Si entraste aquí pensando que Jefferson y yo somos la típica pareja de “influencers nómadas” que vive de vacaciones permanentes, vende fórmulas mágicas o heredó una fortuna familiar... lamento decepcionarte.
Nuestra realidad es mucho más interesante y estratégica.
Mañana por la mañana, como la gran mayoría de ustedes, sonará mi alarma y entraré a cumplir con mi trabajo full-time, mientras Jefferson atiende sus propios proyectos y negocios. Tenemos responsabilidades reales, pagamos renta, hacemos mercado y optimizamos el tiempo libre que nos deja la rutina diaria.
Sin embargo, hay una pregunta que nos hacen constantemente amigos, conocidos y en redes sociales: “Viendo sus fotos... ¿ustedes solo se dedican al mundo de los puntos y millas o trabajan en algo más? ¿Cómo hacen para viajar tanto, con todo pago antes de tiempo, sin vivir endeudados?”
Hoy decidí abrir el telón de nuestra vida. No te voy a dar una biografía aburrida o corporativa. Te voy a contar la historia real de cómo dos realidades financieras se unieron para entender y dominar el sistema desde adentro, empezando por cómo lo viví yo misma.
Antes de entrar al mundo corporativo y casarme, la realidad es que el dinero era un tema del que no se hablaba en mi casa. Soy hija de inmigrantes, y en nuestros hogares latinos la conversación por lo general gira en torno a cómo progresar estudiando y trabajando duro. Mis padres me enseñaron el valor del esfuerzo, pero nunca fuimos más a fondo en el tema financiero, algo que hoy sé que es clave aprender a temprana edad.
Los inmigrantes, por lo general, llegamos a este país con la mentalidad de venir a trabajar duro y sacrificar años enteros entregados solo al empleo. Pero, por falta de conocimiento, en el camino nos perdemos de oportunidades gigantescas simplemente porque nadie nos enseñó cómo funciona el sistema aquí.
Esa falta de educación financiera me pasó factura. Hace más de 10 años, yo cargaba con una mochila pesadísima: deudas de estudio en Estados Unidos, tarjetas de crédito al límite y la deuda de un carro. Era esa incómoda sensación de trabajar intensamente solo para pagar el mes anterior, sintiendo que el progreso económico real era un mito.
Mi primer gran impulso para salir de ahí llegó a través de mi primer jefe en la ciudad de Nueva York, quien actuó como un mentor clave. Él me abrió la mente al mundo de las finanzas y las inversiones, y me enseñó herramientas fundamentales, como el arte de negociar salarios siendo mujer en un entorno tan competitivo. Esa guía cambió radicalmente mi mentalidad, impulsándome a usar mis ingresos de una forma más inteligente y planificada.
Sin embargo, el verdadero punto de quiebre y el impulso definitivo llegó cuando el destino cruzó mi camino con el de Jefferson.
Cuando Jefferson llegó a la jungla de cemento de Nueva York desde Colombia, sus planes eran muy diferentes a los de hoy. Por su profesión, su proyección no era quedarse de forma permanente en este país, sino seguir moviéndose hacia otros destinos del mundo. Además, él no venía con las manos vacías de ideas: en Colombia ya había construido bases sólidas en finanzas y negocios, y esa mentalidad emprendedora lo hacía tener una curiosidad enorme por descifrar las verdaderas oportunidades ocultas en el sistema estadounidense.
Pero entonces, el panorama cambió por completo: nos conocimos. A partir de ese momento, Nueva York dejó de ser una estación de paso para él y se convirtió en el inicio de nuestro proyecto de vida juntos. Empezar desde cero en este país, sin historial de crédito, es un desafío enorme, así que desde la entrada me convertí en su apoyo fundamental para que pudiera empezar a estructurar y trabajar en su crédito.
Haciendo equipo, Jeff también encontró a un mentor en finanzas personales que terminó de abrirle la mente. Se obsesionó con aprender y estudiar el engranaje del crédito estadounidense. Él entendió rápido que el dinero en este país no solo se gana con sudor, sino con inteligencia financiera. Él fue quien realmente me ayudó más a mí a estructurar el plan definitivo, a mantener la constancia en el día a día y a acelerar mi proceso para salir de deudas en muchísimo menos tiempo del que proyectaba.
Cuando nuestra relación se volvió seria, tomamos una decisión que para muchos es un tabú absoluto o algo que da miedo: nos sentamos a hablar de dinero. Pusimos las cartas sobre la mesa con total transparencia: mis deudas, nuestros ingresos, errores del pasado y aspiraciones del futuro.
Hablemos claro: la gran mayoría de las parejas evitan hablar de finanzas al principio por pena, orgullo o miedo al juicio. Prefieren ignorarlo. ¿El resultado? Esa falta de comunicación se convierte, a largo plazo, en una de las causas principales de discusiones, desconfianza y rupturas.
A nosotros, esa conversación no nos separó; nos convirtió en un equipo de alto rendimiento. Fusionamos la mentalidad analítica y de negocios de Jefferson con mi determinación por ser libre de deudas, convirtiéndome oficialmente en la Player 2 de este juego, demostrando cómo trabajar en equipo como familia para maximizar los resultados.
Si yo he podido cuidar mis finanzas, cambiar mi mentalidad con relación al dinero y viajar con todo ya pago antes de tiempo sin adquirir deudas adicionales, sé que muchos más lo pueden lograr.
Esa es la razón por la cual Jefferson y yo pensamos diferente y planeamos estratégicamente cómo nos queremos ver en el futuro. No creamos Viaja con Puntos Clave para presumir fotos en hoteles lujosos. Lo hicimos porque queremos transmitirle esto a otros latinos. Queremos que nuestra comunidad vea más allá de la cultura del “sacrificio ciego”, que entiendan el sistema y aprovechen las oportunidades que existen.
El tiempo es oro. No queremos esperar a tener 65 años y estar jubilados para empezar a disfrutar la vida y conocer el mundo. Queremos hacerlo HOY.
Nuestra filosofía no es gastar una fortuna para viajar, sino hacer que lo que ya entra y sale de nuestro día a día —sea de nuestros salarios o de nuestros negocios— trabaje para nosotros de forma inteligente a través del mundo de los puntos y millas.
Este blog no es un catálogo de viajes; es un manual de acción para los latinos que están listos para dejar de ser espectadores de sus finanzas. Bienvenidos a nuestro primer artículo.
¿Y tú? ¿Estás listo para romper los tabúes del dinero, cambiar las reglas de tu juego financiero y empezar a trabajar en equipo? Déjame tu opinión en los comentarios.

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