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Nuevas Ciencias · Aug 11, 2026

Snip & Clip

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Nuevas Ciencias · Nuevas Ciencias

Aaron Swartz. Noah Berger (2008)

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El zumbido sordo de la cafeína, la adrenalina y la dopamina arremolinadas en mi sangre mientras me siento a escribir. Me asomo por la ventana y veo la hierba trepadora sin cortar, la arboleda de fuera volviéndose selva. Tomo una foto y grabo este clip. Qué calor. La humedad y los bichos han germinado en masa. Necesito concentrarme; este post para Substack no se va a escribir solo. Pero no puedo... canto el réquiem de mi atención desintegrada. Ya no termino los libros. Hace seis semanas que no termino de leer un libro. Lo sé porque lo medí y lo medí porque empecé a sospechar. Un aire estancado se agita en mis sienes y alimenta mi sed de un arte más sereno. Hoy escribo fragmentos sobre la economía de los clips y otras cosas que cargo.


Examina tu plato. Míralo bien porque alguien masticó tu comida. Ve tu plato lleno de papilla predigerida. El tigre enjaulado prefiere un balde de retazos al tope y servido frente a su boca que perseguir un antílope. ¿Y tú, cuando lees, cuando ves, haces el equivalente mental de sudar? Entramos a la edad de oro de la economía de los clips, que son la evolución del short: trocear lo que vemos, tijeretear lo que leemos. Hoy ofrezco un balde de retazos, mosaico exquisito, y aunque huele a antílope vivo y uno ronda este texto, no te equivoques, que está caliente la carnita asada, y las aguas, frescas. Aquí hay una serie de clips, cuatro hilos y más de una forma de reintegración.
El primero en describir la explosión de inteligencia fue el matemático I. J. Good, colega de Turing. Cita citadísima de Good1: La primera máquina ultrainteligente será el último invento que la humanidad necesite crear, siempre que sea lo bastante dócil para decirnos cómo mantenerla bajo control. En su esencia, la singularidad tecnológica. La IA es uno de los motores que impulsan el proceso, pero no el único. La nanotecnología, la femtotecnología, que prometen construir mecanismos y nuevos materiales a partir de partículas elementales, las computaciones cuántica y fotónica, la fusión nuclear. Mitad sueños, mitad realidades que escandalizan: prolongar la vida, ingeniería genética, biología sintética, telepatía, transferencia de la conciencia. Hoy acecho la manada y la persigo pero las piernas no dan más.



¿Qué tienen en común Aaron Swartz y Peter Thiel? Los dos siempre supieron que esta revolución sería una guerra por quién lee y quién es leído. Aaron Swartz murió liberando conocimiento y lecturas para la humanidad; Peter Thiel se enriqueció construyendo los sistemas que nos vigilan y nos leen. La información que compartimos nos hace parte del mundo; la clausura de la información convierte el mundo en propiedad. La IA no es la revolución, pero es su arma biológica porque como dulce cafeína ya circula en la sangre. La IA predigiere para ahorrarnos tiempo y energía. De tener el tiempo infinito en la adolescencia a buscar el tiempo contado ahora. Hoy en medio del camino no es mitad, es juventud perdida y lontananza.


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Afuera de mi ventana, el temporal ha bajado de la sierra, salvaje y áspero y sin clemencia; aplastando vegetación agita su penacho de agua y su cabeza de un lado a otro. Respiro hondo. Hace unos días leí esta nota con no poca nostalgia porque nos devolvía la pregunta de la relectura. Me recordó la época en que mi única vida era leer y cargaba a la espalda un cajón de libros de pueblo en pueblo. Libros leídos cuando todavía vivía para siempre y, justo abajo del esternón, un palmo arriba del ombligo, cuidaba de un agujero negro.



Los clips como formato primero fueron intentados en Vine. Twitch le dio las herramientas al espectador y Steve Bannon aportó la doctrina de inundar la zona de contenido. Andrew Tate puso los afiliados a comisión, y Nick Fuentes y Clavicular lo convirtieron en enjambre industrial. Ya nadie tiene tiempo y el contenido debe consumirse. Un buen pódcast es una cantera de clips. Extracción de fragmentos cortos de un video o una publicación largos para publicarlos en TikTok, insta reels, YT shorts, en X y, pronto o ya, en Notes. ¿Qué puede salir mal? De un libro basta la cita. De un artículo, el título. Y listo, ya tengo el nombre del texto semanal sobre clips: En busca del tiempo contado. Siete volúmenes, siete lectores, enormes citas, titulazos.

Matt Damon en Team América


Hay muchas maneras de formar un bucle para potenciarlo, ¿no? Retroalimentación positiva porque cuanto mejor sea la IA, más pronto descubrirá nuevas técnicas para avanzar hacia donde la nanotecnología y la microbiología se empalman. Ciencia de materiales, virus nuevos, matemáticas resueltas. Ciclos virtuosos, ¿no? Como lo llames, singularidad o gran convergencia o revolución o sismísimo o fin del mundo, generará, en teoría, en fantasía, abundancia. Un futuro extraño nos espera y/o la desaparición del individuo como lo conocemos. La palabra es mentira porque las singularidades no son objetos físicos, no existen en nuestro universo. Una singularidad solo marca el punto donde se rompen las ecuaciones y las teorías fallan, como el pre-Big Bang o más allá del horizonte de sucesos de un agujero negro. La curva que describe este momento de nuestra tecnología es la función sigmoide:

La gráfica de la sigmoide forma una S


ὁμοφροσύνη (homofrosina2) es el término específico que usa Odiseo para describir qué le desea a Nausica cuando halle esposo: concordancia de ideas, comprensión compartida, unidad de mente y sentimiento. Ni Helena ni Circe. La armonía de dos personas que piensan y quieren lo mismo. La otra mención del término es de Telémaco a Pisístrato. Cuando Odiseo le relató sus aventuras a Penélope, no le habló de Nausica. ¿La homofrosina de la especie? Concordia por abrasión: la técnica limando al individuo hasta que nada estorbe el pensamiento común.


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Afuera cambia. Pasó la lluvia y sale el sol. Escampar multiplica el canto de las cigarras y el encono de otros bichos innombrables. Intento regresar al texto; quedó sepultado bajo apps y documentos, y hurgo entre navegadores, pestañas, copias y borradores. He aquí una captura parcial de mi entorno de trabajo.

Cada pestaña una memoria rechazada, cada navegador una dimensión cognitiva delegada. Cada instante fragmentación, olvido y naturaleza desbordada. Mi propia dispersión. El burbujeo de ideas me arranca de la silla y me saca de la habitación. Una comezón ardiente en el abdomen me conduce lejos de mi casa y una calorosa ominosidad me pone de rodillas.



¿Qué pasa en el cerebro cuando vemos clips y shorts? La ciencia popular decidió que dopamina = placer = adicción. Ciclo dopaminérgico y catecolaminas. La ciencia nueva examina los resultados en el espectador que mira el clip y experimenta la destrucción del contexto: cada deslizamiento del dedo obliga al cerebro a cerrar un evento y abrir otro, y en unos minutos se olvida la intención. Más que cien miniorgasmos, cien preliminares sin resolución. Hay videos que simulan un proceso educativo pero que son simple entretenimiento porque la diversión tiene una audiencia más grande que el esfuerzo. ¿Y quién quiere seguir trabajando después de un día o una semana o una vida de trabajo? Arranquemos varios peldaños de la escalera del aprendizaje: percibir, atender, reconocer, imitar, recordar, relacionar, comprender, intentar y corregir errores, resolver, generalizar, escribir y explicar, enseñar y demostrar.



La singularidad tecnológica no es la ciencia ficción que pocos creen y muchos temen. Es suma de sigmoides, multitud de aceleraciones. Bienllegada una era en que podamos ser, más que trabajar o estar. Me refiero al mejor de los casos, cuando hay aplausos al final. ¿Qué pasa cuando la afiliación profesional construida sobre el principio de escasez colisione contra la abundancia? La transición traería consigo extrañeza del tipo más raro, y relatividad. Cada quien observa con un marco de referencia distinto y un tiempo propio. Ventanas de Overton claqueando sin parar hasta que se aplana la curva y se establece una normalidad que nos es ajena. Si nuestra identidad ya está fija habrá escenarios donde acabamos fritos. ¿O acaso imaginas al ser humano inmutable? ¿Compraremos pan en mil años? Cuando en 2026 Anthropic desencuaderna y destruye millones de libros para entrenar a la IA. Destruir para comprimir.


Comprimir, para no olvidar, he escrito una y otra vez. La compresión precede a la digestión. La destrucción del libro al entrenamiento del modelo. Comprimir el universo en una bola y echarla a rodar hacia una pregunta humana y algo ridícula: ¿deberíamos releer el Ulises de Joyce? ¿Hace falta leerlo si ya fue digerido? Releer a los clásicos, muertos y consagrados. Leer a los vivos a la mano. O no leer y usar el tiempo para ser. Porque, en un buen día de holganza, la cognición fracturada se organiza en algo que no existe tras una sola lectura. No viajé hasta Ítaca para hablar de Nausica.


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Lejos de mi casa, de rodillas en el campo, alojo la diestra en las cavidades de mi abdomen y extraigo un atadijo vaporoso de vísceras, que arrojo al barro; hiendo mi entresijo, y desemejado por el menoscabo expurgo mi torso de entrañas; destejo a su límite las envolturas de mis intestinos, ajustando sus partes, y me agazapo con los omóplatos al sol; y mientras lo hago soy una comadreja sobre un nido de viboreznos azogados.

Ulises y Nausica, detalle. Jean Veber (1888)


El trueno, la mente perfecta enterrada en una jarra. En los clips hay poco aprendizaje, no hay contexto ni compresión, pobre estructura. El acto de crear un clip aísla lo enlazado, extirpa conexiones. Cada clip abre un mundo nuevo y cierra el anterior. Si lo hacemos costumbre, perdemos intención. Una solución sobresaturada no se cristaliza porque añadamos más de lo mismo; requiere de perturbaciones o de la semilla de la serenidad. La cognición fragmentada ya no sabe habitar el tiempo recobrado.



La biblioteca de Alejandría arde por segunda vez. Título gigante. Horroricemos. Entretengamos. Leí quince versiones de la noticia y la resolución judicial en la demanda contra Anthropic3. La verdad es más complicada. Qué extraño nos hubiera parecido hace apenas cinco años Project Panama, el escaneo destructivo de “todos los libros del mundo”. Casi ficción y montaña rusa: millones de libros comprados – millones destruidos – para conservarlos para siempre – con máquinas que cortan el lomo y devoran las páginas – en muchos idiomas – clasificados, seleccionados, buscables – millones más pirateados – inmunoterapia contra el cáncer, crimen novelado, manuales caducos, justicia ambiental – y, por fin, el juez decide que destruir y digitalizar los libros comprados era legal. En 2026, nuestros siete grandes lectores son Amazon, Google/Alphabet, Meta, OpenAI, Anthropic, SpaceXAI y Microsoft.



El carbonífero existe, nos contaron durante años, porque no había una criatura en toda la creación que pudiera descomponer o procesar o digerir la lignina de los árboles. El carbón, que aceleró el progreso del hombre y fue un regalo divino, existe porque a lo largo de cincuenta millones de años se acumularon cientos de metros de desechos vegetales que nunca fueron digeridos. La vida es maquinaria para producir entropía. Hace poco aprendí una razón que explica nuestra existencia: sapiens es la solución en la que, en su gran sabiduría, Natura destiló la evolución biológica del planeta para digerir por fin los combustibles fósiles, que coagulaba las venas del organismo Gaia.

La aruspicina, adivinar el futuro leyendo órganos de un animal, prescindía del páncreas. Interpreto las señales de mis tripas en el lodo y predigo.

Singularidad. Single-colectividad. La singularidad tecnológica es cuando ya nadie esté obligado a ir a trabajar mañana pero quizá no viene a servir al individuo, aunque llegue con promesas de individualismo, vida eterna y amplificación cognitiva. O a limar la fricción entre individuos para que, más óptimamente, formen parte de una inteligencia colectiva.

¿Qué pasa con quienes no tienen elección entre leer y releer? Deben consumir o no pertenecer. ¿Qué pasa si los shorts y los clips son eslabones de un proceso útil?

La convergencia será llamada cooperación. ¿Fue tan horrendo 1984?, preguntaría Thiel.

Concordia por abrasión… A menos que la verdadera homofrosina sea la unidad entre mentes que permanecen distintas. Penélope y Odiseo piensan igual y cada uno es capaz de engañar al otro, pero eligen dejar de hacerlo.

La transición de fase no ocurre a través de acumulaciones, sucede cuando aparece la semilla. Acaso los fragmentos sin digerir de nuestras culturas se convertirán en un manto de carbón: el combustible para las sucesoras.

La singularidad es cuando dejamos de reconocer individuos debajo de tantas voces que claman representación, ya sea en medios sociales o en la calle. Solo se escucharán coros en un patrón que adopta otro ritmo, los ronquidos del organismo que está por despertar.

¿Qué es mejor, encarnar una idea hasta hacerla persona, o salpicarse la cara con once mil conceptos?

Los cuerpos se encorvan y se yerguen, las caras se entorpecen, los ojos se nublan y las bocas comparten sus tormentas. Todo se detiene y luego muere.

Gracias por leer este texto de juego y de fatiga. Si crees que hay referencias, es porque las hay, y hay fragmentos de mis antiguos escritos. También hubo una serie de clips, cuatro hilos y más de una forma de reintegración.

De momento, recojo un libro y leo, o finjo hacerlo, porque es más fácil gozar de dos alternativas que decidirse por una sola.

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