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Popcasting · Jul 4, 2026

Popcasting514

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Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.

Y y y y y y Bienvenidos a Popcasting, en lo que va a ser nuestro primer especial de verano de este año 2026. Serán seis programas dedicados a los seis home tapings que la revista Mojo publicó a lo largo de 1996. Y el primero de todos apareció en este número 27, febrero de 1996, con el título Lonesome and Blue, es decir, solitario y triste, dedicado a los cantautores. En especiales anteriores, el formato es el siguiente. Yo grabo la cinta de 90 minutos en cuestión, fabrico una portada usando el artwork que acompaña al artículo y vamos oyendo cada canción junto a la lectura de comentarios que escribió sobre cada una de ellas la persona encargada de hacer la selección, que en este caso fue... Curiosamente, Blading Butcher, un fotógrafo que trabajó mucho en los 80 y 90 para el NME y que también es el fotógrafo de cabecera de Nick Cave. En las redes de podcasting, esto es Blue Sky e Instagram, subiré fotos de las páginas de Mojo, donde sale todo esto, y también fotos de la cinta que he grabado para la ocasión.

En fin, empezamos pues leyendo la entradilla, después ya el texto introductorio y por último... Empezaron a sonar las canciones tras cada comentario correspondiente. Allá vamos. Querido yo, ay de mí. Atenta y hastiadamente, yo. Ah, las amargas alegrías de la introspección. Y si la vida tiene que ser triste, pues que haya una guitarra recién afinada a mano. Bledding Butcher rinde homenaje a los reyes y reinas trovadores de la guardia bohemia y recopila la cinta de 90 de cantautores definitiva. Por muy categórico que suene, como descripción profesional, cantautor resulta incompleto. No se aplica, o al menos no se aplicaba en un principio, a Cole Porter, Chuck Berry, Roy Orbison o Declan McManus. Aunque todos ellos componían sus propias canciones y las interpretaban, ninguno de ellos cumple los requisitos para optar a ese dudoso título.

El término se refiere a un grupo concreto de intérpretes, aquellos que causaron mayor impacto a medida que los años 60 llegaban a su fin. El auténtico cantautor es un fenómeno histórico. Los años 60 fueron una época dorada de efervescencia cultural. El movimiento juvenil, que en un principio fue una respuesta a la autoridad de los años 50, había adquirido una conciencia de su propio destino. Era el momento propicio para el amor, la paz, la expansión de la mente, los estilos de vida alternativos, la conciencia global y la política radical. Los músicos de pop, esos legisladores no reconocidos de los últimos 40 años, vieron su oportunidad y aprovecharon ese día maravilloso. Con palabras y música expresaron la sed de cambio mediante un programa de experimentación sin límites que alcabó su apogeo en el Festival de Woodstock de 1969. Por supuesto, ese optimismo sin límites no podía mantenerse indefinidamente.

En cuestión de semanas, los sueños más extravagantes de la generación de Woodstock se hicieron añicos de la forma más irrevocable. Tras Altamont y Manson, ya no era posible creer en la llegada de la utopía. La promoción incansable de una era de acuario que estaba por llegar se reveló como un mito deliberado. Estos acontecimientos provocaron un retroceso generalizado de la esfera pública y de la retórica pomposa. De hecho, el proceso había comenzado discretamente mucho antes, cuando Bob Dylan, en cuyo honor se eligió el emplazamiento del Aquariano Festival, pero quien con cautela se negó a aparecer, había rechazado el papel de portavoz de la generación de Woodstock. Rompiendo con las tendencias como siempre, Dylan había evitado, desde su accidente en 1966, todo tipo de grandilocuencia. A pesar de que se lanzaron a llenar el vacío dejado por su abdicación, los cantautores siguieron su ejemplo musical. Casi sin excepción, se decantaron

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