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Objetivo de Luz · Aug 2, 2026

Más de 100.000 personas discutieron sobre una zarza

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Objetivo de Luz · Objetivo de Luz

Ayer recibimos un comentario que decía algo muy interesante.

Y, para sorpresa de muchos...

estamos bastante de acuerdo con él.

Pero antes de contarte por qué...

déjame explicarte el contexto.

Hemos pasado unos días en Cantabria, en plena ruta del Camino de Santiago.

En una preciosa casa rural llamada Ostara.

El proyecto de Vero y Fabri. Junto a sus tres hijas.

Hay perSanas que tienen el maravilloso talento de hacerte sentir en casa desde el primer minuto.

Y ellos son una de esas familias.

Han sido unos días de conversaciones largas,

de muchos compartires

y de esas cenas que siempre terminan demasiado tarde porque nadie quiere ser el primero en levantarse de la mesa.

En un paseo por Zona 5 de su finca, llegamos a un zarzal,

pudimos observar como la naturaleza trabaja muchísimo más rápido de lo que imaginamos...

cuando dejamos de empeñarnos en luchar contra ella.

Al día sigueinte grabamos un vídeo.

Uno sencillo.

Con risas,

para explicar un tema que nos apasiona.

Lo publicamos en Instagram.

Y pasó algo curioso.

En apenas unas horas ya lo habían visto más de cien mil personas.

Confieso que revisé el móvil más veces de las que me gustaría admitir.

Cada vez había otros diez mil.

Llegaron cientos de comentarios.

Muchos agradeciendo el enfoque.

Otros cuestionándolo.

Y hubo uno que me llamó especialmente la atención.

Decía, más o menos:

“Las zarzas son colonizadoras. Si quieres esperar cien años para tener un bosque, adelante. Pero si quieres un bosque de alimentos, cómprate una cabra y mantenlas a raya.”

La cabra seguramente estaría encantada con la propuesta.

Lo leí varias veces.

Y pensé...

Tiene razón.

Si abandonas el proceso.

Pero nosotros nunca hablamos de abandonar una finca.

Hablamos de manejar una sucesión.

Creo que uno de los mayores errores que hemos heredado es pensar que solo existen dos formas de relacionarnos con la naturaleza.

O la dejamos completamente sola.

O luchamos contra ella.

Pero existe una tercera.

Colaborar.

Lo curioso es que las plantas que más intentamos eliminar suelen ser las primeras en intentar arreglar el suelo que nosotros hemos estropeado.

Cumplen su función ecosistemica.

Protegen el suelo.

Acumulan materia orgánica.

Crean refugio.

Hacen el trabajo duro que casi nadie quiere hacer.

¿Significa eso que dejamos crecer las zarzas sin límite?

Claro que no.

Significa que entendemos qué papel están jugando.

Y, a partir de ahí, las manejamos.

La idea nunca fue luchar.

La idea siempre fue acompañar.

Lo curioso es que, mientras internet discutía sobre si una zarza es buena o mala...

la respuesta estaba unos metros más allá.

En la misma finca.

Hace tres años, aquí plantaron varias líneas sintrópicas

Esta semana lo vimos podar uno de los eucaliptos que formaban parte del sistema.

Superaba los seis metros.

Este árbol también es un pionero de crecimiento rápido,

ese eucalipto no era el protagonista.

Era el maestro de ceremonias.

Más sombra.

Más humedad.

Más vida.

Más suelo.

Más diversidad.

Tres años.

No cien.

La agricultura sintrópica no acelera las leyes de la biología.

Acelera la sucesión ecológica mediante el manejo.

Es una diferencia importante.

Eucalipto antes de la poda

Y creo que aquí está el mayor error que cometemos cuando llegamos a una finca.

Miramos lo que sobra.

Nunca nos preguntamos qué función está cumpliendo.

Queremos eliminar.

La naturaleza intenta organizar.

A su ritmo, con sus tiempos

Nos vamos de Cantabria en modo sintrópico

Con la intuición de que las mejores cosas de la vida empiezan siempre igual.

Con una conversación alrededor de una mesa.

Una conversación entre amigos.

Un encuentro que termina convirtiéndose en un sueño compartido.

Quizá por eso me fascinan tanto los bosques.

Porque hacen exactamente lo mismo.

La vida no avanza porque una especie sea más fuerte que otra.

Avanza porque millones de relaciones ocurren al mismo tiempo.

La agricultura sintrópica consiste, precisamente, en eso.

En crear las condiciones para que esas conversaciones vuelvan a suceder.

Y cuando un ecosistema vuelve a conversar...

la VIDA hace el resto.

Este verano volveremos a reunirnos durante varios días con personas que sienten la misma curiosidad.

No para aprender a plantar árboles.

Sino para aprender a leer las conversaciones que ya están ocurriendo bajo nuestros pies.

Si sientes que ha llegado el momento de aprender a mirar una finca con otros ojos, todavía quedan algunas plazas para la formación de Agroforestería Sintrópica de este verano.

Será un placer compartir esa conversación contigo.

Quiero unirme a esa conversación

GratiLuz y hasta la semanaa que viene

PD: La semana del 8 al 17 de agosto estamos por Galicia por si vives, estás por allí y nos podemos ver :)

Sin posts

Read the original on objetivodeluz.substack.com

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