Es una decisión correcta y lógica. La transmisión del hantavirus, desde los roedores y a través de contacto estrecho y vía respiratoria entre humanos, se puede controlar perfectamente al encontrarse confinado en el barco y con la preparación técnica de nuestro país, a diferencia de Cabo Verde. Los pasajeros y tripulación del barco tienen todo el derecho a ser tratados y controlados de la forma adecuada. No hay un tratamiento específico ni vacuna para este virus, sino que se deben usar medidas de control epidemiológico de los pasajeros, para lo que estamos perfectamente preparados.

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