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Predicas IBC · Jul 19, 2026

Celebrando la intimidad parte 1 - Pr. Narciso Nadal

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Amados, Dios les guarde. ¿Qué tal? ¿Cómo estamos? ¿Están alentados? Alentaditos de alguna, decían los viejos de antes, ¿no? Alentaditos de alguna. Hermanos, yo soy malo con los protocolos. Los pastores que tienen que decir, les mandamos saludos de los hermanos de allá. Y una serie de cosas que dicen que yo no me las sé, yo soy malo. O sea, que ustedes me perdonan. Todo lo que ustedes saben que iba a ir, imagínense que yo lo dije. Y vamos de una vez aquí a lo que vamos a hablar. Miren, como usted ve aquí, es una conferencia. De hecho, su pastor de Acuña me habló. a principio de año para ver si yo leí esta conferencia que yo le iba a hablar a ustedes pero me coincidía con otra conferencia que tengo con otra iglesia y después el hermano Elia me llama para hablarle yo no, pues lo que vamos a hacer es que vamos racionalizándole la conferencia yo le voy a dar ahora la primera parte por eso dice uno ahí y después más para adelante damos las otras damos la dos y la tres y todas las que ustedes quieran sobre este tema pero Sí, sí, pero comenzamos ya con la primera, aquí le vamos dando la primera parte.

Y en este caso, vamos a hablar del sentido limitado de la intimidad y específicamente en esta primera sesión vamos a ver una perspectiva general de la sexualidad en el matrimonio. Tenemos como texto base para esta conferencia Proverbios 5, 18 al 19, que dice, sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud. Como sierva amada y graciosa gacela, sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre. Y quiero introducir este tema leyéndole un extracto de este librito. Esto fue un librito que creó esta señora Ruth Smithers. Ella era esposa del reverendo Smithers, como usted ve ahí, en los 1800, finales del 1800. Ella escribió... Ella escribió este instrucción y consejo para la joven novia sobre la conducta y el procedimiento de las relaciones íntimas y personales del estado matrimonial para la mayor santidad espiritual de este santísimo sacramento y la gloria de Dios. Y oiga lo que ella dice.

Esto es solo un extracto del panfleto. Ella dice a la joven sensible que ha tenido los beneficios de una educación adecuada. El día de la boda es, irónicamente, el día más feliz y aterrador de su vida. En el lado positivo está la boda en sí, en la que la novia es la atracción central en una ceremonia hermosa e inspiradora, simbolizando su triunfo al asegurar un hombre para satisfacer todas sus necesidades por el resto de su vida. En el lado negativo está la noche de bodas, durante la cual la novia debe pagar el precio, por así decirlo, enfrentándose por primera vez a la terrible experiencia del sexo. Llegados a este punto, querido lector, permítame conceder una verdad impactante. Algunas mujeres jóvenes realmente anticipan la prueba de la noche de bodas con curiosidad y placer. Cuidado con esa actitud. Un esposo egoísta y sensual puede aprovecharse fácilmente de una novia así. Una regla cardinal del matrimonio nunca debe ser olvidada. Dar poco. dar rara vez y sobre todo dar a regañadientes.

De lo contrario, lo que podría haber sido un matrimonio adecuado se convertiría en una orgía de lujuria sexual. Por otro lado, el terror de la novia no tiene que ser extremo, mientras que el sexo es, en el mejor de los casos, repugnante y en el peor, bastante doloroso, tiene que ser soportado. Y lo ha sido por las mujeres desde el principio de los tiempos y es compensado por el hogar monógamo y por los hijos producidos a través de él. Es inútil en la mayoría de los casos que la novia convenza al novio de que renuncia a las insinuaciones sexuales. Si bien el esposo ideal sería uno que se acercara a su novia solo a petición de ella y solo con el propósito de engendrar descendencia. Sin embargo, tal nobleza. Tal nobleza y generosidad no se puede esperar del hombre promedio. La mayoría de los hombres, si no se les negara, exigirían sexo casi todos los días. La novia sabia permitirá un máximo de dos experiencias sexuales breves semanales durante los primeros meses del matrimonio. A medida que pasa el tiempo, debe hacer todo lo posible para reducir esta frecuencia.

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