"Con la llegada de julio y, con él, la romería en busca del milagro de la inspiración y la creatividad al santuario de los festivales: Cannes. Creativos y ejecutivos de todo el mundo peregrinan y recorren los arduos e interminables pasillos de los aeropuertos llenos de fe en busca del santo grial de la inspiración, de las tendencias y, por supuesto, de los premios, implorando que se les conceda el milagro, de que alguna de sus piezas suscritas a precio de oro (pagado en euros), sea bendecida con algún León en material noble, que los de plata y bronce no solo no se entera nadie, sino que ni siquiera se consagran ni se entregan en el sagrado altar del Palais. Afortunadamente, cada año aumentan el número de premios y categorías, y así queda un lugar para la esperanza: este año se han entregado 640.
Pero no olvidemos que la santa iglesia de los leones victoriosos no es un negocio sin animo de lucro, que solo busca la excelencia o la creatividad, sino que es un negocio perfectamente estructurado, un negocio que se ha sabido rentabilizar a costa de una industria cada vez más en declive, parasitando sus más íntimos e inconfesables deseos a costa de sus presupuestos. Si en 2004 la organización ingresó 12 millones de libras, en 2024 el festival había superado los 100 millones de libras, es decir: en 20 años ha multiplicado sus ingresos por más de ocho. Cannes es el santuario donde sacar pecho y gastar para destacar en un pequeño lugar lleno de marcas de la competencia, a pesar del declive de nuestra industria en que grandes agencias han desaparecido, victimas de las fusiones para ahorrar costes, marcas emblemáticas que habían triunfado en esta cara lotería como FCB, DDB, Mullen Lowe, Y&R,JWT, también muchas agencias independientes han tenido que cerrar y miles de personas como consecuencia de todo esto han sido despedidas en este último año. Algo que no parece notarse en las fiestas de lujo que las empresas supervivientes hacen en las orillas mediterráneas. Se habla de que Cannes es la referencia para los creativos y ejecutivos de nuestra industria, un curso acelerado para ponerte al día de lo que ocurre en el mundo en esta industria publicitaria en pocas horas, cada día tienes acceso a grandes conferencias de los más famosos lideres internacionales y puedes ponerte al día de la creatividad en cualquier sector, algo que tienes incluido en el alto importe de las entradas. Otra forma de obtener beneficios por parte de la organización además de los altos costes por inscribir piezas para que puedan obtener el ansiado premio.
Cada año aumenta el número de categorías y se entregan una mayor cantidad de premios y también aumenta el precio de las inscripciones, una estrategia que ha sido un gran éxito para la organización, en 2004, el festival recibía un total de 18.700 inscripciones y unos 8000 asistentes, una década después, en 2014 las inscripciones alcanzaban el doble 37427 y los asistentes llegaban a 12000, esta claro que no es un evento para la celebración de la mejor publicidad, sino un rentable negocio cuyos ingresos salen de las cuentas de las propias agencias. Una manera de pagar a un tercero para ponernos medallas a nosotros mismos, los jurados se componen de creativos de las propias agencias, encantados de obtener una medalla para su currículo, que valoran las piezas que les presentan de forma subjetiva, de esta forma las agencias van a inscribir cuantas más piezas mejor, ya que los premios son importantes para que luego los anunciantes contraten a las agencias más premiadas. Está claro que los objetivos del festival y la realidad de nuestra industria no van en el mismo sentido, el festival se ha sabido rentabilizar a costa de la industria publicitaria de una manera admirable.
Otro santo grial que buscan las marcas es dar la imagen de que son sostenibles, pero cuidado con el denominado greenwashing, porque Europa ha pasado de cuestionarlo a prohibir legalmente afirmaciones climáticas insuficientemente demostradas, a partir de septiembre en España habrá una normativa y estos son algunos de los puntos más destacables:
- Queda descartado el uso de reclamos vagos: No se permiten términos como “ecológico”, “respetuoso con el medio ambiente” o “verde” sin pruebas verificables y certificaciones oficiales.
- Prohibición de indicadores tipo “carbono neutro”: Queda prohibido afirmar que un producto tiene un impacto neutro o reducido en emisiones basándose en la compensación de carbono.
- Regulación de etiquetas: Los sellos o distintivos de sostenibilidad deben estar avalados por un sistema de certificación oficial o autoridades públicas. Obligación de información: se debe informar previamente y de manera contractual, sobre la durabilidad, opciones de reparar y disponibilidad de piezas del producto.
Y mucho cuidado porque el incumplimiento de esta normativa, en busca de la falsa santidad porque puede suponer multas equivalentes a un mínimo del 4% de los ingresos anuales".

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