RSS Amplifier

EN LA LUNA letters · Mar 21, 2026

Lo más sagrado

0
Sign in to vote or save

Paoenlaluna · EN LA LUNA letters

Todo comienza con el primer fuego. El zodíaco está compuesto por doce constelaciones, que se despliegan en los cuatro elementos. Y es el fuego quien marca el inicio.

De todos los elementos el fuego es el más abstracto de explicar, porque su experiencia no está compuesto de ideas o hechos medibles. Su expresión es un impulso, una fuerza que como el mismo elemento emana inyecta potencia y pide ser vista. Mientras más la busquemos apagar más fuerte sentiremos como quema. Mientras más le demos espacios, más sentiremos como libera.

Existe un componente en la inercia de comenzar algo que es muy puro y auténtico. Ese impulso pide ser honrado. En mi viaje a Perú, los chamanes nos pasaron por los cuatro elementos, cuando llegamos al fuego, le costó prender la fogata, él nos dijo “está molesto, porque ya nadie habla con él, ya nadie le pide cosas”. El fuego es nuestra conexión con los dioses.

Zeus castiga a Prometeo por darle el fuego a los humanos, porque así podían igualar a los dioses. El fuego está presente en todos los rituales que nos conectan con lo sagrado. Y así, en nuestra actualidad no sepamos mucho, la mayoría prende una velita para crear ese diálogo con lo trascendente.

El fuego simboliza nuestro espíritu. Aquella luz que enciende lo que somos y lo que somos gente, lo iremos descubriendo en este plano, pero en esencia podemos confiar que venimos de ese algo más grande, el mismo elemento fuego, en su simbología, nos lo refleja.

El viaje zodiacal se reinicia cada Equinoccio de Marzo con la entrada de Aries. Ese primer fuego es una chispa, pura y auténtica. Una chispa que viene de la nada (maybe Dios) y da inicio. Sin juicio y mucho menos significantes. No es nada más que un impulso, de arrancar, de moverse, de sentir la fuerza de la vida.

La fuerza y valentía de ser lo que vinimos a ser.

El inicio es el Yo, sin Yo, no hay recorrido. Pero no es un Yo lleno de ideales, expectativas y mucho menos impuesto. Es la pureza del niño que nace y tiene toda la vida por delante. Es una nuestra energía y esencia que está despierta en cada palpitar y respiro. Es eso que no está condicionado, que es nato en nosotros y que es, así de sencillo: somos lo que somos.

Somos lo que se enciende en cada abrir de ojos, lo que transmite la mirada, lo que nuestros gestos delatan, y nuestros impulsos reaccionan. Somos donde se pierde la vista, y aquello que nos hace escapar una sonrisa. Somos donde el corazón y adrenalina nos dice “aquí sí”, y donde la piel y el estómago se encoleriza exteriorizando un gran “aquí no”. Somos lo que motiva cada día a seguir, y todas las sensaciones que se despiertan cuando respondemos a lo que la vida nos presenta.

Entrar en diálogo con el fuego Ariano, es vernos así. No desde la idea de lo que buscamos proyectar. Sino desde eso que nos mueve y nos lleva a ser.

Aries es lo que se hace presente en cada despertar, antes del primer pensamiento que abrimos los ojos y vemos la vida. Ese micro instante donde no nos ubicamos y estamos sintonizando nuestro ser en el día.

Una chispa en el interior que quiere moverse, sin conocer un destino, simplemente desde las ganas de encender aquello que se ha mantenido mucho tiempo apagado. Desde la sabiduría del 1 nos dice: no importa la experiencia, ella se construye en el camino. Importa el impulso, ese que necesita su espacio para moverse.

Por eso, ¿qué hacer cuando hay tanto fuego Ariano en el cielo?

No pensarlo y moverlo. Se siente en el cuerpo como energía que si no sabemos como canalizarla puede apresurarse y arrasar con todo. Pero que si tiene ese corta fuego, puede movilizarnos y darnos la motivación de encender lo que desde hace tiempo se ha sentido desde la inercia.

Un corta fuego es buscar direccionar la energía primero a una exteriorización más personal, como el ejercicio, el juego, actividades al aire libre e incluso el poder de una caminata (no saben lo mucho que puede ayudar). El fuego si se deja ser en exceso puede incendiar más de la cuenta, pero si se contiene puede acabar con todo lo adentro sin dejar rastros.

Hay algo que necesita quemarse. Pero como es un elemento que nos conecta con lo más primordial, no podemos olvidar que vivimos en un plano terrenal, y que en este plano las acciones tienen consecuencias, la tierra nos muestra que existe una realidad que no podemos ignorar y que después de Aries, viene Tauro (ese fuego habrá que asentarlo).

El fuego, al ser un impulso, nos pide primero habitar ese impulso, jugar con él, conocerlo, preguntarle que busca crear, permitirnos ser un canal para su movimiento. Es la primera chispa, no piensa en resultados, sino en vida. Marzo y Abril serán meses que nos invitarán a encender la vida. Y que si sentimos muchos conflictos, molestias, frustraciones e iras… no es más que nuestra energía mostrándonos aquello que no podemos seguir justificando y excusando porque anula nuestra expresión.

Saturno en Aries nos está invitando a tomarnos en serio nuestra chispa, lo que somos y lo que nos enciende. Sin ella, es difícil sentir la motivación y fuerza para arrancar, avanzar y seguir. Saturno nos lleva a hacernos responsables de nuestra propia energía, nos está invitando a honrar y hacernos cargo de nuestra propia individualidad. Eso, y que honor y a la vez que reto, es lo que se nos pide este año.

Qué el fuego ariano te lleve a encender esa luz auténtica que habita en ti. Es tu luz, ese fuego que impulsa y motiva la vida en este mundo. Llegó el momento del año de honrarla.

Como siempre, gracias por leerme y llegar hasta acá.

Con cariño, desde mi Luna, Pao!

No posts

Read the original on paoenlaluna.substack.com

Comments

Nothing yet. Say the first thing.

    Sign in to join the conversation.