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Pablo Hernán Aimetta · Jul 5, 2026

#56 🎢 "Un día sentís que te comés el mundo y al otro día cada pierna te pesa 10 kilos más"

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Pablo Hernán Aimetta · Pablo Hernán Aimetta

Hola, soy Pablo 👋

Esa frase me la mandó una alumna hace unos días, después de una semana donde el miércoles había hecho el mejor entrenamiento del mes y el viernes no podía terminar un trote suave. Estaba frustrada, confundida, y pensando que algo estaba mal.

Le respondí lo mismo que te voy a decir hoy: no solo no estás haciendo nada mal — eso que sentís es exactamente como funciona el cuerpo entrenado.

El problema no es la variabilidad. El problema es no saber leerla.

El rendimiento no es una línea recta. Es una onda. Hay días que el cuerpo está fresco, las piernas responden, el ritmo sale solo. Y hay días que todo pesa el doble aunque hayas dormido igual, comido igual y hecho todo igual.

Esto tiene explicación fisiológica. El modelo de Banister (1975), conocido como el modelo fitness-fatiga, lo describe así: cada vez que entrenás, generás dos cosas simultáneamente — una ganancia de forma (fitness) y una carga de fatiga. La forma tarda semanas en construirse. La fatiga puede aparecer y desaparecer en 24-72 horas.

Cuando la fatiga supera temporalmente a la forma, el cuerpo siente que rinde menos aunque la base sea más sólida que hace un mes. El entrenamiento de ayer, el sueño de anoche, el estrés del trabajo, lo que comiste, la semana de carga acumulada — todo impacta en cómo te sentís hoy en la pista.

Traducción práctica: un día malo no significa que perdiste la forma. Casi siempre significa que la fatiga está arriba. Son cosas distintas.

La ciencia tiene una herramienta para medir exactamente esto: la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV). Es la variación en milisegundos entre un latido y el siguiente — cuando el sistema nervioso autónomo está descansado, esa variación es alta. Cuando hay fatiga acumulada, estrés o sobreentrenamiento, la variación cae.

Plews et al. (2013, International Journal of Sports Physiology and Performance) demostraron que el HRV es uno de los marcadores más confiables para determinar si el cuerpo está listo para cargar o necesita bajar la intensidad.

Pero no necesitás un dispositivo sofisticado para escuchar al cuerpo. Tu propio RPE (esfuerzo percibido) es una herramienta igual de válida. Foster et al. demostraron que el esfuerzo subjetivo correlaciona fuertemente con la carga fisiológica real.

En palabras simples: si un ritmo que es Z2 para vos se siente hoy como Z4, tu cuerpo te está hablando. La pregunta es si estás escuchando.

✅ Día que todo sale fácil → el cuerpo está recuperado → podés cargar
✅ Día que todo pesa el doble → la fatiga está arriba → bajá la intensidad sin culpa
❌ No le impongas al cuerpo el ritmo del plan cuando el cuerpo pide otra cosa

Acá está la distinción que más importa:

Es normal sentir las piernas pesadas 24-48 horas después de una sesión de calidad, un fondo largo, o una semana de mayor volumen. Eso es fatiga aguda — el proceso de adaptación en marcha. Con uno o dos días de trote suave o descanso, volvés mejor que antes.

Es una señal de alarma cuando:

❌ Llevás más de 5-7 días seguidos sintiéndote mal, sin un día que mejore
❌ Tu ritmo habitual de Z2 se siente como Z4 de forma sostenida
❌ Te levantás cansado aunque hayas dormido 8 horas
❌ Perdiste las ganas de salir a correr (y eso no es habitual en vos)
❌ Te irritás fácil, te cuesta concentrarte, el estado de ánimo está abajo

Eso ya no es fatiga aguda. Es la acumulación que describí en el artículo anterior: el cuerpo pidiéndote que pares antes de que la situación se vuelva lesión o estancamiento real.

La decisión de entrenar o no entrenar no debería ser binaria. No es “salgo y me mato” o “no salgo”. Hay una tercera opción que los corredores más inteligentes aprenden a usar:

El entrenamiento ajustado. Si hoy la alarma suena pesado, salís igual — pero bajás la expectativa. En lugar del tempo que tenías planificado, hacés 40 minutos de trote suave. Le das al cuerpo movimiento y sangre sin agregarle más carga de la que ya tiene. Y si a los 15 minutos el cuerpo despertó y te sentís bien, ahí decidís continuar con el plan. Si no, 40 minutos suaves y a casa sin culpa.

La culpa es el enemigo del corredor inteligente. El plan es una guía, no un contrato. Un día de ajuste no arruina ninguna preparación. Una semana de sobreexigencia cuando el cuerpo pide descanso, sí puede arruinarla.

Cuando mi alumna me mandó ese mensaje, le respondí: “Esos días que pesan 10 kilos más son tan parte del entrenamiento como los días que volás. Aprender a leerlos es la habilidad que más te va a diferenciar como corredora.”

No es la ausencia de días malos lo que define a un buen corredor. Es saber qué hacer con ellos.

👉 ¿Cómo reaccionás cuando tenés un día que no responde? ¿Forzás o ajustás?
👉 ¿Podés distinguir si tus días pesados son fatiga aguda normal o acumulación de semanas?
👉 ¿Alguna vez convertiste un día malo en lesión por no escuchar lo que el cuerpo te decía?

Si querés aprender a entrenar leyendo tu cuerpo — no solo siguiendo un número en el reloj — en NEO Running Team te acompañamos exactamente en eso.

📲 Escribime por WhatsApp: https://wa.me/5491165973335

Nos vemos en la ruta 🏃‍♂️

Pablo – NEO Running Team / @neorunningteam

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