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Pobre Millennial · Aug 14, 2026

Cuándo comprar una tesorera de Bitcoin

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Pobre Millenial · Pobre Millennial

En octubre de 2025 compré 16.000 dólares en acciones comunes de Strive.

En mi cabeza no estaba comprando una pequeña compañía cotizada ni una gestora de activos que acababa de transformarse, estaba comprando una tesorera de Bitcoin. Una empresa que pretendía utilizar los mercados de capitales para acumular Bitcoin, aumentar los BTC por acción y ofrecer al accionista una especie de exposición amplificada al activo.

La tesis parecía bastante sencilla, si creo que Bitcoin va a subir durante los próximos años y Strive consigue aumentar sus Bitcoin por acción, el common debería hacerlo todavía mejor.

Después llegó la realidad.

La cotización empezó a caer, la compañía ejecutó un reverse split de una acción nueva por cada veinte antiguas y mi posición a día de hoy acumulaa un drawdown del 41%. Sobre una inversión inicial de 16.000 dólares, eso equivale a ver desaparecer temporalmente unos 6.550 dólares de la pantalla y esto es ahora, ha sido peor.

El reverse split, por supuesto, no provocó directamente esa pérdida. Veinte acciones pasaron a convertirse en una cuyo precio era veinte veces superior, matemáticamente, mi participación económica seguía siendo la misma. Pero psicológicamente fue otra cosa, fue la confirmación de que había entrado en una estructura de capital todavía en construcción, tremendamente volátil y mucho más compleja de lo que parecía cuando sólo miraba la cantidad de Bitcoin que acumulaba la compañía. El reverse split 1:20 de Strive se hizo efectivo el 6 de febrero de 2026.

Además, cuando compré en octubre, SATA todavía no había empezado a cotizar. La preferente de Strive se lanzó el 10 de noviembre de 2025, de modo que yo había comprado el common antes de que existiera uno de los instrumentos fundamentales sobre los que acabaría apoyándose su estrategia de financiación.

No digo esto para hacerme la víctima. Nadie me obligó a comprar y, cuando uno invierte en una compañía de este tipo, tiene que asumir que puede equivocarse.

Pero aquel drawdown me obligó a hacerme una pregunta que probablemente debería haberme hecho antes de entrar:

¿Cuándo es realmente un buen momento para comprar el common de una tesorera de Bitcoin?

Llevo meses intentando responderla y mi conclusión es que la pregunta no puede resolverse mirando únicamente el precio de Bitcoin.

Tampoco basta con decir que una tesorera está barata porque ha caído mucho.

Ni siquiera basta con calcular cuántos Bitcoin tiene por acción.

Para saber cuándo comprar una tesorera hay que entender tres variables que están conectadas entre sí:

  1. El momento en el que se encuentra Bitcoin.

  2. El comportamiento de las acciones preferentes de la compañía respecto a los 100 dólares.

  3. La valoración del common respecto al Bitcoin neto que realmente corresponde al accionista común.

Y, sobre todo, hay que entender en qué orden se están moviendo esas tres variables.

Una tesorera de Bitcoin no es un ETF de Bitcoin.

Cuando compro un ETF spot, el objetivo del vehículo es seguir de la forma más cercana posible el precio del activo subyacente. La estructura tiene sus comisiones y sus particularidades, pero la relación entre lo que compro y el Bitcoin que hay detrás es relativamente directa.

Cuando compro el common de una tesorera, estoy comprando algo completamente distinto.

Estoy comprando la parte residual de una estructura empresarial.

Por delante del common pueden existir:

  • Deuda.

  • Bonos convertibles.

  • Acciones preferentes.

  • Dividendos acumulativos.

  • Gastos operativos.

  • Obligaciones fiscales.

  • Costes de financiación.

  • Posible dilución futura.

El accionista común es el último de la fila.

Eso no significa necesariamente que sea el que peor rentabilidad va a obtener. De hecho, si la máquina de financiación funciona, el common puede ser la parte más explosiva de toda la estructura.

La empresa puede emitir acciones comunes por encima del valor de sus Bitcoin, emitir preferentes en condiciones favorables, captar capital y comprar más Bitcoin. Si consigue aumentar el Bitcoin neto por acción, el common puede beneficiarse de una especie de efecto compuesto.

Pero ese mismo mecanismo también funciona al revés.

Cuando el mercado deja de conceder una prima a la compañía, el mNAV se comprime. Cuando las preferentes empiezan a cotizar con fuertes descuentos, la financiación se encarece. Cuando el common cae demasiado, emitir nuevas acciones puede dejar de ser acrecitivo y cuando Bitcoin baja con fuerza, los pasivos que están por delante del accionista común pesan cada vez más sobre el valor residual.

Strategy reconoce expresamente que sus métricas de Bitcoin por acción pueden aumentar aunque también estén aumentando las reclamaciones senior. Por eso su metodología actual de Net Bitcoin y mNAV descuenta deuda y preferentes que están por delante del common. La propia compañía advierte de que las preferentes exigen dividendos perpetuos y de que sus métricas no equivalen a una valoración tradicional ni a lo que recibiría realmente el accionista en una liquidación.

Por eso una tesorera puede comportarse de formas que, a primera vista, parecen absurdas:

  • Bitcoin puede subir y el common puede bajar.

  • Bitcoin puede quedarse plano y el common puede subir mucho.

  • Bitcoin puede caer un 20% y el common desplomarse un 50%.

  • La empresa puede anunciar una compra enorme de Bitcoin y destruir valor por acción si la financiación utilizada ha sido demasiado cara.

  • El common puede parecer barato comparado con el Bitcoin bruto, pero seguir caro después de descontar preferentes, deuda y dilución.

La tesis no puede reducirse a: “Bitcoin va a subir, por tanto compro cualquier tesorera.”

La pregunta correcta es: ¿Qué parte de la estructura quiero comprar y en qué fase del ciclo de financiación se encuentra la compañía?

No utilizaría el precio absoluto de Bitcoin.

Decir que Bitcoin está barato a 60.000 dólares o caro a 100.000 dólares no sirve de mucho sin contexto. Lo que me interesa es saber a qué distancia está del máximo del ciclo y si continúa haciendo nuevos mínimos.

La fórmula más sencilla es:

Drawdown de Bitcoin = precio actual / máximo histórico − 1

A fecha de este análisis, Bitcoin cotiza cerca de 63.184 dólares. Su máximo histórico se situó en 126.223 dólares en octubre de 2025, por lo que el drawdown ronda el 50%.

Como marco provisional, yo separaría las fases de esta manera:

La última parte es la más importante.

Bitcoin puede estar un 50% por debajo de máximos y una tesorera seguir sin ser comprable.

Si la preferente está colapsando, la compañía pierde acceso a los mercados de capitales y el common continúa destruyendo valor por acción, la caída de Bitcoin no es todavía una oportunidad, de hecho puede ser el principio de un problema mayor.

El precio deprimido del activo subyacente es una condición necesaria para encontrar una gran asimetría, pero no es una condición suficiente.

Aquí aparece la variable que más he tardado en entender.

STRC y SATA están diseñadas alrededor de un stated amount de 100 dólares. Cuando hablo de “par” en este artículo me refiero a esos 100 dólares, no al par value societario, que es una cifra contable distinta y mucho menor.

STRC, la preferente variable de Strategy, acumula dividendos sobre un stated amount de 100 dólares. La compañía tiene la intención de ajustar el dividendo para que la cotización se mantenga cerca de ese nivel. Strategy ha concretado posteriormente que su objetivo es que STRC cotice aproximadamente entre 99 y 100 dólares. A fecha de este análisis, el dividendo anualizado de STRC es del 12%.

SATA sigue una lógica similar. Strive estrechó su rango objetivo hasta 99-101 dólares y comunicó que no tenía intención de emitir nuevas SATA por debajo de 100 dólares. A fecha de este análisis, SATA paga una tasa anualizada del 13%, distribuida cada día hábil.

Esto convierte a las preferentes en algo más que un producto de renta.

Son un termómetro del mercado de financiación de la tesorera.

Cuando STRC o SATA cotizan cerca de 100 dólares, el mercado está aceptando financiar a la compañía aproximadamente en las condiciones que busca el emisor.

Cuando cotizan a 95, el mercado empieza a exigir una rentabilidad algo mayor.

Cuando cotizan a 90, existe un estrés evidente.

Y cuando caen a 80 o 75, el mercado está diciendo que el dividendo anunciado no es suficiente para compensar el riesgo percibido, la iliquidez o la pérdida de confianza en la estructura.

No es una medida perfecta de riesgo de crédito. El precio también puede verse afectado por los tipos de interés, la liquidez, ventas forzadas, cuestiones fiscales y movimientos generales del mercado. Pero, al estar diseñadas expresamente para orbitar alrededor de los 100 dólares, las desviaciones son informativas.

Mi lectura provisional sería esta:

La dirección importa tanto como el precio.

Una preferente a 88 dólares que ayer estaba a 95 y sigue haciendo mínimos no me transmite el mismo mensaje que una preferente a 88 dólares que viene de 75, cuyo emisor ha reforzado la liquidez y que está recuperando niveles.

En el primer caso, el mercado está rompiendo la financiación.

En el segundo, puede estar reparándola.

El precio nominal de la acción común no me dice prácticamente nada.

ASST puede cotizar a 0,60 dólares, ejecutar un reverse split 1:20 y pasar a cotizar a 12 dólares sin que haya cambiado ni un céntimo el valor económico de mi posición.

Por eso ya no quiero decir: “MSTR está barata porque cotiza a 95 dólares.”

O: “ASST está barata porque ha caído desde 30 hasta 12 dólares.”

Quiero saber cuánto estoy pagando por el Bitcoin neto que corresponde al common.

La idea simplificada sería:

Bitcoin neto atribuible al common = valor del Bitcoin + caja y activos líquidos − deuda − reclamaciones preferentes − otros pasivos

Después:

Bitcoin neto por acción = Bitcoin neto atribuible al common / acciones comunes diluidas

Y finalmente:

mNAV senior-adjusted = precio del common / Bitcoin neto por acción

Strategy utiliza actualmente una metodología parecida. Su mNAV divide el precio de MSTR por el Net Bitcoin por acción después de descontar determinadas reclamaciones senior y añadir su reserva de dólares. La compañía también aclara que este mNAV no es un NAV tradicional y que, antes del 23 de julio de 2026, utilizaba una definición diferente.

Como referencia personal, utilizaría estos rangos:

No considero estos umbrales una ley matemática.

Son una primera clasificación para obligarme a no comprar únicamente porque me gusta Bitcoin o porque una acción ha caído mucho.

Un mNAV de 1,0x tampoco significa que la inversión no pueda caer otro 50%. Si Bitcoin sigue bajando, si la compañía emite common por debajo de NAV, si aumenta el número de preferentes o si aparecen nuevos pasivos, el valor neto por acción puede continuar deteriorándose.

Pero al menos el mNAV me obliga a mirar lo que realmente hay detrás del ticker.

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Mientras estudiaba todo esto me di cuenta de que las preferentes podían ofrecer una estrategia distinta a la del common.

Cuando compro STRC o SATA por debajo de 100 dólares, puedo obtener dos fuentes de rentabilidad:

  1. El dividendo.

  2. La apreciación del precio si la preferente recupera el stated amount de 100 dólares.

Supongamos una preferente que paga 12 dólares anuales sobre un stated amount de 100 dólares.

Si la compro a 100 dólares, mi rentabilidad corriente es del 12%.

Si la compro a 95 dólares, esos mismos 12 dólares representan una rentabilidad corriente del 12,63%. Además, si vuelve a 100, obtengo una apreciación adicional del 5,26%.

Si la compro a 90 dólares, el dividendo representa un 13,33% sobre mi coste y la recuperación hasta 100 aporta otro 11,11%.

El resultado teórico sería el siguiente:

Esta tabla presupone que el dividendo se mantiene, que se paga durante doce meses y que la preferente vuelve exactamente a 100 dólares al final de ese periodo. No incluye impuestos, divisa, comisiones ni el coste de oportunidad.

No es una previsión, ojo, sirve para entender la asimetría.

Cuanto más descuento existe frente a 100, mayor es la rentabilidad corriente y mayor es la posible apreciación.

El problema es que el riesgo también aumenta.

Una preferente perpetua no es un bono que vaya a devolver obligatoriamente los 100 dólares en una fecha concreta. No existe un vencimiento que fuerce la convergencia.

El emisor pretende mantenerla cerca de 100, pero no garantiza que vaya a conseguirlo. Puede ajustar el dividendo, pero ese ajuste puede ser insuficiente. Puede existir una crisis de liquidez. Bitcoin puede continuar cayendo. El mercado puede perder la confianza en la capacidad de la compañía para financiar los pagos.

Los dividendos son acumulativos según los términos de STRC y SATA, pero siguen dependiendo de la declaración correspondiente y de que existan fondos legalmente disponibles. STRC puede ser amortizada opcionalmente a 101 dólares bajo determinadas condiciones y SATA contempla una amortización opcional a 110 dólares, pero el hecho de que exista esa posibilidad no significa que la compañía vaya a ejercerla cuando resulte más conveniente para el inversor.

Por eso no considero que comprar una preferente a 85 dólares sea automáticamente mejor que comprarla a 95.

A 85 tengo más rentabilidad potencial.

A 95 probablemente tengo mucha más confirmación de que la estructura está funcionando.

Yo prefiero renunciar a una parte del recorrido antes que comprar una preferente que continúa desplomándose sin saber hasta dónde llega el problema.

No quiero comprar a 85 porque antes estaba a 100.

Quiero comprar a 85 o 90 cuando haya señales de que ha dejado de comportarse como algo que va camino de 70.

Mi estrategia no sería promediar a la baja de forma mecánica. Buscaría tres cosas:

  • La primera es que el balance de la compañía siga siendo capaz de sostener el dividendo.

  • La segunda es que el emisor demuestre que está dispuesto a defender la estructura.

  • La tercera es que el precio empiece a confirmar que el mercado acepta esas medidas.

Strategy ofrece un buen ejemplo reciente. En julio aumentó el dividendo de STRC hasta el 12%, elevó su reserva de dólares a 3.750 millones (aproximadamente 2,1 años de cobertura para dividendos preferentes e intereses) y recompró 288.930 STRC a un precio medio de 86,53 dólares.

Para mí, la información importante no es sólo que STRC llegase a cotizar con un fuerte descuento.

Es la secuencia:

  1. STRC entra en distress.

  2. La compañía refuerza la cobertura.

  3. Aumenta el dividendo.

  4. Recompra preferentes con descuento.

  5. STRC empieza a recuperar niveles.

Eso se parece mucho más a una oportunidad que una preferente cayendo sin respuesta por parte del emisor.

Mi zona ideal no sería necesariamente el mínimo absoluto, sería el cambio de régimen.Preferiría comprar una STRC que ha pasado de 75 a 88 y está recuperándose, antes que una STRC que acaba de bajar de 95 a 88 y continúa haciendo mínimos.

En ambos casos el precio es el mismo, pero la información que transmite no lo es.

Aquí aparece la conclusión más interesante de todo el análisis.

No tengo por qué elegir de forma permanente entre la preferente y el common, puedo utilizar ambas partes de la estructura en momentos diferentes.

Durante la primera fase de una crisis, Bitcoin cae, el mNAV del common se comprime y la preferente empieza a alejarse de 100 dólares. En ese momento, el common puede parecer muy barato, pero sigue siendo la parte más expuesta de la estructura. Si el mercado de financiación continúa deteriorándose, el common puede sufrir una caída mucho mayor.

La preferente, en cambio, empieza a ofrecer una rentabilidad corriente más elevada y una posible recuperación hasta par.

Por tanto, una estrategia posible sería comprar la preferente durante la reparación de la estructura y comprar el common cuando esa reparación todavía no ha sido descontada por el equity.

La secuencia sería la siguiente:

  • Bitcoin continúa cayendo.

  • La preferente cotiza por debajo de 90 y sigue haciendo mínimos.

  • El common se acerca a 1x NAV, pero el mercado cuestiona la supervivencia de la máquina de financiación.

Aquí no tendría prisa por comprar el common.

  • Bitcoin sigue profundamente deprimido, pero deja de acelerar la caída.

  • La preferente estabiliza su cotización.

  • El emisor refuerza la liquidez, mantiene o aumenta el dividendo y empieza a recuperar credibilidad.

Aquí podría comenzar a construir una posición en la preferente.

  • La preferente pasa de 85 a 90, después a 95 y empieza a acercarse a 100.

  • Bitcoin continúa lejos de máximos.

  • El common todavía cotiza aproximadamente entre 1,0 y 1,2 veces el Bitcoin neto por acción.

Aquí aparece el mejor momento para rotar parte de la preferente hacia el common.

He cobrado dividendos durante la espera, he capturado parte de la apreciación de la preferente y ahora puedo comprar el equity antes de que el mercado descuente completamente la recuperación.

  • La preferente ya está en par.

  • Bitcoin se recupera.

  • El common amplía su mNAV hasta 1,3 o 1,5 veces.

La estructura vuelve a funcionar, pero la oportunidad ya es menos evidente.

  • Bitcoin vuelve a máximos.

  • La preferente cotiza perfectamente en par.

  • El common alcanza múltiplos de 1,6, 2 o incluso más veces NAV.

  • La compañía puede captar capital con facilidad y todo parece funcionar.

Precisamente por eso puede ser el peor momento para comprar el common.

Después de darle muchas vueltas, mi configuración ideal sería esta:

  • Drawdown superior al 35-40%.

  • Preferiblemente dejando de hacer nuevos mínimos.

  • Sentimiento todavía muy negativo.

  • Ha sufrido una caída relevante.

  • Ya no continúa deteriorándose.

  • Está recuperando niveles desde 85-90 hacia 95-100.

  • El emisor demuestra capacidad y voluntad de sostenerla.

  • mNAV senior-adjusted inferior a 1,20x.

  • Idealmente cerca de 1,0-1,10x.

  • Sin una dilución inminente claramente destructiva.

  • Con suficiente liquidez para soportar los pagos preferentes y los gastos operativos.

La combinación sería:

Bitcoin barato + financiación reparándose + common todavía barato.

No necesito que la preferente haya vuelto completamente a 100 dólares, de hecho, esperar a que todo esté perfecto puede ser un error. Cuando la preferente está en 100, Bitcoin ya se está recuperando y todo el mercado vuelve a confiar en la compañía, es probable que parte del rerating del common ya haya ocurrido.

Tampoco quiero comprar cuando la preferente está a 75 y cayendo, mi punto óptimo se encuentra entre ambos momentos.

No en el corazón de la crisis, no después de que la recuperación sea evidente para todo el mundo, sino en la transición.

Esta tabla resume lo que llevo meses intentando entender.

Que STRC o SATA estén en par significa que el sistema de financiación funciona, pero no significa que el common esté barato. Una tesorera puede tener la preferente perfectamente estabilizada, Bitcoin cerca de máximos y el common cotizando a dos veces NAV.

En esa situación, el mercado ya está pagando por adelantado buena parte de la creación futura de Bitcoin por acción.

La compañía puede ejecutar perfectamente y, aun así, el accionista obtener una mala rentabilidad porque el múltiplo se comprime.

A 13 de agosto de 2026, Bitcoin cotiza cerca de 63.184 dólares, aproximadamente un 50% por debajo de su máximo histórico.

  • MSTR cotiza alrededor de 95,15 dólares.

  • STRC cotiza aproximadamente a 95,87 dólares.

  • Strategy publica un mNAV cercano a 1,06x.

No significa que MSTR haya hecho suelo y tampoco significa que Bitcoin no pueda caer más.

Pero dentro del marco que estoy planteando, la configuración resulta muy interesante:

  • Bitcoin está profundamente deprimido.

  • STRC ha dejado atrás los niveles de máximo distress y se está acercando a par.

  • El common continúa cotizando prácticamente sobre su Bitcoin neto por acción.

Es decir, la preferente está reparándose más deprisa que el equity, eso es exactamente lo que quiero buscar.

El mercado de financiación empieza a decir que la estructura puede sobrevivir, pero el common todavía no está pagando una gran prima por esa recuperación.

Dentro de mi modelo, MSTR se encuentra cerca de la fase de reparación, no de la fase de euforia.

En Strive la lectura es distinta.

  • ASST cotiza aproximadamente a 12,51 dólares y SATA a 99,60 dólares.

  • SATA está prácticamente en par.

Eso significa que la parte preferente de la estructura se ha reparado de una forma muy importante, pero no significa necesariamente que el common sea barato.

Strive comunicó a 7 de agosto:

  • 20.167 Bitcoin.

  • 154,9 millones de dólares en caja.

  • 48 millones de dólares invertidos en STRC.

  • Ausencia de deuda financiera.

  • 7.829.502 SATA en circulación.

  • 88.705.776 acciones comunes fully diluted bajo la definición publicada por la compañía, excluyendo los warrants tradicionales.

Podemos hacer un cálculo simplificado.

Con Bitcoin en 63.184 dólares, los 20.167 BTC valen aproximadamente 1.274 millones de dólares.

Si sumo:

  • 1.274 millones en Bitcoin.

  • 154,9 millones de caja.

  • 48 millones en STRC.

Y después resto:

  • Aproximadamente 783 millones correspondientes al stated amount de SATA.

Me quedan unos 694 millones de dólares atribuibles al common antes de descontar otros pasivos y antes de asignar valor al negocio operativo.

Dividido entre 88,7 millones de acciones fully diluted, obtengo aproximadamente 7,83 dólares por acción.

Con ASST cotizando a 12,51 dólares, mi mNAV senior-adjusted simplificado ronda 1,60x. Si además descuento otros pasivos, el múltiplo sería algo mayor. Si asigno valor al negocio de gestión, a la actividad de Semler o a otros activos, el múltiplo podría reducirse.

No es el mNAV oficial de Strive y tampoco es un valor de liquidación exacto. Es simplemente una forma conservadora de preguntarme cuánto estoy pagando por el Bitcoin neto que queda después de reconocer que SATA está por delante del common.

Hay otro dato importante. Con 7.829.502 SATA y una tasa anualizada del 13%, la carga preferente ronda los 101,8 millones de dólares anuales si el dividendo se mantiene.

Strive tiene activos y liquidez para soportarlo, pero el coste existe.

El common no tiene derecho al Bitcoin bruto, tiene derecho a lo que quede después de sostener toda la estructura, por eso puedo seguir siendo alcista con Strive a largo plazo y, al mismo tiempo, reconocer que su common no parece tan barato como MSTR bajo esta metodología.

La parte más difícil de invertir no consiste en encontrar argumentos para defender lo que ya tengo, consiste en ser capaz de comparar mi posición con las alternativas como si todavía no la hubiese comprado.

Cuando compré Strive en octubre, me concentré demasiado en la narrativa.

Miré la ambición de la compañía, miré el potencial de acumular Bitcoin, miré la posibilidad de aumentar los BTC por acción y miré lo que podía ocurrir si Bitcoin seguía subiendo.

No presté suficiente atención a lo que ocurriría si Bitcoin caía, el mercado dejaba de conceder una prima al common y la compañía tenía que terminar de construir su estructura de capital en un entorno adverso.

Tampoco tenía todavía a SATA como termómetro, porque la preferente no había empezado a cotizar. En cierto modo, compré una máquina de financiación antes de poder observar cómo se financiaba. Eso no significa que la tesis de Strive esté rota. Desde entonces, la compañía ha eliminado la deuda, ha acumulado más Bitcoin, ha estabilizado SATA y ha desarrollado una estructura de dividendos preferentes muy diferenciada.

Pero la inversión me ha enseñado que una buena compañía, una buena narrativa y un buen activo subyacente pueden producir una mala entrada.

Mi error no fue necesariamente pensar que Bitcoin subiría a largo plazo.

Fue no separar tres preguntas distintas:

  1. ¿Me gusta Bitcoin?

  2. ¿Me gusta la tesorera?

  3. ¿Me gusta el precio y el momento de esta parte concreta de su estructura de capital?

Respondí afirmativamente a la primera y di por respondidas las otras dos.

A partir de ahora no quiero comprar una tesorera simplemente porque Bitcoin ha caído, tampoco quiero comprar una preferente sólo porque cotiza por debajo de 100 y no quiero comprar un common sólo porque su gráfico parece destruido.

Quiero seguir una secuencia.

  • Observo la preferente.

  • Si cae por debajo de 95, el mercado está empezando a advertirme de que la financiación se deteriora.

  • No compro automáticamente el common.

  • Analizo el balance.

  • Calculo la cobertura del dividendo, la caja disponible, la deuda, el Bitcoin no comprometido y la respuesta del emisor.

  • Si la preferente sigue cayendo sin que la compañía pueda reaccionar, espero.

  • Puedo comprar preferentes por debajo de par para capturar dividendo y posible apreciación.

  • No necesito acertar el mínimo.

  • Necesito comprobar que la estructura sigue siendo viable.

  • Vuelvo a calcular el mNAV del common.

  • Si Bitcoin continúa profundamente deprimido y el common sigue cerca de 1,0-1,2x el Bitcoin neto por acción, empieza a aparecer la mejor configuración.

  • Reviso si el common ya ha experimentado el rerating.

  • Si continúa barato, todavía puede haber oportunidad.

  • Si cotiza a 1,5 o 2 veces NAV, la reparación ya está descontada y la asimetría es mucho peor.

Para no volver a dejarme llevar únicamente por la narrativa, utilizaría este pequeño scorecard:

No compraría el common con una sola señal favorable. Con dos señales favorables, empezaría a estudiarlo. Con las tres alineadas, podría existir una entrada especialmente atractiva.

La combinación que más me interesa no es Bitcoin barato y common desplomado, es Bitcoin barato, preferente reparándose y common todavía sin rerating.

No quiero presentar este marco como una verdad científica.

STRC empezó a cotizar en julio de 2025 y SATA en noviembre de 2025. Apenas existe un ciclo completo de información y sólo hemos visto un episodio realmente serio de ruptura y reparación de estas preferentes.

No tenemos veinte años de datos.

No tenemos diez mercados bajistas.

No podemos demostrar que la preferente vaya a anticipar siempre el comportamiento del common.

Puede ocurrir que la preferente se recupere y el common siga cayendo.

Puede ocurrir que el common rebote antes de que la preferente confirme nada.

Puede ocurrir que Bitcoin vuelva a máximos mientras estoy esperando una señal perfecta.

Este modelo no pretende encontrar el mínimo exacto.

Pretende evitar dos errores mucho más peligrosos:

  • Comprar el common durante una ruptura de la financiación.

  • Comprar el common cuando todo funciona, pero el mercado ya ha pagado una prima excesiva por ello.

Prefiero perderme el primer 10% o 15% de una recuperación que comprar una estructura cuyo deterioro todavía está acelerándose.

Mi posición en Strive hoy está underwater un 42% y ha sido peor.

No ha sido una experiencia agradable, pero me ha obligado a entender una parte del mercado que probablemente habría ignorado si la inversión hubiese subido desde el primer día. Antes pensaba que el mejor momento para comprar una tesorera era cuando Bitcoin estaba barato.

Ahora creo que eso está incompleto.

El mejor momento para comprar el common puede aparecer cuando Bitcoin continúa barato, pero el mercado de financiación de la compañía empieza a dejar de estar roto.

Las preferentes me sirven para detectar ese cambio.

Cuando STRC o SATA caen por debajo de 100, puedo obtener una rentabilidad corriente mayor y una posible apreciación si recuperan el par. Pero no quiero comprar una preferente únicamente porque ha caído. Quiero comprarla cuando el descuento sigue siendo atractivo y aparecen señales de reparación.

Después, si la preferente se acerca a 100, Bitcoin continúa lejos de máximos y el common todavía cotiza cerca de su Bitcoin neto por acción, puedo rotar una parte hacia el equity.

Esa es la secuencia que quiero buscar: Primero cobrar por esperar la reparación. Después comprar la opcionalidad del common antes de que el mercado la vuelva a pagar cara.

Mi error en Strive fue comprar la historia completa sin separar cada parte de la estructura.

Ahora ya no me pregunto únicamente si Bitcoin va a subir, me pregunto qué título quiero tener cuando lo haga y, sobre todo, cuánto estoy pagando por él, porque el mejor momento para comprar una tesorera de Bitcoin no es necesariamente cuando Bitcoin está en crisis.

Es cuando Bitcoin todavía está en crisis, la preferente ha empezado a salir de ella y el common sigue cotizando como si nada hubiese cambiado.

Pero esto es solo mi opinión.

Todo este marco nace, en gran parte, de mi posición en Strive. No es una compañía que esté estudiando desde fuera, llevo meses siguiendo su estructura de capital, SATA, su acumulación de Bitcoin y, sobre todo, intentando decidir cómo gestionar mi propia inversión después de haber sufrido un drawdown importante.

Dentro de la membresía tienes mi tesis completa sobre Strive y SATA, las actualizaciones que voy haciendo a medida que cambia la estructura y mi estrategia personal con esta tesorera:,qué estoy haciendo con el common, cómo valoro las preferentes y en qué condiciones tendría sentido aumentar, reducir o rotar exposición.

Si quieres seguir ese proceso conmigo y ver cómo convierto todo este análisis en decisiones reales de cartera, puedes suscribirte a la membresía aquí y aprovechar la oferta de verano.

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Este contenido refleja exclusivamente mi opinión personal en la fecha de publicación y tiene una finalidad únicamente informativa, analítica y divulgativa. No constituye asesoramiento financiero, jurídico, fiscal o regulatorio, ni una recomendación personalizada de compra, venta o mantenimiento de ningún instrumento financiero o criptoactivo. Tampoco debe interpretarse como una oferta, invitación o solicitud para realizar operaciones sobre Strategy (MSTR), Strive (ASST), STRC, SATA, Bitcoin o cualquier otro activo mencionado.
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