Una investigación ha analizado el discurso relacionado con deepfakes en Twitter en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, estudiando casi 5.000 tuits relacionados con estos vídeos. Los deepfakes son medios sintéticos que mezclan un vídeo original con contenido generado por una inteligencia artificial, a menudo con el fin de imitar a una persona. La investigación, publicada en PLoS…
Una investigación realizada con casi 300 participantes de Reino Unido y Malta reveló que estos presentaban emociones más positivas, una predisposición a ayudar y menos prejuicios hacia solicitantes de asilo ucranianos en comparación con refugiados sirios o somalíes. Según la autora, cuyo estudio se publica en PLOS ONE, esto se explica porque “la amenaza percibida y las emociones negativas…
Un estudio estima que el gasto de energía en los hogares ha subido entre un 62,6 y un 112,9 % en 2022, después del conflicto entre Rusia y Ucrania, un incremento de 2,7 a 4,8 % de sus gastos totales. El análisis, publicado en Nature Energy , advierte de que este aumento podría llevar a entre 78 y 141 millones de personas en el mundo hacia la pobreza extrema.
La actual crisis climática no solo nos deja un invierno históricamente cálido y una década de temperaturas récord, sino que se solapa con una crisis energética casi sin precedentes. Garantizar el suministro energético de forma sostenible es hoy un reto en el que la guerra en Ucrania riza el rizo de la complejidad.
Casi tres millones y medio de personas ucranianas han abandonado su país; la mitad son niños y niñas. Garantizar su bienestar físico es una prioridad, pero no podemos olvidar el efecto que la guerra puede tener sobre la salud mental infantil.
La nave espacial europea que debía investigar si Marte albergó vida en el pasado ya no volará. El satélite que debía estudiar la energía oscura del universo se retrasa y un telescopio robótico en el Observatorio del Teide deja de funcionar. Europa dedicaba decenas de millones de euros a la colaboración científica con Rusia. Pero ya no.
Hoy en día la Estación Espacial Internacional (ISS) depende completamente de Rusia para mantenerse en órbita. Las naves de Space X, que contrata la NASA, transportan astronautas pero no pueden impulsar a la ISS para que mantenga su altura. Se espera que sí pueda hacerlo una nueva nave americana, Cygnus, que ya ha realizado con éxito un test de propulsión.