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Muy buenas noches, bienvenidos. Soy Salva Valero y estamos en un nuevo programa de Noches de Terror. Un programa diferente, un programa especial. Y es que, bueno, hoy es 26 de diciembre.
Espero que hayáis pasado una muy buena Nochebuena, una muy buena Navidad. Hemos movido un día el horario, tanto esta semana como la semana que viene. Emitiremos el viernes, ya que la semana que viene, pues el jueves, es día 1 de enero, así que también lo pasaremos al viernes. Luego volveremos a nuestro horario habitual.
Y bueno, pues esta noche tenemos un programa distinto, un programa diferente. Vamos a quedarnos en el terror, pero aprovechando las fiestas que son, pues os vamos a contar cuatro historias que tienen que ver con terror navideño. Y no lo hago yo solo, me acompaña, está aquí de nuevo con nosotros Rubén.
Rubén, muy buenas noches. Muy buenas noches, Salva. Otra vez repitiendo contigo. Muy contento, la verdad. Feliz Navidad, todas esas cosas. Igualmente. Rubén, sé que antes de empezar a contar la primera historia, nos quieres contar una vivencia, una cosa que a ti te ocurrió y que te ha venido a la mente casualmente por esta primera historia que vamos a escuchar en vez de a continuación. ¿Has querido compartirlo? Yo no sé nada, no sé de qué me vas a hablar, pero adelante. Sí, me vino a la cabeza contarte esta anécdota, esta vivencia, por el primer caso que contaremos ahora a continuación.
Porque como es justo en el trayecto, este trayecto rutinario que hacemos todos del trabajo a casa o de casa al trabajo, me vino a la mente algo que me pasó hace dos años o una cosa así. Es un trayecto que yo hacía, ya sabes, hemos hablado alguna vez de los horarios que tengo y es de madrugada, volvía a casa de madrugada, por una carretera sombría, algunas farolas fallaban, otras zonas estaban iluminadas, una recta enorme y serían las tres, las cuatro de la mañana. Y en ese momento, cuando algo te perturba, tu tranquilidad, algo tan normal como un trayecto de vuelta a casa, que vas pensando con tu música en la radio, que me hago de cena, voy a dormir, estoy cansado, que algo extraño te deje con los pelos de punta como me dejó a mí, pues mira, te cuento.
En esa recta teníamos zonas sombrías, como te decía ya, y en una zona iluminada, que yo iba mirando al frente, a mi izquierda, en la zona donde sí que había farolas iluminadas y tal, había como un muro y en la otra zona como una cuneta y no había nada. Y entonces a mi izquierda veo a un tipo, esto era verano, tengo que destacarte que era verano porque es muy extraño, había un tipo de frente al muro, o sea, dando la espalda a la carretera, con un plumas, todo oscuro, toda la ropa que llevaba era oscura, la capucha puesta, inmóvil, totalmente inmóvil, mirando al muro de frente.
Me dejó con los pelos de punta y llegué al final de la carretera y dije, esto no puede ser normal, yo con el miedo en el cuerpo digo, esto es extrañísimo, digo voy a volver a ver si se ha movido. Tardé como unos menos de cinco minutos en volver a dar la vuelta a la glorieta, seguía en el mismo sitio, salva, inmóvil mirando al muro donde lo había visto por primera vez. Volví a dar la vuelta porque tenía que volver a mi casa y el tipo seguía ahí sin moverse. Me fui a mi casa, hablé con compañeros.

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