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Bienvenida a este episodio número uno. Hoy voy a hablarte de algo que me parece muy curioso y es que hay mujeres que lo ven todo clarísimo justo hasta que llega el momento importante. Y ahí es cuando se lían. Saben perfectamente lo que tienen que hacer y pueden hacerlo, pero es como si de repente se les reseteara el cerebro y ya no pudieran pensar igual. No sé si te ha pasado eso de que estás ahí sola y dices esto está clarísimo, sé lo que tengo que decir, voy a hacer esto.
Y luego llega la reunión o la conversación o el momento de tomar esa decisión importante y entonces empiezas a pensar de una manera totalmente distinta. Tu mente te dice, igual no es para tanto, a ver si estás exagerando, va a ser mejor si lo digo de otra manera, igual no es el momento.
Y al final haces mucho menos de lo que pensabas. O lo haces a medias. O bueno, directamente no haces nada, que esto también pasa. Y te quedas con esa sensación de, pero si lo tenía clarísimo, ¿qué es lo que ha pasado? Bueno, voy a hablarte de una cosa importante. No es solo que no hayas dicho algo que querías decir. Es que sabes que lo has visto claro y aún así no lo has hecho.
Y el problema que genera esto es que te desgasta. Y te desgasta mucho más de lo que parece. Porque no es solo que lo hagas esta vez. Es que se convierte en un patrón y te pasa una vez y otra y otra. Y poquito a poco el resultado es que confíes mucho menos en ti. Así que vamos a la clave ahora.
¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué lo tenía yo clarísimo y aún así no me ha salido? Bueno, lo que pasa es algo bastante simple y no es que hayas perdido la claridad, es que ya no estás pensando desde el mismo lugar. Antes, al principio, cuando lo tenías clarísimo, estabas usando tu propio criterio interno y cuando de repente llega el momento en que no lo dices, lo dices diferente o lo dices mal, Es porque estás pensando desde el miedo. Y lo malo que tiene el miedo es que no siempre te das cuenta de que tienes miedo. O sea, no estás pensando, uy, tengo miedo. No, no. Lo que notas es que le das muchas vueltas a las cosas, que tienes sí o sí que hacerlo perfecto, que piensas que necesitas más información.
Que de repente te llega la idea de, uy, es que no quiero incomodar a los demás. O que dices, mejor espero un poquito más. Y claro, ¿cuál es el problema? Que desde fuera, esto hace que parezcas una buena profesional porque estás siendo muy prudente. Pero en realidad lo que estás haciendo es protegerte. Te voy a poner un caso, un ejemplo súper típico. Tienes que decir alguna cosa en la reunión. Tú ya lo has pensado, lo tienes claro.
Sabes incluso cómo vas a decirlo. Y empieza la reunión y mientras los demás hablan, tú sigues teniéndolo muy clarito. Y llega el momento en que podrías intervenir y de repente tu mente te dice, les va a sentar mal.
Cuidadito que igual no es el momento hay mejor dilo luego o espera que ver a ver qué dicen los demás primero vamos a dejar que hablen los demás y luego ya tú y al final qué pasa pues que no lo dices porque ya no estás pensando en lo que querías decir sino que estás pensando en lo que puede pasar si lo dices y claro tu mente te dice peligro no digas nada O te dice, bueno, dilo, pero más bajito. Y ahí es cuando lo que estás diciendo no sirve para nada, porque lo estás quitando tu misma valor. O lo explicas tanto y le das tantas vueltas que al final la gente se pierde y impacto es cero.
Y cuando terminas la reunión, te quedas con ese pensamiento de, bueno, tampoco era tan importante, ya lo diré en otro momento, igual ha estado bien así. Y todo por justificarte que esa película que te has montado estaba ahí para protegerte y justificarte que lo has hecho bien. Pero tú por dentro sabes que no. Y se te queda clavado dentro. Y lo peor para mí no es eso. Lo peor es que la vez siguiente te va a costar más.
Quiero que tengas una idea clara porque esto es clave. Callarte en una reunión, en una conversación o en cualquier otro sitio donde tenías que hablar no es algo neutro. Cada vez que te callas, cada vez que no dices algo que sabes que tendrías que decir, eres tú la que se está dejando de tomar en serio, no ya los demás. Y esto, cuidado, porque afecta a la autoestima directamente. Cada vez que pasa esto vas bajando escalones. Cada vez tu autoestima está...

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