El libro es recomendable para personas que de verdad les interesa la política, y las vidas de líderes políticos. El libro por momentos se hace largo, son más de mil páginas. Vale la pena aclarar que leí una versión traducida al español.
Por momentos se siente la necesidad de Clinton de ser agradecido con muchas personas de su pasado, ya sean familiares, amigos del colegio, profesores o colegas de la política, pero pueden pasar toda una hoja mencionando a las personas que formaban parte de una reunión. Tantas menciones, directamente de un sopetón, hacen que se le dificulte al lector seguir el hilo de ese capítulo: ¿de qué era esta reunión? ¿Qué cargo tenía esta persona?
Además, por momentos suele enumerar hechos que no tienen nada que ver uno con el otro, ni trata de darle una continuidad. Por ejemplo, en un párrafo puede mencionar que vetó una ley del Congreso, que tuvo una llamada con un líder internacional y que un equipo de fútbol americano ganó un partido.
Gran parte del libro sucede en su niñez en Hope, Arkansas, y su adolescencia, mientras estudiaba en Georgetown, Oxford y Yale. Otra vez, se entiende la importancia emocional, pero entiendo que puede ser denso por momentos.
Ahora, en resumen, si tienen paciencia y es de su interés, el libro es recomendable. No lo recomiendo como primer libro si nunca leyeron una biografía u otro libro de memorias políticas. De nuevo, más de mil páginas.
Bien, ahora hablemos del rol que cumplió Clinton, ya sea como gobernador y presidente. Qué pensamientos y medidas introdujo; cómo cambió al partido demócrata.
Me sorprendió mucho que Clinton, para los republicanos, era “un comunista infiltrado”, cuando por lo que él explica, lo entiendo como un gobierno muy conservador. Es cierto, implementó políticas que hoy le pueden jugar en contra, como estar a favor de políticas de DEI a la hora de contratar personal, pero vamos, esos son nimiedades.
Empecemos con que cuando fue gobernador de Arkansas, tuvo una reforma educativa histórica que incluso puso a los sindicatos docentes en contra de su administración. La idea y puesta en práctica de evaluaciones docentes hoy sería inimaginable en gran parte de los demócratas. Su desencuentro con el presidente Carter sobre la crisis de refugiados cubanos, incluso Clinton menciona que podían hacer un proceso de deportaciones más rápido, llevar a Guantánamo y ahí abrir la puerta y que vuelvan a Cuba. ¿Se imaginan hoy un demócrata diciendo algo así?
Clinton lideró un partido en un momento de crisis, los demócratas no paraban de perder elecciones y se estaba creando el grupo demográfico “Reagan Democrats”.
Él menciona lo siguiente:
“Desde la Segunda Guerra Mundial, los demócratas habían creído que EE.UU. siempre sería un país próspero. Por ello, sus prioridades consistían en aumentar la cobertura sanitaria hasta hacerla universal, y conseguir más justicia social. Ahora, teníamos que luchar contra la inflación y el desempleo, con los enormes déficits presupuestarios gubernamentales y una constante pérdida de competitividad”.
Entendió la razón de la debacle de su partido y qué era lo que tenía que hacer. Virar a ser el partido de la ley y el orden, el partido que iba a defender el capitalismo con políticas distribucioncitas, pero nunca asfixiar al sector privado con impuestos y regulaciones elevadas.
La clave de la administración Clinton fue que supo navegar por las turbulentas aguas del centro (para mí, más centro derecha), donde muchos políticos pierden su identidad. Él usó su carisma y su gran facilidad de explicar temas complejos de manera fácil para lograr balancear posturas que pueden ser contrapuestas para la gran mayoría.
Con Al Gore al frente del programa “Reinventando el gobierno” llevaron a cabo el mayor recorte de empleados públicos y regulaciones desde el gobierno de JFK. Tuvo la habilidad de unir la eficiencia del gasto público con los valores progresistas. Logró tener 4 presupuestos con superávit fiscal, y el objetivo era seguir acumulando esos superávits para pagar la deuda nacional y ahorrar para las pensiones de las próximas generaciones. ¡Qué visión!
Sobre la eficiencia del gasto, redujo la burocracia como lo desearía un conservador, terminando siendo mucho más progresista porque te daba margen para aumentar el gasto en educación y salud, por ejemplo. Subió los impuestos a las grandes empresas y a las clases altas, pero sabiendo que esos capitales no se iban a ir porque con los acuerdos comerciales, las bajas de las tasas de interés y la mejora de los mercados, sus ingresos iban a crecer, y así fue. Ellos ganaron y el Estado también.
Él en un pasaje aclara lo siguiente:
“De todas formas, en 1974 aprendí de primera mano que los votantes de clase media apoyaban la acción del gobierno para que resolviera sus problemas y los de la gente desfavorecida, pero solo si el esfuerzo se hacía midiendo el gasto, y solo si el aumento de las oportunidades iba emparejado con una mayor responsabilidad”.
Como vemos en la cita anterior, es una clave de la identidad de su gobierno: “Opportunities for all and responsibility from all”. Si a un empresario se le bajan los impuestos, tiene que crear trabajo en el país; si una persona cobra el seguro de desempleo, tiene la responsabilidad de capacitarse para encontrar otro trabajo. Con este discurso coherente, torpedeó “el sálvese quien pueda” de la filosofía libertaria/republicana. Por eso en este libro Clinton también habla de toda la gente que lo ayudó a llegar a donde llegó. Sí existe el mérito personal, pero la sociedad funciona mejor si la comunidad se ayuda mutuamente, si somos responsables para con nuestros conciudadanos y con el país.
Con seguridad e inmigración pasó lo mismo: 100.000 policías nuevos y una ley contra el crimen en 1994 que ayudaba a la lucha contra las pandillas. Nadie sufría más el delito que la gente de clases bajas y especialmente las minorías étnicas. Volvió a lograr que los demócratas sean sinónimo de ley y orden, algo que estaba asociado a los republicanos. Hoy, actualmente, los demócratas se alejaron de estas políticas y vuelven a ser conocidos como el partido del caos.
La administración Clinton es una de las administraciones que más reforzó las fronteras y que más inmigrantes deportó. Mucho más que cualquier gobierno republicano, incluso que los gobiernos de Trump. ¿Cómo logró navegar estas aguas? Con una comunicación seria, sin faltar el respeto a distintos grupos raciales, ayudando a los inmigrantes que hacían todo de manera legal, a facilitar los trámites en consulados o incluyendo en la cobertura sanitaria a los que estaban trabajando y pagando impuestos en EE.UU., pero todavía no tenían todos los papeles en orden.
Como sospecharán, creo que fue uno de los mejores gobiernos del siglo XX. ¿Fue un gobierno perfecto? No, la historia juzgará el resto. El gran reto que representa China hoy en día para todo Occidente pone en duda su medida de incluir a China en la OMC, pensando que China se democratizaría si se les abrían las puertas de los organismos multilaterales occidentales. Estos organismos intensificaron su poder e importancia bajo la filosofía Clinton de un mundo hiperconectado. Hoy en día son cuestionados, y con razón. Por ejemplo, vemos en la ONU dictaduras que violan derechos humanos en lugares de poder y deciden normativas de cómo deberían comportarse países que son democracias liberales.
El legado Clinton, como el de todos los presidentes, siempre va a estar en revisión. Pero no hay que caer en la mentira de los republicanos de que fue un gobierno de “izquierda radical” o que con él comenzó la debacle americana porque firmó el NAFTA. Ningún republicano va a decir que el NAFTA fue negociado por Reagan y que en el Congreso tuvo más votos a favor republicanos que de los demócratas. Pero bueno, estamos así.
Yo le doy una clasificación ideológica de un gobierno que si fuera europeo sería de centro derecha, demócrata cristiano o incluso conservador europeo.
¿volveremos a ver en Occidente líderes como Bill Clinton, que sepan dialogar, que sean pragmáticos en la economía y que entiendan que se puede ser fiscalmente responsable sin caer en una desfinanciación de servicios públicos esenciales para mucha gente?
Sin posts

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.