Amanecer. Casi nada.
Un nuevo día ante ti.
Nuevas posibilidades.
Nuevas oportunidades para hacerlo diferente.
Rituales de poder.
Cada vez me gustan más los rituales. Nos permiten establecer una intención clara, anclarnos en el momento presente y conectar con nuestro poder personal. Hoy quiero compartirte los rituales que practico desde hace un tiempo al levantarme por la mañana. Son maravillosos. Te aviso desde ya de que pueden cambiar tu día por completo y convertirlo en una experiencia ordinaria extraordinaria. Si te atreves a hacer pequeñas cosas sencillas dentro del complejo mundo en el que vivimos, quizás te sorprendas, hasta el punto de conectar con tu yo más profundo y encontrar respuestas fantásticas inesperadamente. Brutal. Si añadimos la experiencia de ver cómo el cielo va lentamente aclarándose para convertirse en un manto azul -y sonrosado en ocasiones- y nos exponemos a los primeros rayos de sol de la mañana, el nirvana está cerca.
Me despierto. Antes de que lo haga el despertador, casi siempre. Bien. Me parece un objeto antinatural y una tortura. Lo eliminaría del mundo junto con el móvil. Pero eso, es otra historia. Puedo pensar que es un día más. O un día menos. Elijo pensar que, sea como fuere, quiero disfrutar. Lo cierto es que es un día menos de vida y un día más, viva. Me estiro. Me hago la remolona unos instantes. Disfruto del tacto de mi manta germana de cuadros. La amo. Saco los pies. Disfruto del edredón nórdico. Estos inventos sí me gustan. Disfruto de todo lo achuchable a mi alcance y, por fin, decido levantarme. Me siento en la cama, pongo los pies en el suelo mirando a la ventana y empieza todo.
Respirar
Lo sé. Ya estamos respirando todo el tiempo, sino estaríamos muertas. Pero respirar conscientemente es otro nivel. Es sentir cómo la vida entra a través de ti y conectar realmente contigo. Decido no vivir y actuar desde la prisa, pase lo que pase. No quiero eso y no lo elijo. Me acerca al estrés y a la negatividad.
Estoy aquí.
Ahora.
Conmigo.
Despertándome.
Respirando.
Estoy viva.
Empiezo a respirar lentamente con los ojos cerrados, las manos en la piernas, la espalda erguida y el corazón puesto de lleno en la experiencia. Jo**r, es un día más, y también un día menos y, sigo viva. Yo decido lo que hago y cómo elijo vivirlo. Gran desafío. Cuando entro en flow, me marco veinte respiraciones conscientes contando hacia atrás. Inhalando y exhalando siempre por la nariz. Paciencia. Conexión. Al terminar, la sensación de paz es magnifica. Lo cambia todo. De verdad. Y es en ese momento, cuando estoy preparada para dar el siguiente paso.
Agradecer
Agradecer por lo que siento cada día justo en ese instante. Por esa parte de mi vida por la que doy las gracias de que sea así. Unos días mi familia, otros días la conexión con las personas y otros, el bendito agradecimiento por el cuerpo serrano que me sostiene. Lo que me nazca.
No pienso demasiado, simplemente siento lo que me viene a la mente y al corazón después de respirar. Viene sólo. Cuando respiras conscientemente pasan cosas mágicas. Relajas tu sistema nervioso, conectas con la calma, abres el corazón y activas tu intuición.
Prometido.
El agradecimiento nos conecta con la abundancia que somos. Ya somos seres abundantes por naturaleza.
Visualizar
Sintiendo la calma que me aporta la respiración consciente y el agradecimiento, me conecto conscientemente con algo que deseo manifestar en mi vida. Lo que sea. Todo es válido y tengo el poder. Wow. Rienda suelta a la imaginación.
Lo visualizo en mi mente con todos los detalles, sintiéndolo todo lo que pueda en mi corazón.
Lo que veo.
Lo que toco.
Lo que escucho.
Lo que huelo.
Lo que saboreo.
Cómo me siento.
Todo.
Lo visualizo como si ya hubiera sucedido. Después, trato de olvidarme de eso durante el resto del día. Una ducha tibia con pastillas de jabón que huelen a gloria bendita y a sentir el lujo de lo pequeño. Me fascina la belleza y el poder de lo simple.
Este momento de la mañana es especialmente poderoso, ya que aún no hemos llenado nuestro cuerpo y nuestra mente de estímulos externos y pensamientos.
No siempre podemos ser nuestra mejor versión, es un gran desafío, pero sí podemos elegir rituales sencillos que dependan de nosotras y nos acerquen a la paz interior.
Decidir comenzar el día de un modo diferente.
Conectar con la calma.
Sentir la paz.
Hoy empieza todo .
Un nuevo día para resignificar tu existencia.
¿Te atreves a probar?¿Qué tal empezar por tres días para sentir la experiencia?
Un abrazo apretado,
con olor a nosotras mismas y a rosas de damasco,
mucho calorcito bueno y,
suavidad…Mucha suavidad.
De fondo, Truman Sleeps, de Ophelia Wilde.
Victoria.
*Si quieres resignificar tu vida…hablemos. Será un placer acompañarte 🤍

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