Mi carrera de base, allá en la prehistoria, fue una Licenciatura en Estudios Internacionales. Me formé leyendo sobre tratados, fronteras y equilibrios de poder, y aunque ya la geopolítica no figura en mi agenda de todos los días, sigue siendo una pasión latente. Lo cuento porque esta semana me crucé con dos notas sobre el Ártico que me dejaron pensando.
¿Qué tiene que ver el Ártico con las industrias creativas? Más de lo que parece. Hace pocos días en Umeå (una ciudad universitaria de 130 mil habitantes en el norte de Suecia), se reunió el Arctic Arts Summit: 700 delegados, 200 actividades, artistas, gestores y ministros de cultura de ocho países. El lema de esta edición no fue “creatividad e innovación” ni ninguna de esas fórmulas amables que abundan en los congresos del sector. Fue “Land, Power, Art”: tierra, poder, arte. Y entre los paneles hubo uno organizado por el propio Ministerio de Cultura sueco con un título que parece salido de la Guerra Fría: Culture in Total Defence, la cultura en la defensa total.
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Ténganme paciencia que se pone interesante. Para entender por qué un ministerio de cultura habla de defensa hay que mirar el tablero. El Ártico dejó de ser esa periferia congelada de la que nadie se acordaba y se convirtió en una de las zonas más disputadas del planeta: el lamentable deshielo abre rutas de navegación nuevas, el subsuelo guarda minerales críticos, y las potencias (Estados Unidos, Rusia, China) mueven más fichas que en el T.E.G. Basta ver la presión de Washington sobre Groenlandia, que hace un año parecía absurda y hoy es un conflicto diplomático bien serio. Cuando un territorio se vuelve estratégico, todo lo que pasa en él se vuelve estratégico. También la cultura. Sobre todo la cultura.
La soberanía tiene dos capas. Una es la dura: bases, barcos, banderas. La otra es la simbólica, la disputa por el sentido: un territorio existe, política y emocionalmente, cuando alguien lo narra. Quien cuenta las historias de un lugar -quien le pone imágenes, música, memoria- ejerce sobre él una forma de presencia que ningún tratado regula. Los países del Ártico lo entendieron y por eso, en Umeå, Canadá financió residencias de artistas indígenas en Sápmi, el territorio ancestral del pueblo sami, para tejer alianzas de largo plazo entre los pueblos del norte circumpolar. La cobertura del encuentro estuvo a cargo del único canal que produce el cien por ciento de su contenido en inuktitut, la lengua de los inuit. Artistas inuit y sami crearon juntos obras de realidad aumentada sobre el vínculo con la tierra. Política exterior por otros medios.
En el otro extremo, la Antártida ofrece, por ahora, un camino alternativo. El Tratado Antártico, firmado en 1959, congeló los reclamos territoriales: mientras esté vigente, ningún país puede reforzar su soberanía por la vía militar o administrativa. ¿Qué queda entonces? La ciencia y la cultura. Varios países desarrollan residencias artísticas durante las campañas de verano, como una forma de establecer su presencia simbólica sin violar ninguna cláusula. Ecuador y Colombia, dos países sin reclamo territorial, tienen proyectos activos en la materia. ¿Y Argentina, el país con la presencia antártica permanente más antigua del mundo? Sostuvo varias iniciativas a lo largo de los años, pero hace más de una década que su programa no da señales de vida. En tiempos de realpolitik, no me hago gran ilusión sobre el sostén a largo plazo de estos tratados. Pero no deja de ser interesante que la cultura sea una de las pocas formas de presencia permitidas.
Si esto funciona para los Estados en los confines del mapa, funciona para cualquier escala. Una provincia que quiere que su interior profundo no se vacíe, una ciudad intermedia que compite por talento e inversión, una marca que quiere pertenecer de verdad a un lugar: todos juegan, sepan o no, el mismo juego de la presencia simbólica. El territorio que no se narra, lo narra otro. O mucho peor: desaparece del imaginario, que es la forma más silenciosa de perderlo.
A eso le dedicamos la edición de hoy: a la cultura como herramienta geopolítica, desde el hielo del Ártico hasta nuestra Antártida, con casos, programas y aprendizajes para traer a casa.
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Seis casos de todo el mundo donde la cultura se cruza con los usos del territorio.
1. 🇨🇳 Arqueología con guardacostas - Mar de China Meridional. China excava naufragios de las dinastías Ming y Qing en las aguas que disputa con media Asia, con buques científicos de última generación y escolta de su guardia costera, que además ahuyenta las investigaciones “no autorizadas” de los vecinos. El objetivo es encontrar más evidencia de que los chinos llegaron y vivieron ahí. 👉 The Diplomat.
2. 🇪🇭 FiSahara - Sáhara Occidental. El único festival internacional de cine del mundo que se celebra en un campo de refugiados: proyecciones al aire libre en los campamentos saharauis de Argelia, más una escuela audiovisual que forma cineastas refugiados para que filmen su propia realidad. El premio mayor es la Camella Blanca, una camella de verdad que se dona a la familia que alojó al equipo ganador. 👉 FiSahara.
3. 🇫🇮 Infraestructura de defensa de usos múltiples - Finlandia. Finlandia mantiene 50.500 refugios subterráneos con capacidad para 4,8 millones de personas. En tiempos de paz se convierten en canchas, espacios culturales, estaciones de metro, salas de juegos. La joya es la pileta de Itäkeskus, en Helsinki, la más grande del mundo construida dentro de un refugio antiaéreo . 👉 thisisFINLAND.
4. 🇳🇿 Whakaata Māori y la soberanía sobre las ondas - Nueva Zelanda. El sistema público maorí combina un canal de televisión, una agencia de financiamiento de contenidos y una red de radios iwi con frecuencias reservadas, fruto de décadas de reclamos ante el Tribunal de Waitangi que reconocieron a la lengua como taonga: un tesoro protegido por el tratado fundacional del país. 👉 Te Māngai Pāho.
5. 🇪🇸 Genalguacil, el pueblo museo - España. Un pueblo de 500 habitantes en la Serranía de Ronda hace encuentros de arte desde 1994: los artistas viven un mes ahí y dejan la obra, que convirtió las calles en museo a cielo abierto. Treinta años después sigue seleccionando artistas. En una época en la que muchos pueblos luchan por sobrevivir a la emigración de sus habitantes, aquí la cultura hace la diferencia. 👉 Genalguacil .
6. 🇫🇷 El Observatoire de l’Espace del CNES - Francia. La agencia espacial francesa tiene su propio programa de residencias artísticas que da acceso a los archivos de la base de lanzamiento de Kourou, experimentos en vuelos parabólicos de gravedad cero y presupuesto para producir y comprar la obra, que pasa a la colección de la agencia. El próximo territorio en disputa no está en la Tierra. 👉 CNES.
Groenlandia: la cultura como línea de defensa
Cuando Trump volvió a insistir con comprar o incluso anexar Groenlandia, los analistas se pusieron a contar barcos, bases y minerales. La respuesta vino, en parte, de la mano de la cultura.
Algo de contexto: 57.000 habitantes, mayoría inuit, sentados sobre los minerales críticos que el mundo se disputa y sobre la nueva ruta ártica. La presión estadounidense aceleró un renacimiento identitario que venía incubándose y que tiene como elementos centrales los tatuajes faciales tradicionales, el kayak y, sobre todo, el kalaallisut, la lengua groenlandesa, que no se habla en ningún otro lugar del planeta.
El cine también hace su parte. Del documental Sumé (la primera película sobre la historia groenlandesa hecha por groenlandeses) a Twice Colonized, la isla construye industria audiovisual propia. Film.gl y Visit Greenland se aliaron para promover películas groenlandesas y atraer rodajes internacionales. Controlar las imágenes permite contarle al mundo la propia historia.
El turismo es otro elemento que entra en el tablero de juego. El 1 de enero de 2025 entró en vigor la primera Ley de Turismo de su historia, con licencias y zonificación. La estrategia es atraer a los visitantes pero en términos groenlandeses.
Frente a la asimetría de poder que plantea Estados Unidos, la soberanía simbólica pesa cada vez más. Uno de los territorios más codiciados del planeta está apostando por su cultura como línea de defensa principal.
Si gestionás una provincia, una ciudad, una institución o una marca con raíz territorial, estás jugando el mismo juego de la presencia simbólica.
1. Narrá tu territorio antes de que lo narre otro. La pregunta para tu proyecto es incómoda pero trascendental: ¿quién está contando hoy tu territorio, tu barrio, tu sector? ¿Los diarios de la capital, los inversores, el algoritmo de TripAdvisor? Hacé el inventario honesto: qué se dice, quién lo dice, qué falta. Si no te narrás, alguien más lo hará por vos.
2. Clasificá la cultura como infraestructura y presupuestala como tal. La palabra que usás para categorizar un gasto decide su suerte en cada recorte: “infraestructura de identidad” o “activo económico medido” son conceptos resilientes. Lo que se mide como esencial se financia como esencial.
3. Encontrá lo que te hace único. Para una ciudad intermedia o una marca, la pregunta es: ¿qué cosa tuya no se hace, no se dice o no se cocina en ningún otro punto del mapa? Empezá por ahí, no por lo que “funciona” en otro lado.
4. No confundas narrar con lavar. La regla que separa la narrativa legítima de la propaganda tiene dos condiciones: transparencia sobre quién paga y agencia real de la comunidad narrada. Si tu relato territorial no resiste esas dos preguntas, no tenés una estrategia cultural sino un problema esperando su escándalo.
En Pulmón Creativo, nuestro Laboratorio de Innovación, ayudamos a empresas, gobiernos e instituciones a pensar distinto a través de la cultura y las industrias creativas. Si te interesa explorar nuevas oportunidades, hablemos.
Noticias, recursos y curiosidades de las industrias creativas
🇦🇺🎓 En Australia, la educación musical genera más dinero que los shows en vivo. El nuevo reporte The Bass Line midió la industria musical australiana y apareció un hallazgo contraintuitivo: el ecosistema de educación musical aporta más valor agregado que la música en vivo. Es un dato interesante para entender el impacto y el alcance de la industria de la música en nuestros países.
🇸🇬🏨 Singapur mete el arte en los hoteles. El National Arts Council firmó un acuerdo de tres años con el grupo inmobiliario UOL y sus hoteles Pan Pacific: obras y performances en propiedades comerciales, literatura singapurense en las habitaciones, plataformas de venta para artistas con discapacidad y hasta conserjes entrenados para conectar huéspedes con la escena artística local. ¡Una iniciativa para copiar!
🇺🇸📚 Tim Ferriss declara la muerte del libro de autoayuda. El autor de The 4-Hour Workweek publicó las ventas de su catálogo completo y abrió el debate sobre el futuro del género. Plantea que antes sus libros eran “tablas de consulta”, y hoy millones prefieren un chatbot que leyó esos libros y responde personalizado en 15 segundos. Como respuesta, Tim Ferriss dice que refiere “escribir para 10.000 personas que cambien de verdad antes que hacer clips para 10 millones que los olvidan en minutos”.
🇦🇷🎟️ La industria del “live experience” vista desde adentro. Recomiendo la edición del newsletter de José Cardelli de la agencia Abrazo dedicada a diseccionar la industria de las experiencias en vivo. Pone en el centro el rol de la dirección creativa, como respuesta al avance de la inteligencia artificial en el sector.
🇰🇷🚀 Corea redefinió qué es “K-culture”. El Ministerio de Cultura amplió la definición oficial de K-culture para incluir K-beauty, K-food y K-fashion, y con la nueva vara las exportaciones culturales de 2025 dieron USD 71.800 millones: tercer puesto entre las industrias coreanas, detrás de los semiconductores y prácticamente empatadas con los autos.
Esta semana participé del lanzamiento de la revista Inspiration Room, una publicación dedicada a la inspiración: las ideas, los procesos y las historias detrás de quienes están transformando la cultura, el diseño, el arte y la gastronomía. Fue en la encantadora librería Le Book Marque, a través de un diálogo con Ximena Díaz Alarcón.
¡Fue otra semana muy intensa en el Club Baikal Creativo! El miércoles cerramos el curso de exportación para creativos y ya nos preparamos para el de estrategia de marca. El jueves tuvimos un caso muy interesante en la Clínica de Proyectos Creativos y ayer vino el genio de Andrés Mayo a conversar sobre su recorrido y sobre los proyectos que tienen entre manos (todos muy innovadores) en Baikal Creativo Abierto.
Se acerca una nueva edición de la querida FED (Feria de Editores) y para celebrar sus 15 añitos esta vez habrá también una super fiesta el 8 de agosto en Vorterix. Yo ya estoy muy manija. Dejo el link para que puedan comprar entradas. Vayan practicando los prohibidos y ahí nos vemos.
¡Hola! Gracias por estar de ese lado de la pantalla. Te invito a que dejes acá comentarios, preguntas, críticas y elogios desmesurados.
Hoy de regalo de despedida traigo un autobombo descarado. Estuve esta semana invitado a Infobae en Vivo para conversar sobre la economía de la experiencia y quería compartirles el video de la charla. Gracias a Rosendo por la invitación. La pasé muy bien.

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