¡Bienvenida a mi carta #15! ✨
Esta semana caí en cuenta que ya somos más de +45K mujeres en este espacio, ¡gracias por estar aquí! Creanme que no tomo a la ligera el privilegio de tener un pedacito de su atención cada semana.
Hoy hablamos de:
🤖 La IA se volvió mi asistente de finanzas... pero nunca mi asesora (y aquí te explico la diferencia clave)
💃🏻 Un brunch con 15 mujeres, cero conversaciones de esposos o hijos, y mucho de dinero, inversión y patrimonio
⚽ Lo que un partido del Mundial me enseñó sobre jugar cuando vas perdiendo (en el fútbol y en tus finanzas)
Si aún no estás suscrita, únete a esta hermosa comunidad de mujeres que están dejando de postergar sus finanzas y empezando a construir patrimonio real.
Voy a confesarte algo: durante meses mi lado más control freak hizo que tuviera miedo de usar la IA para mis finanzas porque pensaba que no lo haría “bien” — que se le escaparía algún detalle, que no sería tan precisa como yo. Pero la verdad es que mientras yo esperaba hacerlo “perfecto” a mano, lo que realmente pasaba era que no lo hacía.
Y es que, honestamente, el tiempo que tomaba hacerlo manual era tan alto, que terminaba procrastinándolo semana tras semana.
Hasta que entendí algo: la disciplina no está en hacer todo nosotras mismas, está en tener un sistema. Ahí la IA se volvió mi mejor asistente — nunca mi asesora.
Este ultimo punto es clave y quiero recalcarlo: jamás le pido a la IA que me diga qué hacer con mi dinero. Eso sería el peor uso posible. Lo que sí hago es automatizar todo lo que antes me robaba tiempo y energía.
Ahora si, te cuento tres ejemplos reales de como he usado la IA para mis finanzas esta semana:
1. Mi registro de gastos, en automático. Con la mudanza, el cambio de moneda y la demanda de trabajo por la expansión de The Money Tribe, se me hacía imposible mantener un registro constante de mis gastos. Así que programé una tarea en Claude Cowork para que cada viernes revise mi correo, busque las notificaciones del banco y me resuma cuánto gasté. Empiezo cada fin de semana sabiendo exactamente dónde estoy parada. 5 minutos, cero excusas.
2. Mi calculadora de bienes raíces. Parte de mi ecosistema de inversión siempre incluyó bienes raíces (¡me fascinan!). Al llegar a Lima, empece a explorar opciones y rápidamente me di cuenta que necesitaba una herramienta para comparar proyectos sin dejarme llevar por la emoción. Así que diseñé en Claude una calculadora donde solo ingreso 4 datos: distrito, precio, m² e inicial requerida — y me devuelve un análisis numérico frío y objetivo que me han ahorrado varios miles de dólares.
📌 Pausa para un poco de chimi chimi, en menos de un mes lanzamos nuestra nueva membresía mensual de inversión y esta herramienta será parte de los BONUS (inserte gritito de emoción jajaja).
Hemos abierto una lista de espera para quienes quieran ser la primeras en sumarse y, obviamente, tener descuentos y bonus especiales. Si te interesa puedes sumarte aquí: lista de espera membresía)
3. Mi calculadora de rentabilidad neta anual. Cuando tienes varios vehículos de inversión, calcular la rentabilidad anual de todo tu portafolio suele ser un dolor de cabeza porque un número incorrecto puede llevarte a tomar pésimas decisiones con tu dinero. Así que esta es mi tarea del mes, estoy construyendo una calculadora que me dé esa cifra en sólo 3 clics. Obviamente cuando la terminé la incluiré dentro de las herramientas de nuestros programas (¡claro que YES!).
En conclusión, la IA no decide por mí. Pero me devuelve algo super importante: TIEMPO, horas que antes perdía en tareas que no requerían ni mis neuronas ni mi criterio — solo mi constancia.
La semana pasada tuvimos un brunch con las nuevas alumnas de Inversión & Patrimonio, nuestro programa personalizado, en el Hotel Intercontinental.
Estos encuentros presenciales son de lo que más disfruto de este proyecto. Porque construir patrimonio no tiene que ser un camino solitario — cuando te rodeas de mujeres que están en la misma carrera, aprendes de su experiencia, te sientes acompañada, y de pronto ese objetivo que parecía tan lejano se vuelve mucho más real.
La mejor parte es la regla que tenemos en todos nuestros eventos presenciales: no se habla de hijos, del esposo, ni de temas domésticos. Se habla de dinero y de inversión. Punto. Porque así, mesa por mesa, brunch por brunch, vamos normalizando entre nosotras a hablar de dinero.
Esta semana no fue un libro ni una serie — fue una frase que vi en Instagram sobre el último Mundial. Decía algo así: la diferencia no está en cómo juegas cuando vas ganando, está en cómo juegas cuando vas perdiendo. Y que nada es lineal — ni un Mundial, ni los negocios, ni la vida.
Y no pude dejar de pensar en cuánto aplica a nuestras finanzas. Porque no todo es lineal, no siempre es color de rosa. Hay momentos en los que perdemos el trabajo, no nos dan el ascenso que merecíamos, el negocio en el que teníamos toda la fe no despega. Ahí es cuando más nos cuesta — pero también cuando más importa jugar con mente de ganadora, enfocadas en el objetivo, incluso mientras vamos perdiendo.
Te confieso algo: en mis propios momentos de retos financieros, me cuesta hacer seguimiento cercano a mis números. Creo que es una forma de protección emocional — evitar mirar de frente lo que me incomoda (esta semana se lo pregunto a mi psicóloga, jajaja). Pero nos toca entrenar esa parte también. Jugar bien incluso cuando vamos perdiendo.
Grande Messi.
Gracias por quedarte hasta el final.
Este espacio es mi forma de sentarme contigo a hablar de dinero sin filtros, sin tecnicismos y sin juicios.
Si aún no estás suscrita, me encantará que seas parte de esta comunidad de mujeres que están dejando de postergar y empezando a decidir.
Nos leemos la próxima semana.
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