enfermedades de todo tipo. Lo sorprendente es que es un asunto tratable y algo más: gestionarla está en nuestras manos con ayuda de Dios.

Todo comienza con reconocer que esos diálogos internos que alimentamos con la ansiedad, nos van deteriorando.

Y es necesario parar a tiempo. Hacer un alto en el camino. Determinarnos a tomar acción.

En el proceso no estamos solos, Dios nos acompaña.

Gustoso querrá guiarnos en el paso a paso para superar las crisis que se derivan de la ansiedad.

Se estima que anualmente y, en todo el mundo, alrededor de 40 millones de personas terminan atrapadas por la ansiedad.

Nuestro cerebro gira a mil revoluciones por minuto. Buscamos formas de escapar. En el trabajo intenso, por ejemplo.

El trastorno de la ansiedad nos lleva a ser obsesivos. Darle vueltas a algo en nuestra mente una y otra vez. Genera inseguridad, temores, inquietudes y nerviosismo.

El psicólogo, Joel Minden, autor del libro “Enséñale a tu ansiedad quién manda”, explica:

La ansiedad forma parte del sistema corporal de respuesta al estrés y puede resultar incómoda, insoportable y confusa. Es una respuesta emocional orientada al futuro ante lo que consideramos una amenaza. Suponemos que va a ocurrir algo malo. Puede que sea real, pero—también--, puede que no sea así. Pero interiormente creemos que puede ocurrir algo catastrófico”.

Es perturbador y enfermizo.

Para el psicólogo clínico, David Carbonell, director del Centro de Tratamiento de la Ansiedad, en Chicago, no es fácil distinguir entre la ansiedad temporal y circunstancial y los casos más graves.

Se convierte en un trastorno cuando interfiere en nuestra capacidad de pensar con calma, tomar decisiones y la capacidad de hacer lo que queremos”, explica.

La profesional, Meredith Arthur, experta en plataformas digitales, enfrentó la situación a sus 45 años y, literalmente, iba camino de quedar imposibilitada. Hasta que decidió tomar acción.

¿Qué hacer?

Es hora de volvernos a Dios y entregar esos diálogos internos dañinos en Sus manos.

El apóstol Pablo recomendó:

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” (Filipenses 4: 6, 7 | NTV)

Cuando asomen a su mente esos pensamientos que traen preocupaciones, tome control y ríndaselos a Dios.

Recuerde lo que escribió hace muchos siglos el salmista y que ha ayudado a miles de personas ansiosas a lo largo de la historia:

“Entrégale tus cargas al Señor, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan.” (Salmos 55:22 | NTV)

No se deje arrastrar por la ansiedad. Hay medicamentos y psicoterapia, pero el mejor camino es rendir nuestros pensamientos a Dios.

No podría despedirme sin antes invitarle para que se acoja a la GRACIA de Dios. Por GRACIA y en respuesta a un sincero arrepentimiento, el Señor perdona todos nuestros pecados de ayer y de hoy. Limpia nuestro pasado.

El Señor Jesús lo hizo posible. Tomó nuestro lugar en la cruz, en el Gólgota. Con su sangre preciosa nos limpió. Nos hizo libres. Rompió las cadenas y nos presentó santos y justos delante del Padre.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y teólogo y sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial.

Read the original on vidafamiliar.substack.com

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