No es un número al azar
El 21 de junio es el solsticio — el día más largo del año en el hemisferio norte, el más corto en el sur. Para quienes practican Yoga hace siglos, este día siempre fue especial. Es el momento del año en que el sol llega a su punto extremo y algo cambia. Una bisagra.
Según la tradición, fue en un solsticio cuando el primer maestro de Yoga empezó a transmitir su conocimiento. El día que la luz alcanza su máximo en un hemisferio es también el día en que algo empieza a moverse.
Por qué lo celebramos en invierno
En Argentina el 21 de junio es todo lo contrario — la noche más larga del año. Y hay algo hermoso en eso: elegir practicar Yoga justo cuando hay menos luz, cuando hace frío, cuando el cuerpo pide quedarse quieto.
Quizás por eso el Yoga existe. No para los días perfectos, sino para los días difíciles.
Lo que tu cuerpo sabe que tu cabeza olvida
El Yoga no te pide que estés bien para empezar. Te pide que empieces para estar mejor. Y el 21 de junio, en pleno invierno porteño, es el mejor recordatorio de eso.
Feliz Día del Yoga a todas las que practican — y a todas las que enseñan. 🤍
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