En la sesión de la Hora Premium de Atlas Tecnológico dedicada a ‘Infraestructuras para el futuro’ dentro del ciclo especializado de ‘Industrias del futuro y prospectiva estratégica’, conversamos con Manuel Martínez, Jefe de Innovación Abierta y Prospectiva en Ferrovial. Una idea clave para abrir boca: la infraestructura ha constituido la base habilitadora de cualquier salto en la historia de la civilización, y la ventaja competitiva ha residido siempre en aprender antes que los demás y convertir ese aprendizaje en decisiones estratégicas en un contexto de aceleración tecnológica.
Manuel comienza poniendo el foco en el principio de la innovación abierta (open innovation), motivada por una evidencia estadística muy sencilla: “el talento está distribuido de forma global y ninguna compañía ha podido nunca concentrarlo todo”. Haciendo referencia a Jack Welch introduce un matiz operativo para subrayar que
La velocidad de aprendizaje ha marcado la diferencia competitiva.
Un ecosistema de innovación abierta integra startups, capital riesgo, agencias públicas como DARPA o los programas Horizon Europe, grandes corporaciones y centros de investigación en una dinámica que desplaza el conocimiento hacia redes distribuidas y refuerza la colaboración entre actores.
El segundo eje de la ponencia ha ampliado el concepto de infraestructura más allá del hormigón y el acero.
Un intangible como la burocracia forma parte también del concepto de infraestructura, entre algunas ideas en el arranque.
La energía aparece, no obstante, como el habilitador fundamental del progreso tecnológico, una lógica que captura la escala propuesta por Nikolai Kardashev y popularizada por Carl Sagan, que vincula el desarrollo de una civilización con la energía que es capaz de aprovechar.
La conectividad digital fue el gran dividendo de la burbuja ‘puntocom’, gracias a la fibra instalada a finales de los noventa sobre la que se ha levantado la economía digital posterior, con centros de datos, protocolos de identidad y ciberseguridad como capas críticas. La inversión actual en centros de datos para la “inteligencia artificial” generará un legado de infraestructuras y un spillover tecnológico que aún no somos capaces de apreciar.
Siempre que se ha invertido en capacidad, aunque en un primer momento haya parecido excesiva, se ha creado la base para los ciclos siguientes en la historia del desarrollo tecnológico.
El debate ha abordado también la resiliencia en un contexto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Las infraestructuras del futuro han integrado sensores, electrificación y análisis de datos para garantizar niveles de servicio exigentes y estables. Como ha asegurado Manuel, “las infraestructuras del futuro combinan átomos y bits”. La autopista se aproxima a la lógica de un sistema operativo que gestiona flujos de movilidad con métricas de tiempo garantizado, mientras que la gestión del agua y la protección costera demandan inversiones de largo plazo en las que aseguradoras y reaseguradoras desempeñan un papel determinante. La actualización tecnológica y el mantenimiento han adquirido una dimensión estratégica que ha condicionado la competitividad de los territorios.
Europa afronta un momento decisivo. La capacidad científica y de ingeniería constituyen una base sólida, pero la velocidad regulatoria y la coordinación estratégica determinan la posición en el nuevo ciclo industrial. La renovación de infraestructuras en Norteamérica, mercado prioritario para Ferrovial, es una muestra de cómo la inversión en activos físicos inteligentes ha generado ventajas sostenidas y ha consolidado modelos de colaboración público-privada capaces de sostener proyectos de largo plazo.
La sesión ha concluido con una invitación a imaginar futuros deseables en un momento histórico en el que confluyen tensiones derivadas del cambio tecnológico, socio-económico y geoestratégico. Manuel sugiere que aun no hemos visto nada. 2025 ha sido el último año “normal”—You ain’t seen nothing yet. La construcción de narrativas positivas favorece la movilización de capital, talento y voluntad política en un entorno de aceleración.
La prospectiva estratégica permite prepararse para diferentes escenarios posibles y orientar mejor las decisiones de inversión.
Manuel ha concluido con una llamada al activismo utópico y prospectivo.
En 2026 necesitamos transmitir más utopías para poder imaginar y definir positivamente el 2035.
En la próxima sesión del ciclo de ‘Industrias del futuro y prospectiva estratégica’, que tendrá lugar el jueves 26 de febrero, conversaremos con Enrique Ávila, director del Centro de Referencia de Inteligencia Artificial del Estado Mayor de la Defensa en el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), sobre ‘El futuro de la defensa en el contexto tecnológico y geopolítico’.
El ciclo se cerrará el 12 de marzo con una mesa redonda titulada ‘¿Ha llegado, por fin, el momento “Prospectiva” a la Industria?’. En ella participarán los dos conductores del ciclo, Francisco J. Jariego e Isabel Fernández Peñuelas, junto a Ibon Zugasti (Director en PROSPEKTIKER), Lola Elejalde (Business Angel en W4STEAM) y Sandra Martínez (Foresight and Innovation Specialist en BASF).
Descubre lo que es posible, podría suceder en los próximos… ¿10, 50, 100? años.
Artículo adaptado para Tecnofuturos, a partir de la publicación original de María José Martínez Modelo en Atlas Tecnológico.

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