Este contenido se genera a partir de la locución del audio por lo que puede contener errores.
Buenas noches, bienvenidos, soy Salva Valero, estamos en un nuevo programa de Noches de Terror. Bueno, pues ya lo anunciamos la semana pasada, esta noche tenemos con nosotros, nos acompaña Rubén. Rubén, muy buenas noches. Muy buenas noches, Salva, ¿qué tal? ¿Cuánto tiempo? Bueno, la verdad que tenemos que decir que, aparte de que sabemos por qué estás convocado, ya adelanté la semana pasada todo lo que hoy vamos a hablar, pero aún así tengo que decirte que me hace mucha ilusión volver a tenerte por aquí de regreso y espero tenerte más a menudo. A mí también, yo encantado de volver. Muy bien, muy bien, pues yo muy contento, la verdad, que estés aquí esta noche con nosotros. Aunque me va a recordar una situación que es lo que quiero compartir con la audiencia que probablemente esta noche me va a hacer que me cueste un poco dormir más. Además tengo que decirte que estoy literalmente a dos pasos del sofá, justamente donde yo estaba sentado en esa secuencia que hoy vamos a narrar y a contar.
Pues lo vamos a hacer, si te parece Rubén, de manera cronológica. Adelanto a los oyentes del programa que todo esto tiene que ver con una intrucción, con una psicofonía. Veréis la importancia que tiene porque no se tomó en un programa normal, en una grabación normal. Fue en otras condiciones y claro, muchas veces cuando se cuelan psicofonías... Realmente nosotros nunca podemos averiguar 100% de qué audio proviene. Es decir, si ahora por ejemplo imaginaros que se cuela hoy una voz, yo no puedo determinar si está en casa de Rubén o está en mi casa. Sin embargo, esa noche fue completamente diferente. Bueno Rubén, pues ¿qué estábamos haciendo hace una semana, el pasado sábado? Pues era tarde, ya había pasado la medianoche y yo casualmente, pues algunos sábados, del sábado al domingo, pues me suelo quedar, no siempre, pero me gusta ver unos eventos que hay de artes marciales, de la UFC en concreto.
Y antes de que empezara el evento, te tenía que decir, si este audio que tú me mandaste, yo lo escucho en el coche o en el trabajo o yendo por la calle, yo creo que no me hubiera percatado. porque como es un sonido tan bajo, pero me pilló en ese contexto, en esa situación, en silencio absoluto en mi casa, había gente durmiendo, pero yo estaba en el salón, en silencio absoluto, con las luces apagadas, para no molestar a nadie, con auriculares para la tele, y me puse en ese momento antes de empezar el evento, con la publicidad y tal, y dije, pues bueno, voy a escucharme los audios que tenía pendientes, estuve sacando también unos billetes de AVE, aprovechando antes de que empezara esto. Y lo escuché con tanta concentración y tal silencio que cuando terminaba el audio, uno de los audios que nos estuvimos enviando, pues escuché algo que no me cuadró.
Volví para atrás y dije, digo, esto no, es imposible que salva. Me está hablando otra cosa, está haciendo otro tipo de... Es imposible que esto cuadre con... Además, era más bajito, era como un susurro. Lo volví a escuchar, encendí la luz porque se me pusieron los pelos de punta, lo volví a escuchar otra vez porque no me lo creía. En ese momento no sabía lo que decía, tampoco quería prestar mucha atención porque ya te digo, estaba con las luces apagadas y tuve que encender la luz y te mandé el audio corriendo. Te mandé un audio y digo, dime que eres tú y en ese contexto pasó. Pues efectivamente ahora voy a contar el otro lado, ¿no? Cómo estaba yo. Bueno, pues la verdad que era un sábado bastante tranquilo, estaba en el sofá, me acuerdo que además me estaba queriendo poner al día con...

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