pienso en la neblina
pienso en que ya no es verde, si es que alguna vez realmente lo fue
pienso en esas fotos antiguas donde se ve linda1
pienso en cuando la Herradura se parecía más a una playa caribeña o algo así que a un pueblo fantasma
pienso en restaurantes míticos como La Rosa Náutica, El Suizo de la Herradura, El Salto del Fraile, o el Costa Verde, de los más aclamados en la Lima pre-boom gastronómico
pienso también en Cala, Rústica, y los demás restaurantes menos conocidos que han pasado por ahí
pienso en que Ribeyro se refería a Miraflores y Barranco como BALNEARIOS 😭❤️ (solo imagínalos llenos de casitas playeras -y casonas-, pequeños comercios, y nada de los edificios ni caos contemporáneo)
pienso en cómo que aún sobreviven algunas de esas lindas construcciones antiguas
pienso en las historias de la generación de mi papá que, después de la universidad, se reunían entre patas en las hileras de kioskos frente a la playa para desfogarse tomando chelas, jugando fulbito de mesa, encontrándose con chicas, y luego regresar manejando
pienso en la milenaria tradición de estacionarse frente al mar a chapar
pienso en las playas de la Costa Verde que toda mi vida vi de costado con cierto rechazo cuando me llevaban al sur en alguna camioneta, pero en los últimos años he empezado a visitar esporádicamente
pienso en que esas playas no me encantan pero son mucho mejor que no ir a la playa
pienso en el potencial desperdiciado
pienso en la maldita autopista llena de carros que arruina la vibra playera
pienso en que tal vez sea un mal menor necesario para nuestra caótica ciudad porque no habría dónde hacer una vía alternativa para ese fuerte flujo vehicular
pienso en los urbanistas que han diagnosticado técnicamente el caso y proponen una política de manejo integral y autónoma para la Costa Verde en coordinación con los distritos correspondientes2, pero probablemente ningún político les haga caso
pienso en esos maravillosos domingos pandémicos en los que se cerraba el acceso vehicular y la gente bajaba a pie, bicicleta, o skate, generando un ambiente comunal muy chévere 3
pienso en si se podría instaurar esa tradición de forma permanente, aunque sea un domingo cada trimestre o algo así, para al menos poder imaginar un mundo mejor
pienso en que Lima es la única capital de Sudamérica que mira al Océano Pacífico
pienso en el rol que puede haber jugado eso en la fragmentación social y -falta de- descentralización política de nuestro país
pienso que Lima Centro constituye una Bahía (contorneada por la Costa Verde) pero nadie lo dice ni lo ve así porque vivimos de espaldas al mar
pienso en que igual hay algo muy especial en tener nuestro emblemático Malecón construido sobre la Costa Verde, con una increíble vista panorámica de la Bahía, que no es el típico paisaje en ciudades costeras a la altura del mar
pienso en la alucinante vista nocturna desde la casa de unos amigos arriba del Regatas, se puede ver toda la Bahía de punta a (La) Punta
pienso en la playa del Regatas, la que mejor pude disfrutar de la Costa Verde gracias a su lejanía de cualquier tipo de autopista
pienso en Larcomar, el único mall bonito del mundo mundial
pienso en los ícónicos heladeros de Donofrio con sus uniformes y carretillas amarillas, sellos inconfundibles de nuestro paisaje urbano moderno
pienso en el Malecón Bernales de San Isidro, mi tramo favorito debido a que, de nuevo, no está contorneado por una pista sino por parques
pienso en La Punta, uno de los lugares más bonitos de Lima: ese lindo distrito atrapado en el tiempo con una acogedora playa que, sorpresa, no tiene pistas junto a su malecón sino entrañables casas y edificios antiguo
pienso en los proyectos de funicular y teleférico propuestos por la Municipalidad de Miraflores, y rezo para que salgan bien
pienso en el nuevo puente que conecta Miraflores con Barranco y lo feliz que me hace su existencia, más allá de sus varias imperfecciones
pienso en la deprimente, desastrosa, maldita -y probablemente anticonstitucional- reja que está en el Malecón Bernales hace como un año por gestión de la alcaldesa de San Isidro, bajo la pobre excusa de “riesgo de derrumbe”
pienso en la imperdonable remodelación demolición del antiguo Mercado de Productores sanisidrino (frente al LUM) para reemplazarlo por la atrocidad actual que parece un centro de seguridad ciudadana con complejo de Vivanda
pienso en los kilómetros de “playa” con tierra en lugar de arena o piedras, totalmente abandonadas o llenos de residuos
pienso en las playas de Villa en Chorrillos que, sin ir tan lejos, son mucho más amplias que las de la Costa Verde (y no tienen pista al costado)
pienso en los esplendorosos sunsets veraniegos que se forman en el cielo limeño, pese a su reputación “panza de burro”
pienso en el amplio malecón de Chorrillos, los escondites del malecón de Barranco y sus lindos edificios, los icónicos parques del malecón de Miraflores, el estilo clásico lowkey que conservan las casas cerca al malecón de San Isidro, y en el parque skatepark John Lennon de San Miguel
pienso en las porciones residenciales cerradas de los malecones de Barranco y Chorrilos, y lo maravilloso que debe ser vivir en alguna de esas casas
pienso en que la mayoría de mis percepciones positivas parten desde arriba, desde el Malecón y desde San Isidro-Miraflores-Barranco; y las negativas desde abajo, desde esa playa con pista
pienso en el incongruente contraste cuando cruzas del malecón de San Isidro al de Magdalena
pienso en esa vez que subí con Valeria de un parque nuevo abajo hasta el Malecón Bernales, escalando sin escaleras ni sendero, a punta de crocs
pienso en ese gran video de Henry Spencer entrevistando a La Zorra Zapata
pienso en las canchas de fútbol y recintos para eventos que se construyeron en los últimos 15 años, y cómo están convirtiendo a la Costa Verde en un epicentro comercial
pienso en cuando fui al planetario del Morro Solar de chico, y cuando Fabrizio intentó mostrarme el mundo del downhill bicicletero pero nunca regresé porque casi me desbarranco
pienso en los deliciosos sánguches marinos de ese huarique antes de la subida al Morro, que visité con Emilio tras una bicicleteada maleconera
pienso en los ubicadísimos clubsitos como el Waikiki, Pacífico Sur, Terrazas, y el nuevo el “Lima Marina Club”
pienso en el Regatas con sus 3 playas llenas de recuerdos, el mercado de pescadores del costado, y la sede de la Policía de Salvataje más allá
pienso en los increíbles edificios barranquinos empotrados en el abismo y lo bien que se ven desde la playa
pienso en los buenos momentos que he pasado con grupos de amigos en Yuyos, a pesar de la pista y el difícil acceso
pienso en los ejemplares tablistas cuya resiliencia e irrefrenable pasión por las olas los reúne cada mañana en el mar pese al frío, neblina, tráfico, ruido
pienso en los ambulantes playeros, su ceviche en táper y sus chelas clandestinas
pienso en las insuficientes escaleras y puentes, y el placentero cansancio de recorrerlas después de una buena jornada playera
pienso en la maravillos Bajada de Baños de Barranco y su singulares personajes
pienso en los turistas y cómo a veces nos recuerdan lo acomplejados que podemos ser con algunas huevadas
pienso en el alquiler de coloridas sombrillas y la refrescante diversidad de personas que va a estas playas
pienso en que siempre quise escribir algo donde pueda describir a la Costa Verde como “ese lugar donde el reventar de las olas se confunde con el rugir de los motores" jajaj
pienso en cómo vivimos tan alejados del mar pese a tenerlo tan cerca
pienso en todo lo que podría ser
recomiendo leer los comentarios de esas fotos, llenos de nostalgia por lo que era la Costa Verde antes
https://peru21.pe/opinion/mariana-alegre-nuestra-costa-verde-178782-noticia/
https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/la-costa-verde-por-aldo-facho-dede-lima-callao-noticia/
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