Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Palabra de Dios. Evangelio según San Juan, capítulo 6, versículos 16 al 21, que lleva por título, según la versión Reina Valera 1960, Jesús camina sobre el agua. Dice la palabra del Señor Jesús. Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro y Jesús no había venido a ellos y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. Cuando habían remado como 25 a 30 estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca y tuvieron miedo. Mas él les dijo, yo soy, no temáis. Ellos entonces, con gusto, le recibieron en la barca, la cual llegó enseguida a la tierra a donde iban. La versión también la tenemos en Marcos capítulo 6 y en Mateo capítulo 14, de este mismo gran milagro que estudiaremos hoy. Dice Marcos, por ejemplo, capítulo 6, versículos 45 al 52. Enseguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Bethsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedidos, se fue al monte a orar.
Y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos andando sobre el mar y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron, porque todos le veían y se turbaron. Pero enseguida habló con ellos y les dijo, tened ánimo, yo soy, no temáis. Y subió a ellos en la barca y se calmó el viento. Y ellos se asombraron en gran manera y se maravillaban, porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. Esta misma historia también la cuenta Mateo en el capítulo 14 de los versículos 22 al 33. Dice Mateo, enseguida Jesús hizo a su discípulo entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte, y cuando llegó la noche estaba allí solo, y ya la barca estaba en medio del mar azotada por las olas, porque el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar, y los discípulos viéndole andar sobre el mar se turbaron diciendo, ¡un fantasma! Y dieron voces de miedo, pero enseguida Jesús les habló diciendo, tened ánimo, yo soy, no temáis. Entonces le respondió Pedro y dijo, Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo, ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo. Y comenzando a hundirse, dio voces diciendo, Señor, sálvame. Al momento Jesús, extendiendo la mano, hació de él y le dijo, hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento, entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo, verdaderamente eres hijo de Dios. El episodio en el cual Jesús camina sobre el agua constituye, hermanos queridos, la quinta señal que Juan relata en su Evangelio con el fin de demostrar a sus lectores que Jesús es el Mesías esperado por siglos, el profeta anunciado por Moisés, el Hijo de Dios.
Este milagro imposible para el hombre prueba la Deidad del Señor Jesús al demostrar su soberanía sobre las leyes de la naturaleza, que Él está sobre la materia creada. la cual domina perfectamente como su creador. Esta es una de las historias más fascinantes, más maravillosas de este evangelio y nos resultará más maravillosa entre más investigamos los detalles del cual Juan, este pescador avesado, fue un testigo privilegiado y que de seguro nunca olvidó y se lo contó a miles de personas en todos sus años posteriores. Recordemos que Jesús les acababa de dar de comer a 5.000 hombres hasta saciarlos con pan y pescado. Frente a este poderoso y multitudinario milagro, ellos lo querían hacer rey, el pueblo. Y Jesús, como Dios omnisciente, conociendo los planes del pueblo, despachó inmediatamente a su discípulo a la otra orilla en la barca y él despachó a la gente y subió solo al monte a orar. Después de un día lleno de éxito y gran milagro, fíjense ustedes, el Señor se dedicó a orar. Sigamos su ejemplo y no olvidemos de comunicarnos con...

Comments
Nothing yet. Say the first thing.
Sign in to join the conversation.