Esta semana fui al cine a ver La Odisea de Nolan.
Tres horas de guerra, llanto, sufrimiento, y angustia como pocas.
Las expectativas eran altas porque piensa que yo debo de pertenecer al 1% de la población que estudió griego clásico y encima lo amó:
En su día no solo leímos La Odisea, sino que tradujimos sus pasajes, los recitamos tocando el suelo como los Rabdos.
Piensa que yo quería ser filóloga antes de querer ser psicóloga y después no terminar siendo del todo nada de eso.
La cosa es que había escuchado muchas críticas negativas antes de entrar en el cine, pero cuando mi madre me preguntó cuáles eran exactamente una vez salimos, no pude decir una:
«No lo sé, solo sé que había revuelo».
Enormes conclusiones que podemos sacar de todo esto.
Bien, escucha:
El 25 de agosto os voy a enseñar psicología de la venta.
Quiero que aprendas los principios básicos y que los puedas reaplicar una y otra y otra vez.
Que la gente hable de ti —bien, mal: que hablen—, que consigas autoridad en tu campo, que dejes de ser invisible, que ganes mucho más dinero y que tu vida sea simplemente mejor de aquí a siempre.
Nada más y nada menos.
Aquí:
Con amor,
MF
PD: Sobre la película: no entiendo de verdad que haya a quien no pueda gustarle, quien pueda sacarle punta, pero qué sé yo, incluso Oscar Wilde tiene en Amazon sus estrellitas de menos.

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