RSS Amplifier

Creatividad Humana en la era de la IA · Jul 27, 2026

El deporte que nadie nos enseñó.

0
Sign in to vote or save

Sofia Geyer · Creatividad Humana en la era de la IA

Me suelen preguntar que libro leer para aprender sobre Innovación en los negocios. Y me cuesta responder. Porque cuando un CEO me pidió armar todo un plan de transformación para innovar, terminé encontrando las respuestas en lugares muy lejos a lo que tradicionalmente asociamos a la innovación.

La historia es así: había tomado un trabajo nuevo y el desafío era tan claro como difícil. El CEO me lo dijo sin vueltas, en la entrevista: “Te voy a medir por cuánto lográs que las otras personas innoven en lo que hacen. Y ya sabés cómo es esto: la mayoría hoy no quieren salir de su zona de confort.”

Traducido: me iban a evaluar por el comportamiento de personas que no me reportaban a mí Incluso, muchas de ellas tenían cargos bastante más altos que el mío. Mi trabajo era lograr que empezaran a crear nuevos proyectos, nuevos productos y nuevas formas de hacer las cosas.

No era un desafío fácil. Pero tenía una ventaja: venía de trabajar diseñando programas de innovación dentro del sector público y, antes de eso, de estudiar cómo el cerebro realmente aprende habilidades en el mundo de la neurorrehabilitación. Ámbitos complejos, donde hay que hacer mucho, y casi sin recursos.

Al comenzar, había algo que tenía muy claro: las personas no se vuelven innovadoras porque un nuevo gerente aparezca un lunes diciendo “a partir de ahora necesitamos más ideas”. No importa cuantos post- its, workshops, pizarras o nombres “fancy” digas en tu discurso.

Un director me lo dejó muy en claro apenas comenzaba. “Yo no creo en esos talleres de post its y cosas así. Nos hacen perder el tiempo”.

Intenté escuchar que había detrás de esa frase. Y mi intuición señalaba hacia otro lado: la frustración se leía entre líneas.

Muy temprano en mi carrera entendí que el comportamiento humano rara vez cambia sólo por motivación o voluntades individuales. Cambia cuando cambia el contexto en el que las personas trabajan, aprenden y deciden.

La cuestión es la siguiente: el cerebro humano no es ni racional, ni emocional. La realidad es que somos profundamente sociales y contextuales.

Entonces, si trabajás en un entorno donde las nuevas ideas son escuchadas; donde hay tiempo para explorar; y donde experimentar no se castiga; es mucho más probable que aparezcan conductas innovadoras.

Por eso, cuando tuve que presentar un plan, decidí no empezar por las metodologías. Después de un diagnóstico rápido, identifiqué las variables del sistema que realmente podíamos modificar. Nos enfocamos en cinco aspectos concretos del contexto que sí estaban bajo nuestro control, y diseñamos un plan para que innovar dejara de depender de la buena voluntad de personas remando contra la corriente.

No fue fácil. Costó muchísimo. Pero se lograron resultados. Y mirando hacia atrás, la razón por la que funcionó fue simple: no organizamos sólo capacitaciones. No hicimos la clásica “Semana de la Innovación”. No creímos que una certificación o una metodología, por sí solas, iban a cambiar la forma de trabajar de cientos de personas.

Hicimos “acupuntura”, y trabajamos sobre el contexto entero. Estrategia, procesos, capacitación, cultura, recursos. Todos los elementos del sistema.

Con los años entendí algo que hoy sigo viendo en empresas de todos los tamaños: el problema casi nunca es que las personas no quieran innovar.

El problema es que les estamos pidiendo jugar un deporte que nadie nos enseñó.

Imaginá que alguien te dice que desde mañana vas a jugar al hockey. Nunca viste un partido completo. No conocés las reglas ni las posiciones. No sabés cuándo atacar, cuándo defender, ni cómo se entrena. Y aun así, al final del trimestre te evalúan por los resultados.

Suena absurdo… ¿No? Y sin embargo, es exactamente lo que hacemos todos los días con la innovación en el mundo de las organizaciones

Les pedimos a las personas que innoven, pero no les damos tiempo. Les pedimos ideas distintas, pero castigamos el error. Les pedimos creatividad, pero rechazamos casi todo lo que se sale del camino conocido. Les pedimos transformación, mientras mantenemos las mismas reglas de siempre.

Después de un tiempo, fundé The Human Lab Consulting, y empecé a acompañar a líderes que enfrentaban ese mismo desafío desde distintos lugares. Ahí confirmé que cada organización tiene problemas diferentes, pero casi todas comparten la misma pregunta: ¿cómo construimos un sistema donde innovar deje de depender de una o dos personas excepcionales?

Con el tiempo fui sumando disciplinas. Hice una maestría en investigación en neurociencias, para sumar análisis de datos lal estudio de las habilidades humanas. Una beca tdonde pude aprender como funcionan los principales ecosistemas de innovación del mundo. Y en paralelo, la inteligencia artificial empezó a cambiar las reglas a una velocidad que muy pocas organizaciones estaban listas para procesar.

Porque esto es lo nuevo, y lo más importante: la IA no cambió solo las herramientas del juego. Cambió el juego.

Cambiaron la velocidad, las reglas, las ventajas competitivas, las habilidades que hacen falta. Y, sobre todo, nos subió a todos a una cancha, hayamos entrenado o no.

Ya no es un deporte para unos pocos entusiastas de la innovación: es un partido que empezó para todos, al mismo tiempo. Querer seguir jugando como antes es, probablemente, el mayor riesgo de esta década. Porque los que más jugo y oportunidades le van a poder sacar a todas las nuevas tecnologías que están saliendo hoy al mercado.

Son los que realmente entendieron de que se trata el antiguo deporte de la innovación.

Fue en ese contexto, que el año pasado, en el medio de tanta vorágine. Me di cuenta que era mi propia hora de sentarme a innovar. Así que frené a hacerme una pregunta: ¿cómo quiero aportar valor, en esta nueva era de la transformación tecnológica?

La respuesta terminó siendo doble. Por un lado, quiero usar todo mi conocimiento para desarrollar tecnologías que aumenten las capacidades humanas en lugar de reemplazarlas.

Por otro, hacer que aprender a innovar deje de ser un conocimiento reservado sólo para las grandes corporaciones. Y pueda llegar a muchas más personas.

Así nació The Human Lab Academy. Me propuse una meta: no armar sólo un catálogo de cursos. Sino, construir un lugar donde cualquiera pudiera aprender este nuevo deporte.

Empecé el año pasado a organizar mucho del conocimiento que ya tenía, en distintos programas aplicados para entender cómo innovar en equipos y negocios. El primero, ABC de Innovación en Equipos y Negocios, se estrena este viernes 31 de julio, y reúne muchos de los conceptos claves que me hubiera encantado tener cuando empecé.

Por otro, Frontiers Lab: una comunidad online de Innovación, donde exploramos juntos qué significan estos cambios para nuestro trabajo y nuestros negocios, a través de encuentros virtuales. Porque aprender un deporte no termina el día que entendés las reglas: ahí, recién, empieza el entrenamiento.

Y si el deporte cambia todos los meses (como está pasando ahora), entrenar en comunidad deja de ser un lujo. Sino, una manera de poder digerir y comprender realmente, lo que estos cambios significan en nuestro metro cuadrado.

Creo que hacía mucho quería construir algo así. Tal vez necesitaba acumular suficiente experiencia para animarme a dar el próximo paso. He enseñado temas de innovación en las mejores universidades de mi país: pero había algo más que todavía no estaba logrando desbloquear. Tal vez, necesitaba que el mundo cambiara lo suficiente como para que quedara claro que aprender a innovar ya no es una habilidad “linda” para tener. Sino algo clave, para el mundo que está comenzando.

Si trabajás en una organización, cada vez te van a pedir diseñar más cosas nuevas. Si tenés un negocio propio, vas a necesitar innovar mucho más rápido que hace cinco años. Y si tu carrera recién empieza, hay una buena chance de que termines creando productos, servicios o proyectos que hoy todavía no existen.

Por eso creo que la innovación no es un talento reservado a algunas personas. Donde solamente las empresas “tecnológicas” necesitan aprender a hacer. Sino, que se convierte en el nuevo deporte que todos necesitamos saber jugar.

Y como todo deporte, primero se necesita conocer las reglas. Después se aprende la técnica, la estrategia, la cultura. Se entrena con otros. Se practica muchas veces. Uno se equivoca. Mejora.

A nadie le pedimos que juegue un partido de un deporte que nunca aprendió. Tal vez ya sea hora de dejar de hacerlo también en el trabajo, justo ahora que la IA nos subió a todos a la cancha.

Si te interesa empezar a aprender este deporte, me encantaría recibirte en alguno de los programas de The Human Lab Academy.

Y si no, al menos te dejo una pregunta, y un consejo, para empezar la semana:

¿Qué necesitás entrenar hoy para jugar mejor este deporte que ya empezó de la Innovación?

Y una vez que lo sepas… Buscá un grupo de colegas. De pares. Amigos. O incluso, de personas que no tengan mucho que ver con tu trabajo de todos los días. Pero sumate a als conversaciones. Explorá con ellos, cuáles son todos los cambios que se están viniendo, y que nuevas oportunidades empiezan a parecer en el horizonte.

Buscá tu equipo para entrenar en equipo. Que la mejor innovación, siempre es la que se construye con otros.

¡Gracias por llegar hasta acá!

Si este artículo te hizo pensar, me encantaría leerte. Podés compartirlo o dejar tu mirada en los comentarios. Muchas de las mejores conversaciones empiezan ahí.

Y si querés seguir profundizando estos temas, te invito a conocer los distintos espacios que creamos desde The Human Lab:

  • Frontiers Lab → nuestra comunidad de innovación, con encuentros mensuales, recursos y conversaciones para entender cómo cambian el trabajo, la IA y los negocios.

  • The Human Lab Academy → cursos prácticos para desarrollar habilidades de innovación y aprender a convertir ideas en proyectos.

  • The Human Lab Consulting → acompañamos a empresas y organizaciones a diseñar capacidades de innovación, IA y desarrollo de habilidades.

También podés encontrarme en otras redes como @sofiageyer.innovacion o acá, donde comparto ideas, investigaciones y aprendizajes sobre innovación, neurociencias e inteligencia artificial.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

Compartir

Deja un comentario

Sin posts

Read the original on sofiageyer.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.